El largo camino hacia la élite

Locatelli 1 editad

Nueve meses después de que Francia goleara a Italia en la final del Europeo sub-19, el tiempo ha constatado las dificultades para asentarse en la élite de los futbolistas que integraron una de las generaciones italianas más exitosas en un torneo de categorías inferiores en los últimos años. El Europeo sub-19 marca el inicio de una etapa difícil para muchos futbolistas, que dejan de ser juveniles y deben empezar a dar sus primeros pasos en el profesionalismo. Mientras muchos de los jugadores que ganaron la final con Francia han jugado con regularidad en la Ligue 1 (Diop, Maouassa, Tousart, Harit, Mbappé son varios ejemplos), a la mayoría de los italianos les está costando mucho más afianzarse junto a los mayores.

En la primera división, solo tres de los futbolistas que integraron la convocatoria italiana han disfrutado de minutos con asiduidad. El caso más mediático es el de Manuel Locatelli, beneficiado por la lesión de Riccardo Montolivo. El canterano del Milan aprovechó su oportunidad para dejar huella, jugando con personalidad e incluso anotando goles en citas importantes que lo han convertido en un miembro más de la primera plantilla a pesar de que en las últimas semanas haya perdido protagonismo. No es el que más ha jugado, pues su acompañante en el doble pivote del equipo subcampeón, Nicolò Barella, ha disputado cerca de 20 partidos como titular en el Cagliari, que sin hacer mucho ruido ha certificado la permanencia en la Serie A con relativa suficiencia.

Barella.
Barella, futbolista del Cagliari.

El tercer futbolista que más ha participado en la Serie A es Giuseppe Pezzella, que ha vivido de primera mano el día a día en una de las entidades más explosivas del Calcio. En el Palermo, Pezzella ha jugado en una decena de partidos, siendo titular en la mayoría de sus apariciones en la élite del fútbol italiano. El año anterior ya disfrutó de una primera toma de contacto con la Serie A y este curso su participación ha aumentado, por lo que está desembarcando lentamente en el conjunto siciliano. Es un caso distinto del de Vitturini, que apenas ha participado en tres encuentros con el ya descendido Pescara, o el de Federico Dimarco, con menos de 600 minutos de juego en Serie A en el Empoli, donde juega cedido por el Inter.

Dimarco.
Dimarco, consolado por Vanoli tras perder la final del Europeo sub-19.

De hecho, la cesión a una entidad más modesta es un destino común para la mayoría de estos futbolistas. En Italia, son muchas las jóvenes promesas que deben curtirse en la Serie B antes de ganarse una plaza en una plantilla de la Serie A. De los 18 jugadores del equipo subcampeón, solo Locatelli, Pezzella, Vitturini y Locatelli han permanecido en la entidad que posee sus derechos. El resto han terminado cedidos, siendo la Serie B el destino más habitual para la mayoría de ellos. A algunos la fórmula del préstamo les ha funcionado de maravilla. El caso más exitoso es el de Alex Meret, portero titular en el SPAL, líder de la Serie B, y ya convocado con la selección absoluta de Italia en el último parón de selecciones. Mauro Coppolaro (cedido por el Udinese al Latina), Andrea Favilli (cedido por el Livorno al Ascoli), Francesco Cassata (cedido por la Juventus al Ascoli) y Giuseppe Panico (cedido por el Genoa al Cesena) son futbolistas que llegarán al Mundial sub-20 con una notable experiencia acumulada en sus piernas.

Meret.
Meret es uno de los jugadores que más ha progresado esta temporada.

En una situación parecida se encuentra Filippo Romagna, central y capitán del equipo subcampeón. El defensa pertenece a la Juve, que primero lo cedió al Novara, donde se pasó media temporada casi en blanco. En el mercado de invierno el club bianconero le buscó un nuevo destino, y Romagna recaló cedido en el Brescia, donde ahora es titular. Menos fortuna han tenido en movimientos similares Minelli (con poco protagonismo en el Albionleffe de la tercera categoría; pertenece a la Fiorentina), Picchi (de regreso al Empoli tras no jugar en el SPAL), Ghiglione (pocos minutos en SPAL; cedido por el Genoa), Edera (del Torino, sin minutos en Lega Pro, ni en el Vicenza ni en el Parma), Zacagno (portero suplente en la Pro Vercelli; cedido por el Torino) y Pontisso (cedido por el Udinese al SPAL, con algunos partidos pero poca regularidad).

El entrenador de Italia sub-19, Paolo Vanoli, reivindicó el pasado verano las virtudes de sus futbolistas, a los que consideraba preparados para asumir el reto de jugar en un primer equipo profesional. Sin embargo, las proclamas del técnico de la federación italiana han caído en saco roto en un país en el que la introducción del talento joven suele llevar más tiempo que en otras ligas salvo en casos muy puntuales, como la aparición de un genio de potencial excepcional (Donnarumma) o la apuesta de algunos clubes por la cantera (Atalanta como máximo exponente).

Romagna.
Romagna juega cedido en el Brescia.

Aun así, no todo son malas noticias. De cara al Mundial sub-20 que se celebrará en mayo en Corea del Sur, Italia podrá reforzarse con dos futbolistas que han emergido en los últimos meses, como Federico Chiesa (Fiorentina) o una de las revelaciones de la temporada en la Serie B, Riccardo Orsolini (Ascoli). Además, a esta lista se podría sumar Rolando Mandragora, que se ha perdido gran parte de la temporada por una grave lesión que le apartó del pasado Europeo sub-19. Eso siempre que no vayan con la selección sub-21 al Europeo de la categoría en Polonia. Sea como fuere, por mucho que el torneo del pasado verano les brindara la oportunidad de darse a conocer, el recorrido en los últimos meses de los integrantes de una de las generaciones más talentosas/exitosas del fútbol italiano en los últimos años es un ejemplo más del largo camino que espera a los jugadores autóctonos más jóvenes para hacerse un hueco en la Serie A.

Fotografías: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

Related posts

Deja un comentario

*