Handanovic es medio Inter

Samir Handanovic no pudo evitar los goles de Suso. Foto: Focus Images Ltd.

4 puntos de los últimos 9, esos jugados este año 2016. Dos goles marcados en 270 minutos, uno de ellos en propia puerta. Y una imagen horrible con un calendario no excesivamente duro. Con las campanadas de fin de año, el Inter dejó de ser un equipo feliz. Su imagen este sábado en Bérgamo ha sido, por momentos, de espantados. Los chicos de Mancini sacaron un punto del campo del Atalanta (1-1) gracias a las paradas de Handanovic. Y el liderato, antes en sus manos, se aleja.

Después de la victoria en casa del Empoli (0-1) en un partido en el que el mismo Mancini admitió que el equipo no mereció ganar, llegó el palo contra el Sassuolo en casa, perdiendo por 0-1 en el tiempo de descuento. Y ahora, un punto frustrante contra un Atalanta que mereció más. La defensa era el punto fuerte del Inter, pero si contra el Sassuolo falló Miranda, contra el Atalanta Murillo se ha metido un gol en propia puerta. Antes, el Inter defendía bien. Ahora, Handanovic salva a los suyos. Él solo.

Atalanta-Inter
Alineaciones de Atalanta e Inter. Grafismo: Sharemytactics.

Mancini tiene una plantilla larga y, como suele hacer, apuesta por las rotaciones para poder mantener la tensión competitiva alta. Por ocasiones, da la sensación que Mancini es especialista en fallar en su apuesta inicial, ya que siempre consigue con las substituciones mejorar el rendimiento de los suyos. En Bérgamo fue así. El Inter jugó mal y las modificaciones permitieron mejorar. Por momentos, uno se pregunta por qué demonios no acierta antes Mancini.

Mancini puso a Jovetic por detrás de Icardi y Ljajic, en otro intento de juntar el talento de Icardi y Jovetic, pues se habla demasiado de las diferencias entre los dos. Delante, un Atalanta sólida en defensa, con un centro del campo duro, priorizando defender ya que venían de cuatro derrotas consecutivas. Tres centrales, carrileros largos y mucho corazón en los chicos de Reja. El resultado fue un Inter bloqueado, con el Papu Gómez travieso entre líneas. El Inter ha sufrido por las bandas, no ha atacado bien y solamente ha respirado con las buenas paradas de Handanovic, como esa a Dramé ya a los cinco minutos de juego. El primer gol, cómo no, ha sido en propia puerta, pues ningún jugador local podía con Handanovic. Dramé ha burlado un D’Ambrosio de mantequilla y su centro se lo ha metido dentro Murillo. Poco después, cambio de papeles, con la asistencia de D’Ambrosio hacia Icardi y el centro del argentino que Toloi se ha metido en su portería. Antes del descanso, el Papu ha encontrado a un Cigarini incansable y este ha conseguido dejar solo delante Handanovic a un Monachello sin acierto. Otra parada del esloveno.

La segunda parte ha sido más de lo mismo, con el Atalanta creando peligro con solamente tres o cuatro jugadores. Y con Handanovic sacando manos o pies, como en la mejor parada quizás de la temporada. Cigarini, totalmente solo, ha fusilado al portero y este ha volado, ocupando el máximo espacio con su cuerpo: la pelota ha impactado en las piernas del esloveno, piernas volando a más de un metro. Un parada estética y efectiva, unión de artes marciales y vuelo sin motor.

Mancini, desesperado, ha dado minutos a Perisic (por un Guarín que puede marchar del club) y Biabiany por Telles, para así poder jugar con 3 centrales, laterales largos y más orden. Sí, el Inter ha mejorado, especialmente en defensa, aunque en ataque no ha conseguido ni un triste disparo entre los tres palos.

El Inter ha pasado de ser aspirante a ganar la liga a ser aspirante a chiste. A ser el chiste de los juventinos, siempre listos para reír las desgracias de un Inter que sufre un bajón preocupante. Este 2016, el Inter dista mucho de ser un candidato a nada. En Bérgamo, Ljajic ni jugó. Icardi tocó dos balones. El centro del campo no encontró nunca la forma de dar pelotas a sus jugadores ofensivos y la defensa pareció temblar. Solo quedó un argumento: Handanovic. Poco más.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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