De memoria

Insigne Nápoles - Clément Bucco-Lechat bajo licencia Creative Commons 3.0

Colisionaron Nápoles y Milan en la noche de San Paolo en una jornada en la que los partenopeos podían recuperar el liderato y aprovecharse del pinchazo de la Juventus en Bolonia, del pasado viernes. Jugó el equipo de Sarri con los mismos once futbolistas que saltaron de inicio hace 9 días en Turín y seguramente lamentando que el exigente cruce contra el Villarreal en la Europa League haya caído entre los choques ante Juventus, Milan y Fiorentina. Fue mejor el Nápoles, que quiso el balón, lo movió en campo rival y se acercó con mucha mayor frecuencia a la portería defendida por Donnarumma, pero los de Sarri se toparon con un adversario que, como ellos, también ha confeccionado un once muy reconocible. Sin Romagnoli en el eje de la zaga y con la única duda de Bertolacci o Kucka acompañando a Montolivo en la medular, el Milan de Mihajlovic ya juega de memoria.

Los aficionados rossoneri prácticamente pueden recitar el once titular de memoria del mismo modo que lo hacen los hinchas napolitanos. Poco a poco el Milan ha ganado en estabilidad y ya encadena diez choques seguidos sin perder a pesar de haber visitado Roma, Nápoles y haber recibido al Inter en casa. No es un conjunto muy vistoso, pero se ha convertido en un bloque rocoso y perfectamente reconocible, algo que el Milan echaba de menos en las últimas temporadas. En Nápoles el equipo local los sometió con el balón, pero el Milan no se doblegó con facilidad. Áspero como la piel de un erizo, los de Mihajlovic se replegaron en su habitual 4-4-2 y cerraron todas las vías de agua por el carril central. Estuvo especialmente bien Juraj Kucka leyendo las jugadas para tapar líneas de pase, estorbar y recuperar balones, y el Nápoles acabó empujando con los laterales por el exterior del campo. En el área Alex y Zapata maniataron a Higuaín, por lo que poco se le puede reprochar al sistema defensivo milanista. Sin embargo, el Milan casi nunca se desplegó con peligro y nunca conectó con un Bacca aislado en punta.

Mihajlovic ha sumado a Honda para su causa. Foto: Paolo Rachetto.
Mihajlovic ha dotado al Milan de una identidad muy definida. Foto: Paolo Rachetto.

Por eso, el Nápoles no sufrió, Albiol y Koulibaly anticiparon la mayoría de contragolpes y cortaron de raíz toda oportunidad del Milan para salir de su propio campo con peligro, pero le faltó mayor efectividad cerca del área rival. Las decisiones de Insigne, Higuaín y Callejón no siempre fueron las óptimas y a pesar del protagonismo local el tanto llegó en un centro de Insigne que se envenenó tras desviarlo un defensa. Y tuvo mala fortuna el Nápoles que poco después, en una de las pocas oportunidades del Milan, Koulibaly despejara mal un centro de Honda y apareciera Bonaventura libre de marca en el segundo palo para empalmar la pelota al fondo de la red. Los de Sarri se repusieron en el segundo tiempo, mostraron personalidad y se olvidaron de que habían perdido los dos últimos partidos ante Juventus y Villarreal, pero el Milan resistió con firmeza atrás (y con la ayuda del poste, que apareció para negarle el 2-1 a Mertens). Incluso Niang dispuso de una oportunidad de gol en el 85 para inclinar la balanza. Colsionaron dos equipos que juegan casi de memoria y ambos se quedaron en el mismo lugar donde estaban.

Foto de portada: Clément Bucco-Lechat bajo licencia Creative Commons 3.0.

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