Milán es rossonera… al menos por un día

Celtic v AC MilanUEFA Champions League

2016 no auguraba ser el mejor año posible para Milán, que verá cómo la final de la Champions League se disputará en San Siro sin que ninguno de los dos equipos de la ciudad haya tenido la oportunidad siquiera de competir por alcanzar el partido más esperado de la temporada en el fútbol europeo. Sin Champions ni Europa League, Milan e Inter se han centrado en las competiciones domésticas este curso. Y si bien es cierto que por inversión, ímpetu de los primeros partidos y recursos futbolísticos el Inter parecía capaz de plantar cara a la todopoderosa Juventus, más tras su pésimo inicio, el arranque de año no ha sido propicio para los hombres de Mancini. El Inter solo ha ganado dos de los siete partidos que ha disputado en este mes de enero y pasará la primera hoja del calendario con un sabor de boca muy amargo: ha perdido con contundencia esta semana en sendos partidos como visitante ante la Juventus (Coppa) y Milan, dos choques en los que ha encajado seis goles y ha sido incapaz de anotar. Son cifras que denotan que la fortaleza defensiva sobre la que el Inter edificó su notable primer tramo de curso se ha desvanecido. El 3-0 ante el Milan es un golpe durísimo, aunque a pesar de ello el Inter está a un único punto del tercer puesto de acceso a la Champions League.

A diferencia del Inter, el conjunto de Mihajlovic ha arrancado el año con optimismo. Si bien es cierto que perdió en casa frente al Bologna, desde entonces las cosas han ido mucho mejor en Milanello. De golpe, Mihajlovic ha encontrado un sistema y una alineación estable, donde únicamente parece abierta la pugna por dos puestos en el centro del campo entre Montolivo, Kucka y Bertolacci. El Milan se ha abrazado a un 4-4-2 conservador, no quiere la pelota más de lo necesario y se siente más cómodo cuando el rival lleva la iniciativa, se expone y concede espacios a la espalda de la defensa, donde M’Baye Niang y Carlos Bacca pueden explotar su velocidad. Este fue el plan frente a un Inter que apostó por la flamante incorporación de este mercado invernal, Eder, que jugó de inicio por detrás de Jovetic. El atacante cedido por la Sampdoria fue de lo mejor del elenco nerazzurro, y generó problemas por el sector derecho de la ofensiva interista, juntándose por momentos con un profundo Perisic.

Roberto Mancini espera refuerzos. Foto: Focus Images Ltd.
Roberto Mancini no está contento con el rendimiento del Inter en enero. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, poco a poco el Milan minimizó el dominio de sus conciudadanos, Kucka dejó varias arrancadas de pura potencia en el centro del campo y el Inter dejó de llegar con facilidad. De hecho, los de Mihajlovic necesitaban muy poco para acercarse al área interista con peligro. En este nuevo escenario de mayor equilibrio, la diferencia la marcó una jugada a balón parado en la que intervino la zurda de seda de Keisuke Honda. El japonés, que hace unas semanas parecía desahuciado, con un pie fuera del fútbol italiano por su escaso protagonismo en Milán, se ha convertido en una pieza clave para Mihajlovic partiendo desde la banda derecha. Desde esa zona puso un centro perfecto que Alex cabeceó a la red antes del descanso.

Un resultado desfavorable fue el peor escenario posible para el Inter, que se siente menos cómodo cuando debe llevar la iniciativa. Frente a un rival bien replegado que le cedía la iniciativa, los de Mancini se atascaron. El doble pivote conformado por Medel y Brozovic se bloqueó y empezó a perder una cantidad ingente de balones en zonas peligrosas, cerca del círculo central. Los pases no eran precisos, ni tensos, y a menudo los interistas se entretenían más de la cuenta con el esférico. Especialmente desacertado estuvo el croata en el segundo tiempo. A pesar de ello, el Inter reclamó un penalti en una acción en la que Donnarumma se metió en un lío con un pésimo despeje con los pies (uno de sus grandes lunares a día de hoy). Precisamente en el primer error del joven guardameta de 16 años (era su primer derbi de la Madonnina), Mancini protestó tanto que terminó expulsado. No solo acabó el partido en la grada, sino que por el camino alzó el dedo corazón en dirección a la afición local. “Sí, he levantado el dedo del medio”, reconoció Mancini, tajante, en una entrevista televisiva después del encuentro para intentar zanjar la segunda polémica en la que se ve metido el técnico interista en este mes de enero.

El Inter cayó por un contundente 3-0. Foto: Focus Images Ltd.
El Inter cayó por un contundente 3-0. Foto: Focus Images Ltd.

Mejoró el Inter con la entrada de Icardi, que refrescó el ataque nerazzurro en la segunda mitad. El delantero argentino provocó un penal en una torpeza de Alex que le pudo costar la segunda cartulina amarilla al defensa brasileño, pero no solo Alex no fue expulsado, sino que Icardi envió el penalti a la madera. Unos segundos después Niang puso un centro perfecto desde la derecha que Bacca empalmó al fondo de la red. Con el 2-0, el Inter se colapsó de forma definitiva y Niang sentenció al anotar el 3-0 en una jugada que nace en una pérdida ridícula de Santon en la frontal de su propia área, en una acción en la que Bonaventura le robó la cartera. El 3-0 final es muy contundente para lo mostrado durante los primeros 70 minutos de juego, pero refleja perfectamente el estado de ánimo de los dos equipos de Milán al término del mes de enero, a pesar de que el Inter está cinco puntos por delante.

Quién sabe cómo estarán cuando termine febrero.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

Deja un comentario

*