La esencia del Inter

Inter Oscar batrax

No es ni una, ni dos, ni tres. Son cuatro. Son cuatro ocasiones de gol de la Sampdoria en los primeros 20 minutos. Es un equipo que amaga con descender… amargándole la noche al Inter. Alargándole la crisis en el Giuseppe Meazza. Encima, no es una noche cualquiera. Es que están sentados en el palco Ronaldo, Zanetti, Moratti, el presidente Thohir y, sobre todo, un invitado aclamado al unísono como José Mourinho. Son 20 minutos en los que la afición que aún resiste a lo que se ve en el Meazza tiene ganas de soplar dentro de la típica bolsa de papel marrón para sobrellevarlo mejor. Porque todo lo que pasa es inesperado y malo. No estaba en el guion de la función que iba a representarse ante los ilustres convidados.

Se viven momentos de seria preocupación por lo que pueda estar pensando Mou (sobre todo) del Inter de ahora, después de todo lo que él hizo. Pero entonces, llega el gol. Es en un córner. Un central la peina para que un lateral suplente remate. Y entonces se vislumbra la conexión entre este Inter y los últimos Inter. Entonces se percibe que hay algo más en común que los colores de la camiseta. Y lo hay aun quedando claro que el Inter de Mou y de Zanetti, así como el Inter de Ronaldo, eran perfectas máquinas de matar, mientras que el Inter de hoy es imperfecto. Entonces eran jugadores de élite en engranajes perfectamente sincronizados; no como ahora, que las ruedas dentadas caen a veces del soporte como si fuesen las piezas del Monorraíl. Sí, es verdad que las piezas del Inter ahora son bonitas, pero no hay quien resuelva su puzle, pues Roberto Mancini las acaba juntando a martillazos. O igual sí hay quien pueda… pero parece que pronto estará ocupado con otros menesteres. Pese a ello, el Inter sigue siendo el Inter.

Porque el Inter es el que le gana 3-1 a la Sampdoria. Porque el segundo gol también es de córner con una asistencia de cabeza de un pivote a un central para que marque y se corone en el reino del caos. El Inter son ganas de ganar dando igual cómo, con un centro del campo destartalado y con pases que parecen aleatorios por momentos, porque no hay que darle vueltas al cómo se crea. Solo hay que llegar y marcar. Por eso el tercer gol es una contra que nace de un robo a quien quiso ser elegante, para penalizarlo a la carrera y enseñarle cómo se mata. Con pragmatismo, balón parado y sin hacer caso al que habla de méritos. El Inter es algo peor defensivamente que los viejos Inter, sí, pero tiene su esencia del orden y la contra, del hacer mucho con poco, del hacer bonito lo feo. Esa es la esencia del Inter. El Inter es un grito de rabia de un mediocentro destructivo. El Inter es el carisma de un velocista con poco nombre. El Inter es un remate de cabeza que para el tiempo y un robo de pelota en una zona sensible. El Inter es esto. Y Ronaldo, Zanetti y, sobre todo, Mourinho pueden irse algo más tranquilos tras su visita, porque el Inter sigue siendo el Inter. Aunque sea en una versión light que se tiene que ganar el billete a la lucha por esa copa que ganó… no una vez, ni dos, sino tres veces. Tres.

Volverlo a hacer queda un poco menos lejos al haber ganado este sábado a la Samp de Vincenzo Montella. El equipo genovés provocó esas primeras tentativas de gol plantando a sus 3 atacantes y a sus carrileros sobre la estructura del Inter, que volvía a ser de 4-4-2 por las sanciones de Medel y Kondogbia. Los emparejamientos de Joaquín Correa, Dávid Ivan, Fabio Quagliarella y los exinteristas Dodô y Ricky Álvarez con los jugadores más atrasados del Inter provocaban pelotazos y que la Sampdoria tuviese balón para mandar. Sus rápidas conexiones en campo contrario generaban ocasiones y córneres, donde otro exinterista como Andrea Ranocchia marcaba diferencias en el espacio aéreo del Meazza. El Inter sufría, pero buscaba estirarse por las bandas. Especialmente por la derecha, donde Jonathan Biabiany lucía su velocidad punta y generaba problemas a otros dos exinteristas como Matías Silvestre o el portero dorsal 2 Emiliano Viviano. Precisamente, después de sufrir una córner de la Sampdoria más pujante, Biabiany se hizo con el balón, recorrió el campo en un tiempo de pole position y sirvió un centro que despejó Mattia Cassani. Del consecuente córner salió el servicio de Marcelo Brozović, la prolongación de Jeison Murillo y el 1-0 de un Danilo D’Ambrosio titular como lateral izquierdo (a pie cambiado) por la sanción de Telles.

La Sampdoria embotelló al Inter durante los primeros 20 minutos adelantada en campo contrario. Infografía: Share My Tactics.

Con el gol, Inter y Sampdoria perdieron cualquier tipo de orden, lo cual supuso que el Inter tuviese más balón y que la cantidad de pases fallados en la medular creciese exponencialmente. Pero en un correcalles, el Inter sabe competir. Por eso D’Ambrosio e Ivan Perišić (titular en detrimento de Palacio pese a su gran partido en Florencia) llegaron a percutir por la banda izquierda que ocupaban. Y de ahí salió el córner del 2-0 al inicio del segundo tiempo, en el que Brozović volvió a gestar un gol, esta vez rubricado por João Miranda y asistido por Felipe Melo.

Y en ese correcalles, Brozović, el mejor nerazzurro junto con Biabiany, le robó la pelota al suplente Luis Muriel para asistir a Mauro Icardi y para que este marcara la sentencia a falta de 20 minutos. Todas esas jugadas fueron después, eso sí, de una gran cantidad de pases fallados que no tuvieron consecuencias porque la Sampdoria, descentrada y preocupada por el descenso, también fallaba los suyos. Los de Montella buscaron marcar al final, pero su producción ofensiva no era transformada por un recién llegado Quagliarella que está llamado a hacer olvidar a Éder, hoy interista pero (aún) máximo goleador de la Samp 2015-16 (12 goles). En el descuento, el experimentado ariete ex de Juventus y Torino anotó un gran gol, colándose entre los aún inquietos zagueros nerazzurri para fastidiarle la imbatibilidad a Samir Handanović. De poco le servirá el 3-1 si no es un inicio de un nuevo tiempo que aleje a la Sampdoria de la zona roja. Los blucerchiati, lejos de aquellos tiempos en los que Mancini asistía a Montella, no ganan desde el Derby della Lanterna (6 derrotas, 2 empates). Se van de Milán en crisis, mientras que el Inter parece empezar a resolver la suya. El Inter sabe que sigue siendo el Inter. Eso le vendrá bien en los próximos dos partidos, ambos ante una Juventus que los afrontará justo en mitad de su eliminatoria Champions contra el Bayern.

Foto de portada: Oscar (batrax).

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