El primer buen partido del Milan de Mihajlovic

Mihajlovic ha sumado a Honda para su causa. Foto: Paolo Rachetto.

El Olímpico de Roma fue escenario del primer gran partido del Milan de Sinisa Mihajlovic. Humillado por el Nápoles, superado por el Inter y derrotado por la Fiorentina, el Milan parecía sin ruta ni rumbo. Y de repente, en 10 días, ha ganado tres partidos. Después de superar los duelos contra Sassuolo y Chievo en casa sin gustar, se ha convertido en el primer equipo capaz de derrotar a la Lazio en Roma: un 1-3 justo e inapelable.

Los caminos se han cruzado. La Lazio se encuentra insegura justo antes del derbi contra la Roma. La primera derrota en casa (sumaba 13 goles y uno en contra en las anteriores cinco victorias) y especialmente la incapacidad de generar juego contra un Milan metódico. Sin Keita Baldé, Pioli apostó por un 4-2-3-1 con Miroslav Klose arriba. El alemán sigue sin marcar en liga y no tocó balones en un partido desastrosos de los locales. Y no fue culpa suya, ya que el partido lo ganó Mihajlovic en el centro del campo.

Con un 4-3-3 ordenado, el Milan ocupó mejor los espacios y sacó del partido a la temible segunda línea laziale. Milinkovic-Savic jugó sin orden, Candreva no encontró su sitio y el mejor delantero local, Felipe Anderson, buscó tocar pelotas en su propio campo, desesperado. Mihajlovic ha entendido que primero toca ganar y luego gustar, y pidió siempre a los suyos que se moderaran, que no subieran demasiado en ataque para no permitir ni una sola contra a la Lazio. Le salió bien.

Montolivo siempre ordenó el juego, Kucka y Bertolacci taparon todos los espacios robando balones y en ataque, el tridente Cerci-Bacca-Bonaventura gustó. Presionaron como si fueran defensas, sacaron de quicio a la defensa de la Lazio y generaron peligro. Ese Milan de la primera jornada que quería la pelota y la perdía, se ha convertido ahora en un equipo recuperador, golpeando después. Con Luiz Adriano en el banquillo, Bacca se vacío, ayudando a un Cerci recuperado. Mihalovic se empeñó en no descartar a Alessio Cerci, criticado por todos, y su partido ha sido óptimo.

Lazio 1-3 Milan

El Milan, con el jovenzuelo Donnarumma otra vez en la portería (tercer partido del chico de 16 años) y con Alex como veterano en el centro de la defensa, al lado del joven Romagnoli, no dejaba espacios a una Lazio sin ideas. Se taparon los pasillos interiores y los laterales no encontraban la forma de penetrar una defensa milanista muy sólida. Onazi jugó un partido desastroso en el doble pivote de la Lazio (fue sustituido al descanso) y cada pérdida de pelota era una contra con peligro. El primer gol llegó cuando Cerci buscó el centro a Bacca y Marchetti dejó el balón a los pies de Bertolacci. Bertolacci, romano y formado en la Roma, llegó solo y no perdonó: 0-1. Justo después, se lesionó y su lugar lo ocupó Poli. Antes del descanso, otro tipo formado en la Roma, Cerci, envió al palo la pelota del 0-2. Con solamente tres atacantes, el Milan creaba peligro. Y siempre con destellos de un Bonaventura cada vez más integrado.

Pioli intentó buscar la reacción en la segunda parte, aunque recibió un golpe rápidamente. Donnarumma golpeó sin querer a su compañero Alex y lo dejo KO (acabó en el hospital). Eso obligó al segundo cambio milanista: entró Mexes. Y en la primera pelota, remató de cabeza una falta lateral marcando el 0-2. Otro gol obra de un exjugador de la Roma a la Lazio en la semana del derbi.

El desastre de la Lazio fue total. Entraron Kishna y Matri, delantero propiedad del Milan. Aunque Matri es una sombra y no tocó balones. Con un 4-4-2, la Lazio mejoró, con detalles de Kishna, provocando errores de De Sciglio. Aunque la Lazio dejaba cada vez más espacios y en una contra, Carlos Bacca marcó todo solo el 0-3.

Hasta el final, el Milan aguantó pese al gol de Kishna, en otro error de De Sciglio. El gol llegó con el Milan jugando con 10, ya que Montolivo notó un pinchazo y Mihajlovic le permitió abandonar el campo, ya que se habían producido los tres cambios. Cuando Kishna marcó, Montolivo volvió. Y de nuevo 11 contra 11, el Milan casi marca el cuarto.

En Roma, el Milan gritó los goles con el alma, defendió con criterio y encontró la forma de convertir al mejor local del torneo, en un rival sin alma. La Lazio siempre jugó como quería el Milan, lejos de la portería, previsible. Mihajlovic ganó el duelo a Pioli. Y el Milan, de repente, parece un equipo. Antes, no.

Donnarumma volvió a ser titular
Donnarumma volvió a ser titular. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: Paolo Rachetto

Related posts

Deja un comentario

*