El Inter resiste al ciclón de Sarri

José Callejón of Napoli in possession of the ball during the UEFA Europa League match at the Liberty Stadium, Swansea
Picture by Tom Smith/Focus Images Ltd 07545141164
20/02/2014

El maravilloso Napoli de Maurizio Sarri es un ciclón que cuando te coge, te somete, te sacude y no te deja escapar. Circula el balón a un ritmo altísimo pero a la vez con un sobresaliente nivel de precisión, visita con su enérgica movilidad todas las alturas y todo el ancho del campo para impedir que le puedas defender en un sola porción del mismo y con su dominio posicional y su agresiva presión tras pérdida recupera el balón en cuanto lo pierde para reiniciar todo el proceso. Es, si no el mejor, con toda probabilidad el colectivo más inspirado del momento. Ayer, en el gran encuentro de la jornada en Italia, se expresó en toda su extensión. Y el Inter consistió resistir a él.

Napoli 0
Inter de Milán 0

Napoli vs Inter - Football tactics and formations
Disposiciones iniciales. Foto:sharemytactics

San Paolo asistió a cuarenta y cinco apoteósicos minutos de su equipo, que desdibujaron al invicto segundo clasificado del campeonato y lo redujeron a una única misión: achicar aguas como fuera. Cuando el Napoli entró en calor en el partido, asedió el área del Inter de Milán con esa desbordante vivacidad tan inconfundible. No le dio un respiro. Embotelló a la estructura neroazurra con sus fugaces cadenas de pases y dejó inadvertido su notable potencial ofensivo, especialmente a uno nombres del momento en el fútbol europeo como es Mauro Icardi. El cuadro napolitano percutió, especialmente, por el sector izquierdo de Ghoulam, Insigne y Hamsik, cuyos complementarios movimientos por momentos parecieron indefendibles.

El conjunto de Spalletti, por su parte, supo sufrir de forma meritoria cuando el cuadro local rompió a jugar. No perdió los nervios, tuvo el talento de no cometer pérdidas innecesarias ante el feroz aliento rival y emergieron por encima del resto dos figuras que se crecieron en tareas defensivas: Milan Skriniar y Samir Handanovic. Ellos cuidaron del área pequeña en los periodos más calientes. El central eslovaco, pese a su estatura, supo rebañar balones in extremis a esos pequeños diablos de centro de gravedad bajo que son los Insigne, Mertens y compañía, además de ser un muro en lo que el juego aéreo se refiere. Pudo tener 10 o 15 intercepciones previas a un disparo fácilmente. El meta esloveno, por su parte, hizo varias paradas de mucho mérito en boca de gol.

A medida que fueron transcurriendo los minutos, el nivel de brillantez del Napoli se fue apagando. El conjunto de Maurizio Sarri siguió empujando al Inter contra su portería, pero perdió ese efervescente nivel de frescura y agilidad de la primera parte. La escuadra de Spalletti se fue encontrando más cómoda sin el balón y, con él, comenzó a tener el protagonismo que no había tenido hasta ese momento. Emergió un gran Matías Vecino para templar las posesiones neroazurras y de su conexión con un, como siempre, profundo Candreva nació una vía para estirar al equipo por la banda derecha. El Napoli fue perdiendo su momentum y el Inter fue teniendo más turnos de réplica. Pese a que Sarri actuó, cambió a sus dos interiores y dio entrada a Ounas por Insigne para tratar de devolver el encuentro a su estadio inicial, no logró recuperar esa chispa de la primera parte y tampoco evitar que el encuentro que enfrentaba a los dos primeros clasificados en Italia acabara en empate. Un empate en el que ambos contendientes mostraron que no están ahí de casualidad.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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