La Roma le cede su ansiedad al Nápoles

FIL CHELSEA PC BENITEZ 05

Sábado de resurrección en Roma. Por primera vez desde el 30 de noviembre ganó un partido en casa. Y por primera vez desde septiembre sumó dos victorias consecutivas. El equipo de Rudi García le cedió su ansiedad al Nápoles con una victoria seguramente injusta. De Sanctis, con tres paradas salvadoras, negó el gol a un Nápoles tocado en la Serie A, pues ha sumado 2 puntos de los últimos 15…y la Champions queda lejos. El equipo de Benítez, vivo en la Coppa y la Europa League, acabó protestando la actuación del árbitro Rizzoli, aunque llorando también su falta de gol.

La Roma, después de 7 empates consecutivos en casa en partidos de la Serie A, recupera el pulso. Sin Gervinho y Totti, lesionados, Rudi García pidió a los suyos salir a por todas. Aunque las ideas no siempre se pueden materializar. La Roma sabía cómo debía jugar, pero era incapaz de poder convertir las ideas en jugadas. El Nápoles gestionó mejor la ansiedad de dos equipos necesitados durante los primeros minutos, ordenado en defensa, recuperando y golpeando con espacios. Mertens por la izquierda y Callejón por la derecha creaban inseguridad en la espalda romanista. Y De Rossi empezó a cortar contras con un machete. En 15 minutos mereció ser expulsado por dos faltas duras y unas manos claros, aunque sólo se ganó una amarilla.

Roma-Nápoles

Disposición táctica inicial en el Roma-Nápoles

La Roma, más allá de una falta lateral que se paseó por el área, tenía la pelota, aunque su posesión era inofensiva. Todo cambió cuando en una salida de balón napolitana, Iturbe rebañó la pelota y la Roma pudo conectar tres jugadores buenos en una zona peligrosa. Iturbe cedió a Florenzi, el romanista la puso en el corazón del área y Pjanic, llegando listo, marcó con calma. El gol rompió muchas cosas. Jugadores abucheados por su hinchada hasta entonces, crecieron. Y el partido mejoró, aunque la Roma, curiosamente, defendió peor y cedió espacios. Como si el tanto hubiera provocado una borrachera de euforia. Hasta el descanso, el rigor táctico desapareció, con buenos detalles de Iturbe y dos ocasiones claras del Nápoles. En una de ellas, Manolas tocó la pelota con las manos dentro del área. Y Benítez, quién ya ha sufrido arbitrajes dudosos esta temporada, explotó en el banquillo.

En la segunda parte, la Roma quiso marcar el segundo y acabó cediendo espacios a Mertens, que desaprovechó una gran ocasión a los 52 con un disparo atajado por De Sanctis. La Roma, intentando recuperar sensaciones y sentenciar, permitió al Nápoles jugar a su gusto, con espacios, aunque la ansiedad bloqueaba a los chicos de Benítez en los momentos claves. La Roma acabó pues priorizando la defensa.

El Nápoles sumó méritos para empatar, con un Mertens endiablado por su banda. En dos ocasioes ganó la espalda a la defensa de cuatro local, aunque De Sanctis se empeñó en negar su gol. Benítez, contra las cuerdas, apostó por la sabiduría táctica de Gabbiadini. Salió un Callejón desdibujado y el exjugador de la Sampdoria se instaló por la izquierda, aunque se movió por todo el ataque, como segunda punta cuando era necesario. Rudi García entendió que su defensa necesitaba refuerzos. Sacó a Holebas, el lateral más ofensivo, apostando por Yanga-Mbiwa por la derecha, vigilando a Mertens. Mientras, Torosidis pasó a la izquierda y en su primer jugada marcando a Gabbiadini, lo cazó y vió la amarilla. Benítez, nervioso, pidió la roja.

Roma-Nápoles

Así acabaron la Roma y el Nápoles

El partido ya era de total dominio visitante. La Roma, valiente aunque estéril hasta el minuto 55, se encerró atrás, con Paredes aportando energía en el centro del campo (entró por un Pjanic tocado). El equipo romanista se olvidó de propuestas alegres, encerrado atrás, apostando por una defensa épica, defendiendo tres puntos de un valor incalculable. Higuaín, bien marcado por Astori y Manolas, acabó sustituido por Zapata en un Nápoles cada vez más angustiado. E Insigne volvió a los terrenos de juego por primera vez desde noviembre, aunque acabó perdido en la red defensiva local. García acertó con sus apuestas y en los últimos minutos, De Sanctis, el héroe local, no fue clave.

García, además, entendió que era importante generar inseguridad en la defensa napolitana, así que apostó por Ibarbo. Una jugada suyo mereció acabar en el 2-0, aunque Iturbe, apagado en la segunda parte, disparo al lateral de la red, alargando la angustia de un Nápoles incapaz de arañar en unos últimos minutos de resistencia romanista. Los centros acabaron perdidos, con quejas al árbitro y miradas a los jugadores de la Roma. La Champions seguramente seguirá en Roma. Sin embargo, parece que no se escuchará el himno de este torneo en San Paolo.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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