Los burros alados y el gigante: un derbi a la veronesa

Verona

En Italia existe un concepto llamado campanilismo”. Es un concepto para definir las rivalidades entre pueblos, localidades vecinas empeñadas en competir por todo. La palabra tiene su origen en esa gente que, cuando discutía con el vecino, sacaba pecho por cosas tan triviales como que la iglesia de su pueblo tuviera el campanario más alto que la del pueblo de al lado. En Italia las rivalidades articulan toda la sociedad, especialmente en zonas como la Toscana, donde durante siglos cada ciudad era una república, así sucedía en Pisa, Florencia o Siena.

La rivalidad, la oposición al otro para mejorar, articuló toda Italia. Tanto a nivel personal como a nivel de barrios, como se pone de manifiesto en el calcio storico de Florencia o en el Palio de Siena: en Siena si eres de un barrio no te tendrías que casar con la chica del barrio vecino. La rivalidad entre ciudades se traslada a derbis futbolísticos calientes como Pisa-Livorno, Brescia-Atalanta, Ancona-Ascoli, Bolonia-Módena o Lecce-Bari. La lista es eterna, esta pequeña enumeración puede servir como ejemplo.

Verona

Verona se divide para disfrutar de un derbi apasionante. (Foto: Pierre Metivier)

La cultura futbolística italiana define estos partidos como “derbis”, aunque los derbis teóricamente sólo se disputarían entre equipos de la misma ciudad. En la Serie A se han jugado cinco derbis entre equipos de la misma ciudad: cuatro son históricos, clásicos, eternos. Cada uno es definido, para darle personalidad propia, con una palabra ligada a la historia de la ciudad: el derbi della Lanterna de Génova entre Genoa y Sampdoria, el derbi della Madonnina entre Inter y Milan, el derbi della Capitale entre Roma y Lazio y el derbi della Mole entre Juventus y Torino. Y luego tenemos el derbi más joven y desigual socialmente: el derbi de Verona, conocido como el derbi della Scala (derbi que vuelve esta temporada). Hasta el momento, el derbi della Scala se ha jugado 8 veces en la Serie B y sólo dos en la Serie A, durante la temporada 2001/02. Ese año, el sorprendente Chievo ascendió a la primera división italiana por primera vez. Perdió el primer derbi por 3-2 con un gol final de Camoranesi y ganó el segundo por 2-1, ambos disputados en el estadio Marcantonio Bentegodi, feudo de los dos equipos. Y también ese mismo año, el Hellas Verona, el equipo histórico de la ciudad, descendió e inicio un periplo por segunda y tercera. Hasta esta temporada en la que ha vuelto a reaparecer en la primera división del país, lo que provoca la reedición del derbi veronés.

La existencia de este derbi era impensable hasta los años 90. Antes, durante los años en los que el Hellas ganaba una liga y estaba jugando en Europa, no había ni derbi, ni rivalidad, ni nada. Si el Hellas tenía rivalidad era contra equipos vecinos como Padova, Vicenza o Venecia. O con el Milan, a lo grande. Pero en 1992, Luca Campedelli accedió a la presidencia del Chievo Verona y la situación dio un vuelco.

El Chievo es un club de un barrio en las afueras de Verona, Chievo. Campedelli, después de la muerte de su padre, asumió la presidencia del club y de la empresa familiar de pastelería. Con 23 años, Campedelli, un enfermo de los deportes y del fútbol inglés, se dedicó con amor al Chievo. En 1994 culminó la obra de su padre y el Chievo subió a la Serie B con apenas 4000 hinchas en las gradas. Esos mismos años, el Hellas sufría: en 1991 se había declarado en bancarrota refundándose en segunda, donde se encontró con el sorprendente Chievo, un equipo con más socios (4.000) que gente vive en Chievo (2.500). Llegó el primer derbi con el Hellas y la hinchada del Chievo fabricó una estatua de cartón de un burro con alas: fue la respuesta a la reacción de la afición del Hellas cuando veían que el Chievo poco a poco subía escalones en el fútbol italiano. Eso motivó que los hinchas del Hellas cantaran que se jugaría un derbi el día que los burros tuvieron alas.

La buena gestión de Campedelli acabó con el Chievo ascendiendo a la Serie A, convirtiéndose en el primer equipo que ha subido, con el tiempo, más de siete categorías en el Calcio. Llegó a liderar la tabla, se metió en Europa, tuvo jugadores internacionales y jugó una previa de la Champions. Un exitazo. El impacto del Chievo coincidió temporalmente con la crisis económica del histórico Hellas. Aunque el Hellas no ha perdido apoyo, eso nunca. En la Serie C1, el Hellas tenía 20.000 espectadores. En la Serie A, el Chievo una media de 8.000. Poco a poco, el Chievo ha crecido socialmente, cierto, atrayendo en ocasiones a gente identificada con un proyecto modesto; otros han llegado al club por curiosidad. Algunos de fuera de Verona por simpatía con un equipo de barrio que se metió en competiciones europeas y otros hartos del Hellas, club con endémicos problemas con sus ultras violentos. Aunque continúan siendo minoría, pues el Hellas es el símbolo de una ciudad orgullosa.

Este año el Hellas ha recuperado el sitio que siempre le ha pertenecido: el de primer equipo de Verona. Maurizio Setti, un empresario que no es ni veronés ni de la región, pone su dinero e intenta modernizar la entidad. Lo hace con éxito y el Hellas sueña con estar arriba. Por otra parte, también este mismo año, el Chievo es colista. De repente, parece que las cosas pueden volver a su estado anterior a 1994.

Ahora la gente siente mucha curiosidad por ver como se vivirá el tercer derbi en la Serie A de la ciudad. Antes de esos derbis de la temporada 2001/02, la rivalidad era sana, muy divertida: cuando el Chievo marcaba un gol, los hinchas del Verona aplaudían. Y al revés. La gente del Verona, más allá de cuatro ultras que lo manchan todo, miraba con cierta simpatía al equipo de barrio, bromeando con lo de los burros. Y los del Chievo se reían, asumiendo su condición de asnos. Pero a los burros le salieron alas de verdad y con una buena gestión han gozado de unos años maravillosos en la Serie A, mientras el equipo grande sufría. ¿Se mantendrá la rivalidad divertida o estos años habrán modificado tanto las cosas en la ciudad?

PD: Verona tendrá seguramente un tercer equipo profesional en breve. El Virtus Verona, club del barrio de Porta Venezia, ocupa las primeras posiciones en la cuarta categoría del calcio y, con la reformulación del próximo verano de la Tercera División, tiene casi asegurada su plaza en el tercer escalón del fútbol italiano. Si el Chievo baja, la próxima temporada Verona puede tener un equipo en primera, otro en segunda y otro en tercera.

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