Una semana feliz

Celtic v AC MilanUEFA Champions League

Como en Milán la climatología cambia en un santiamén, pues en un abrir y cerrar de ojos se pasa de los nubarrones que descargan tormenta a los días soleados (y viceversa), el lado nerorosso de la ciudad debe disfrutar al máximo los pocos momentos en los que se asoma el buen tiempo en el Giuseppe Meazza. 2016 arrancó con una dura derrota en casa contra el Bologna que desató todos los males, amenazó la seguridad del puesto de trabajo de Sinisa Mihajlovic y terminó con Alessio Cerci en un casino, horas antes de que la prensa italiana lo relacionara con un futuro movimiento al Genoa. Hace ocho días, todo parecían problemas, y más todavía cuando la Roma arrolló a los milanistas en la primera mitad del choque disputado el pasado sábado.

Mucho ha cambiado desde entonces y apenas ha transcurrido una semana desde que el Milan completara una notable segunda mitad en el Olímpico que precipitó la salida de Rudi Garcia de la capital italiana, se clasificara para las semifinales de Coppa y venciera a un rival directo como la Fiorentina ante su afición en una de las mejores actuaciones de la temporada. Tres buenas noticias que refuerzan la posición de Mihajlovic, acercan al Milan a la lucha por los puestos europeos y ponen la alfombra roja hacia la final de Coppa, pues el conjunto rossonero espera al vencedor del Spezia-Alessandria en semifinales. Esto, además, ha coincidido con un bache importante del Inter, que perdió en casa contra el Sassuolo el pasado fin de semana y se encomendó a la figura del salvador Handanovic para sumar un punto en la visita a Bérgamo. Los milanistas sonríen y aprovechan su momento para bromear sobre la situación de su máximo rival ahora que se pueden permitir un pequeño respiro.

El triunfo ante la Fiorentina no solo fue positivo por el resultado, un 2-0 bastante claro, sino por las sensaciones que transmitió un Milan que controló el partido en todo momento: sólido en defensa, contundente en ataque, solidario en el trabajo sin balón. El Milan jugó con mucho oficio un choque que encarriló a los cinco minutos, cuando Carlos Bacca recogió un pase en profundidad de Bonaventura para inventarse una maniobra preciosa que terminó con la pelota en el fondo de la red. Con el marcador en contra, la Fiorentina se puso nerviosa, perdió balones estúpidos en zonas comprometidas y falló pases fáciles en un equipo que no suele tener problemas para manejar el esférico. Malos controles, envíos imprecisos y errores de concentración de sus zagueros pudieron costarle un segundo tanto al club viola, incapaz de abrir una grieta en la defensa milanista. Los de Mihajlovic, plantados en un 4-4-2 muy definido, obturaron las vías de acceso a Borja Valero, Ilicic y Kalinic. Solo los carrileros, Marcos Alonso y Bernardeschi, burlaban el sistema de contención local de vez en cuando y obligaron a Honda y Bonaventura a esforzarse de lo lindo para ayudar a Abate y Antonelli.

AC Milan vs Fiorentina - Football tactics and formations

Trabajó muy bien el Milan para neutralizar el ataque viola y destacó especialmente Alessio Romagnoli, brillante en la anticipación. El joven zaguero italiano no permitió que Kalinic recibiera ni rematara con comodidad en casi ningún momento hasta el punto de desequiciar al ariete croata. Con un central más experimentado y reflexivo como Alex a su lado, Romagnoli podía salir a interceptar los pases antes de que llegaran al delantero balcánico y lo hizo con un acierto notable. Así, sobre un sistema defensivo solvente, se edificó el triunfo del Milan, que en la segunda mitad aguantó las pocas embestidas de una Fiorentina que arrancó con ganas tras el descanso pero que se fue diluyendo como un azucarillo en el café. Donnarumma intervino más saliendo del área a despejar pases largos a la espalda de su defensa que en estiradas debajo del larguero. Con balón, el Milan se desplegó con peligro, sobre todo gracias a la zancada de Niang, que castigó a Roncaglia en el perfil derecho de la defensa viola, y supo jugar con criterio gracias a los siempre acertados toques de Montolivo, Bonaventura y Bacca. Redondeó la fiesta Kevin-Prince Boateng, recuperado para la causa milanista, que sentenció el partido en el minuto 88 para dejar al Milan sexto en la tabla. El Milan completa así una semana feliz, como reflejó el abrazo en el que se fundieron Mihajlovic y su capitán Montolivo al término del encuentro. Pero el anticiclón abandonará Milan si los rossoneri no ganan al Empoli el próximo fin de semana y caen contra pronóstico en las semifinales de Coppa. Al fin y al cabo, siguen a ocho puntos del Inter. A ocho puntos de la Champions League.

Los momentos de tranquilidad en el Meazza suelen ser un espejismo.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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