La insistencia de Paulo Sousa

Paulo Sousa, entrenador de la Fiorentina (Foto: Focus Images Ltd)

La Fiorentina asaltó la tercera plaza de la Serie A después de remontar su partido contra el Inter (2-1) con un gol en el último minuto. El tanto, que prolonga la mala racha nerazzurra, lo fabricaron dos futbolistas a los que Paulo Sousa sacó desde el banquillo: Mauro Zárate, que disparó primero para provocar un malo y anómalo despeje de Samir Handanović, y Khouma Babacar, que remató en segunda instancia para desatar la euforia viola. La dirección de campo de Sousa fue atrevida y tuvo una importante recompensa: tres puntos que llevan a su Fiorentina a la zona Champions tras varias semanas de dudas. El insistente plan de juego exterior del preparador portugués acabó dándole la victoria a los suyos, pese a que el Inter contemporizó hasta apagar por momentos a los moradores del Artemio Franchi. La escasa producción ofensiva de los visitantes, dependientes de un inspirado Rodrigo Palacio, llevó a que el Inter solo enfriase el partido con repliegue o pases horizontales. Ahora se va de la Toscana con su cuarta derrota del año y cierra con ella otra jornada negativa para sus intereses. Lleva una sola victoria en las últimas 7 fechas ligueras y eso provoca que el AC Milan, contra el que perdió el derbi hace quince días, ya esté más cerca (2 puntos por detrás) que el objetivo que tan accesible parecía en la primera vuelta: la Champions League (a 4 puntos).

La puesta en escena de la Fiorentina

Pese a la presión alta que aplicó el Inter nada más salir de vestuarios, la Fiorentina mandó y se lució con y sin balón durante los primeros 25 minutos de juego. Sousa desplegó un 4-4-1-1 en el que los dos más adelantados (Nikola Kalinić y Josip Iličić) presionaban a los últimamente inestables zagueros nerazzurri: Jeison Murillo y João Miranda. Además, Matías Vecino, el más destructivo del doble pivote local, se unía a las labores de presión para evitar que Gary Medel o algún lateral interista sacase la pelota jugada. El chileno era el ancla del 4-3-3 de Mancini, que incluía a Geoffrey Kondogbia y a Marcelo Brozović de interiores, a Eder y a Palacio de volantes y a Mauro Icardi de delantero centro.

La presión organizada y bien ejecutada por la Fiorentina hacía que el Inter rifara la pelota y, por ello, que esta acabase siendo para los jugadores vestidos de viola. Con ella, los de Sousa jugaban casi siempre por bandas. Como Facundo Roncaglia (central) ejercía de lateral derecho, la banda más elegida por la Fiorentina fue la de Marcos Alonso. Y el español podía casi siempre salir en ataque frente a Palacio para encontrar a un Federico Bernardeschi muy desbordante. El joven volante toscano fue el mayor generador de peligro de su equipo y consiguió por ello que Iličić se acercase siempre a su banda para hacerle daño al Inter. La Fiorentina generaba casi siempre acciones de 2 contra 1 frente al lateral Yuto Nagatomo. Esto se debió a la falta de compromiso defensivo del interior de ese sector, un Brozović que pronto iba a cambiar el guion del partido.

Planteamientos iniciales del Fiorentina 2-1 Inter. Infografía: Share My Tactics.

Todo parecía indicar que la Fiorentina se adelantaría en el marcador, pero quien lo hizo fue el Inter. En una noche muy oscura de Eder y de Icardi, Palacio iluminó el frente del ataque nerazzurro y creó la jugada del 0-1; el primer disparo a portería del Inter en 26 minutos. El argentino se lanzó hacia el área local, se apoyó en Kondogbia para seguir corriendo, el francés se la devolvió y Palacio sirvió un centro al área desde el perfil derecho para que Brozović marcase el primer gol del partido tras incorporarse desde segunda línea.

