La paciencia es la llave de la solución

Mancini - Focus

El Santo Job no fue neroazzurro, pues de haberlo sido, su historia nunca hubiera podido aparecer en la Biblia. A principios de febrero y tras una derrota en Sassuolo, los jugadores del Inter de Milán tuvieron un enfrentamiento con los aficionados interistas que viajaron al partido porque estos les devolvieron las camisetas que los futbolistas le habían tirado previamente. Aquella reacción colectiva fue muy significativa, la afición del Inter no aguantaba más.

Desde aquella agria tarde, el equipo tiene otra cara en el terreno de juego. Consiguió tres victorias consecutivas, pero la semana pasada volvió a perder, esta vez frente a una ingobernable Fiorentina. Trago áspero de nuevo el que sufrieron las gargantas interistas. Sin embargo se dieron cuenta de que el regusto que quedaba no era el habitual. Pese a sufrir una zancadilla en su trieno de victorias, el equipo de Mancini había empezado a definir su personalidad de juego. No todo estaba perdido.

En el partido del domingo por la noche, el del clásico horario de las 20:45 que cierra la jornada, el Inter volvió a tener esas mismas sensaciones previas a la última derrota. En San Paolo jugó contra una gran versión del Nápoles, que como todos los estilos de juego, tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

Dominó la pelota el Inter de Milán durante todo el partido, pero porque Benítez apostó por su clásico juego de contragolpe. Gokhan Inler fue un pulpo en el centro del campo, robó lo que no está escrito. Marek Hamsik fue clave en la media punta, impulsó ofensivamente al equipo con gran precisión. Callejón, Mertens y en especial Higuaín, atravesaron con desmarques muchísimas veces la defensa visitante, y en dos acciones colectivas de rápida ejecución se adelantaron en el marcador. Esto fue en la segunda parte, cuando los comodines se le habían gastado ya al Inter. Las numerosas imprecisiones que cometieron sus centrocampistas en el pase, tenían que tener un precio.

FIL CHELSEA PC BENITEZ 05 A Benítez le salieron mal los cálculos en la parte final del partido. Foto: Focus Images Ltd.

Este tipo de contratiempos son los que tienen que pagar los de Mancini durante el proceso de definición que citábamos antes. Un nuevo dibujo con tres centrocampistas –Medel, Guarín y Brozovic- que escudan a un mediapunta con total libertad –Shaqiri-. El suizo calibra ahora el juego del equipo, y en esta nueva posición más centrada se muestra tan desequilibrante, o incluso más, que como lo hacía en banda.

Con una ventaja de dos goles y con la ida de los octavos de final de la Europa League el próximo jueves, la faceta más taylorista de Benítez apareció en escena. Como dictan los cánones de la conocida organización científica del trabajo impulsada por Frederick Taylor, quiso ahorrar en recursos –esto es esfuerzos, intensidad-, pero la gestión final no le salió.

La propuesta del Inter está cogiendo cuerpo, pero eso no significa que no dé el nivel para competir. Tras el 2-0 el equipo de Mancini se convenció de sus posibilidades y apretó a un permisivo Nápoles. La insistencia de Shaqiri y de unos reaparecidos Icardi y Palacio resultó a la postre, y con un gol de cada uno de los delanteros interistas, el marcador se igualó y no volvió a alterarse más. 2-2 tras el pitido final.

A ninguno le debe satisfacer en exceso el punto conseguido, pues pierden una oportunidad de recortar puntos con a los equipos que le preceden en la tabla. Pero puestos a buscarles el lado positivo, los dos conjuntos mostraron una buena cara y eso suele ser síntoma de haber tomado el buen camino. No es sencillo que logren sus objetivos de final de temporada -Nápoles, segundo puesto; Inter, jugar en Europa- pero no le queda otra a sus aficiones. Paciencia, pues es la única llave de la solución.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Benítez amarrategui como de costumbre, el Inter por mucho que vaya empezando a jugar a “algo” creo que se equivoca al darle esa responsabilidad a Mancini, otro entrenador rácano y encima con menos éxitos. Vamos que tengo unas ganas de que a Milán e Inter lleguen entrenadores atrevidos, acompañados por directores deportivos que apuesten por la juventud, impresionantes a ver si le dan al Calcio y sobre todo a estos dos equipos algo de brillantez más allá de Juve, Fiore, a veces Roma… y algún que otro equipo pequeño como el Empoli…

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