Gravillon, una roca

A general view of Juventus Stadium, Turin
Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd +44 7813 022858
31/03/2015

Jugaba la Juventus de Turín, jugaba el Inter de Milan y se abrían las puertas del Juventus Stadium. Pero no estaban Pogba, Icardi, Buffon, Miranda, Dybala o Handanovic en el campo. Tampoco Allegri y Mancini dando instrucciones sin tregua en el área técnica. Los protagonistas eran otros, concretamente los jóvenes, de 18-19 años la mayoría de ellos. Ida de la final de la Coppa de Italia en la categoría Primavera.

17.471 espectadores (entrada gratuita) presenciaron el Juventus-Inter Primavera en Turín.

Dos goles (bien) anulados a Guido Vadalà, un remate al palo del atacante argentino, ocasiones varias de Favilli, Kastanos… El asedio de la Juve fue absoluto desde que Mattia Bonetto anotó el 0-1 en el primer tiempo, aprovechando un error de Gabriele Bove en la salida de balón. Quedaba una hora de partido en el horizonte, el Inter comprendió que el resultado era fabuloso para ellos, dio un paso atrás, se remangó y comenzó a defender con un bloque muy poblado que desesperó a la Juve. Acusó el equipo de Fabio Grosso algo natural: la ausencia de Luca Clemenza. Porque es el mejor futbolista de esta Juve Primavera y su lesión de ligamento cruzado está teniendo efectos en la capacidad creativa del equipo turinés. Ante la falta de espacios, la Juventus se agarró a tres cosas: la participación de Vadalà (muy activo hasta que fue sustituido el jugador propiedad de Boca Juniors), la iniciativa de Grigoris Kastanos (necesita muy poco para armar el disparo con la zurda) y la velocidad de Pol Lirola. El lateral derecho español creció una vez más con el paso de los minutos, haciendo gala de una superioridad física en una última media hora en la que sus centros, sus llegadas hasta línea de fondo y sus carreras se convirtieron en el mayor peligro para el Inter, capaz de resistir con la portería a cero.

Ese contexto de repliegue nerazzurro favoreció que destacase Andreaw Gravillon, un fortísimo central nacido en 1998 en la isla de Guadalupe, en Pointe-à-Pitre, criado en Francia y al que los ojeadores del Inter recomendaron en una de sus visitas a Garges-lès-Gonesse. En el verano de 2014, cuando tenía 16 años, se mudó a Milan para incorporarse a la disciplina del Inter. Su progresión en las categorías inferiores no ha pasado inadvertida para Roberto Mancini, que ya ha contado con Gravillon en sesiones de entrenamiento, en algún amistoso el pasado verano y también en un partido contra el PSG en el mes de diciembre, cuando Andreaw aún tenía 17 años. En febrero cumplió los 18. Y este jueves completó una notable actuación en Turín en la final de la Coppa de Italia Primavera, protegiendo con mucha entereza su área y desplegando una potencia física por encima de la media.

Ha reconocido Gravillon que dos de sus modelos son Kurt Zouma y Raphael Varane. Se fija en Zouma “por su potencia y solidez defensiva”, en Varane “por la tranquilidad y  posicionamiento”.

El próximo miércoles, a las 7 de la tarde, la resolución de esta final de Coppa en San Siro, donde el Inter defenderá el 0-1 logrado en Turín. Gravillon seguirá protegiendo el área de su equipo.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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