Pese a que el tanto hundió los ánimos locales, el Inter eligió replegarse desde entonces para proteger el marcador a favor y redujo sus ataques a contragolpes puntuales. En un alarde de intensidad y compromiso, Palacio dio varios pasos hacia atrás y ayudó a Nagatomo para apagar a Bernardeschi. El ex de Boca arruinó, con su asistencia de gol y con su solidaridad, la puesta en escena de Sousa, pues la Fiorentina se quedó sin su mejor fórmula de ataque cuando ya estaba perdiendo. La escuadra viola se mantuvo entre los minutos 30 y 50 con la pelota en zonas poco peligrosas. La movía frente a un bloque bajo de un Inter pragmático, contemporizador y sobrio.

El gol de Valero y la expulsión de Telles

El Inter estaba controlando el partido con relativa calma. Tanta, que incluso osó a utilizar sus periodos con balón para estirarse con jugadas de Brozović y Kondogbia. Ante la desaparición de Eder e Icardi, los interiores oteaban el horizonte en busca de un Palacio muy móvil por el frente del ataque. La Fiorentina seguía intentando aplicar juego exterior con la posesión del esférico, la cual tenía en porcentajes cercanos al 60.

Sousa gastó el primer cambio para insistir en su apuesta de las bandas. Quitó a Cristian Tello, cuya actuación se redujo a provocar una amarilla al lateral interista Alex Telles, e introdujo a Mauro Zárate. El argentino se colocó en la banda izquierda para intentar, con su frescura, escaparse de Nagatomo y del solidario Palacio. Así, Bernardeschi, algo desgastado, pasó a la banda derecha, donde el Inter defendía con un Telles amonestado y con un Eder algo pasivo. E Iličić volvió a hacer eso de acercarse al costado de Bernardeschi para servir, desde la zona de Telles, un buen centro al área. Murillo desvió la trayectoria del balón con la cabeza en un intento de despeje. Por ello, la pelota le quedó perfectamente colocada a un Borja Valero que, incorporado desde segunda línea, puso de cabeza el 1-1 a la hora de juego.

En los minutos siguientes, la Fiorentina empujó. El Inter, que había estado replegado la media hora anterior, volvió a estirarse con sus interiores y Palacio, pero no logró ocasionarle problemas al guardameta viola Ciprian Tătăruşanu. Por ello, los hombres de Mancini intentaron frenar a la Fiorentina con pases horizontales en el centro del campo cuando iniciaban jugadas. Su objetivo era que no pasara nada y lo estaban consiguiendo, pero llegó el minuto 82.

Telles cometió una falta sobre Bernardeschi, que amagaba con escaparse en un nuevo ataque por la banda, y fue expulsado al ver la segunda amarilla. Mancini reaccionó rápido e introdujo a Danilo D’Ambrosio por Palacio. Cambió a Nagatomo a la banda izquierda, D’Ambrosio se colocó de lateral derecho, Brozović cayó a la banda derecha y el Inter se dispuso en un 4-4-1 reclinado sobre su propia portería. En ese momento, Sousa se atrevió. Quitó a Vecino para meter a un creativo Tino Costa, quitó a Iličić para meter a un punta puro como Babacar y ordenó a los suyos que se fueran arriba. De esa actitud del técnico portugués emanó el tanto de la victoria; el gol del ariete senegalés en el último minuto tras un fallo de un Handanović que, sorprendentemente, no salvó al Inter en la noche de Florencia.

Después del gol se dieron acciones rocambolescas que rellenaron el acta del partido. Zárate vio la roja directa tras agarrar del cuello a Murillo cuando varios jugadores del Inter buscaban un balón fuera del campo para sacar de banda. Una vez el colegiado pitó el final, Kondogbia vio roja directa por aplaudir premeditadamente en su rostro por la expulsión de Telles. Ni el brasileño, ni el francés ni un Gary Medel que estaba apercibido y vio amarilla por protestar al principio del encuentro estarán en el Inter-Sampdoria del próximo sábado. Pese a lo incandescente de este final, el 2-1 coloca a la Fiorentina en puestos de Champions y le permite decir que lleva 5 jornadas invicta. Por otro lado, el 2-1 prolonga la crisis del Inter, que verá aumentada su presión estos días tras sumar solo 9 puntos en los 9 partidos de Serie A jugados en este 2016.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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