La insistencia de Gervinho

FIL SWANSEA ARSENAL 26 Gervinho

A menudo resulta desesperante. Sobre todo en su etapa en el Arsenal, porque ahora en la Roma está jugando mucho mejor. Desespera porque parece que sus piernas corren más deprisa que su mente. Porque se enfrasca tanto en driblar al oponente que en ocasiones se regatea a sí mismo. Porque casi siempre elige la peor opción posible. Por esto Gervinho no me gusta demasiado como futbolista. Su toma de decisiones es deficiente, pero, al mismo tiempo, sus errores lo humanizan. Quizás por eso Gervinho me resulta entrañable.

Gervinho es como la gota malaya. Lo intenta. Falla y lo vuelve a intentar. Lo prueba de nuevo. Y otra vez. Y otra. Le sale mal, pero no se rinde. Vuelve a tropezar y lo prueba por enésima vez. No para. Su fe es inquebrantable y su fortaleza moral, admirable. Le falta calidad técnica para ser un futbolista excepcional, pero su actitud me emociona. Es un ejemplo a la hora de levantarse cada vez que uno cae.

Aunque también duda. Lo vimos en la final de la Copa de África de 2012. Costa de Marfil, favorita al título, se jugó el campeonato en la tanda de penaltis contra Zambia. Y Gervinho tuvo miedo. Se negó a tirar un penalti cuando la tanda se convertía en una agonía para zambianos y costamarfileños y cuando le tocó disparar, más tarde de lo previsto, chutó fuera. Se veía venir. Deseó con todas sus fuerzas que el desenlace no dependiera de su lanzamiento, pero no lo pudo evitar. Quizás era consciente de sus limitaciones. Quizás no gozaba de la fortaleza mental ni la confianza suficiente para afrontar un momento de tanta tensión, como le suele ocurrir cada vez que encara al portero con espacio y tiempo para armar el disparo.

En todo esto consiste el gervinhismo. Gervinho es humano y por eso se equivoca. Es un futbolista más intuitivo que racional, de hecho. Se equivoca demasiado y tropieza a menudo con la misma piedra. Por esta razón, cada vez que tomo una mala decisión me acuerdo del costamarfileño. En ocasiones, hasta me identifico con él, excepto por su prominente frente. Pero entonces pienso que se levanta y lo vuelve a intentar. Sin rendirse. Ya querrían muchos a 11 futbolistas con la perseverancia de Gervinho en su equipo. Puede parecer contradictorio, pero muchas veces la actitud supera a la aptitud. Gervinho es esfuerzo carente de brillantez. Pero pocas veces se le podrá recriminar que es un atacante apático que no lo da todo en cada partido. Se equivoca mucho, muchísimo, pero rara vez se esconde.

Rudi Garcia-Roma-calciostreaming

Rudi Garcia ha recuperado la mejor versión de Gervinho. Foto: Calciostreaming

La última vez que me acordé de la toma de decisiones de Gervinho se fundió una bombilla de mi habitación al poco de llegar a casa. Gervinho necesitó ir a Roma -con Rudi Garcia, con quien coincidió en Lille y Le Mans- para renovarla. Con Garcia, Gerve ha recuperado la confianza. Aunque sus limitaciones siguen ahí, se cree capaz de marcar diferencias. Y me alegro por él. Por fin su insistencia vuelve a dar resultado.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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3 comments

A mí lo que menos me gusta es su “peinado”. Menudo frontispicio tiene el amigo… hace tiempo ya que se dejó largo el pelo, y larga la frente.

¡Cómo mola Gervinho! Me encantaría leer su autobiografía. Todo pundonor. Me ha encantado tu homenaje, Tomás 🙂

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