Nos gusta Andrea

Pirlo - calciostreaming

Andrea produce vinos. Algunos matan el tiempo jugando al mus en un bar. Otros coleccionan sellos. Más de uno se machaca los dedos jugando con una consola. Pero Andrea, en su tiempo libre, produce su vino. Visita las viñas. Huele el vino, lo cata. Mira con esa cara inexpresiva cómo embotellan las botellas. Si le gusta, mueve un poco las cejas. Pirlo es de los que habla con los pies. Tiene una voz nasal muy cerrada. Casi susurra. En una tierra de charlatanes como Italia, Pirlo calla y se siente incómodo en las zonas mixtas. Tampoco sería un tipo expresivo con el rostro. Si la sonrisa de Buffon es explosiva, Pirlo ríe con un imperceptible movimiento de los labios. Si sonríe mucho, parece una mueca. Pirlo es la calma, la pausa. Es la estética en medio del campo. No deja de ser apropiado que produzca vinos (vídeo).

Andrea, como el vino que produce, mejora con el paso del tiempo. Algunos jugadores, con el paso del tiempo, pierden calidad. Pirlo pierde velocidad, pero reparte juego que da gusto. Tira las faltas, marca el estilo. Enamora.

A sus 34 años, Pirlo está de moda. Con unas gafas de sol redonditas, la barba y una camisa elegante. Con la camiseta bianconera. Pese a que esta temporada se le descubrió un lío de faldas, Pirlo suele ser noticia por esas faltas que deciden partidos, como en los campos del Genoa y la Fiorentina. Si Balotelli es noticia por cualquier chorrada fuera de los estadios, Pirlo se divorcia y la noticia siempre tiene relación con el fútbol. Pirlo es fútbol.

Pirlo, en acción

Pelo largo, barba. Elegancia. Pirlo en acción. (Foto: Focus Images Ltd)

A sus 34 años, Andrea acumula cuatro ligas ganadas de forma consecutiva. En 2011 la ganó con el Milan -era su segunda, después de esa de 2004- pero se marchó del club lombardo, que no le quiso ofrecer el contrato que él pedía. Se marchó a la Juve. Y con la Juve han llegado tres ligas de manera seguida. La Juve ha aprendido del error del Milan, que no quiso ofrecer un contrato de larga duración a un jugador de 31 años. Así que el día después de perder las semifinales dela Europa League contra el Benfica, Pirlo firmó una renovación con los juventinos: dos años más.

Esta temporada Conte ha intentado encontrar el equilibro en el centro del campo entre jugadores con estilos opuestos de jugar: Pirlo-Vidal-Pogba. Mal no le ha ido. Pirlo pone la pausa, suministra balones. Si Pogba es la explosión de su descarada juventud y Vidal la madurez de un rebelde, Pirlo es el veterano que simplifica las cosas. El tipo curtido en mil batallas que llega al estadio y, en medio de 50.000 hinchas que lo insultan y 10 rivales que le muerden los tobillos, no sufre ni la más mínima alteración del ritmo cardíaco. Pone un pase de gol y se emociona lo mismo que con un buen vino.

Con Conte, Pirlo aporta sabiduría en esa posición de enganche entre los centrales y los medios ofensivos que descubrió con Ancelotti en su momento. Nacido como centrocampista ofensivo por detrás de los puntas -así debutó en el Brescia y fracasó en el Inter-, Pirlo se ha pasado la temporada escapándose de la presión de los delanteros rivales, los primeros que lo quieren eclipsar. Con Pogba y Vidal (o Marchisio) un poco abiertos, Pirlo manda en el centro del campo y necesita de una mente rapidísima para superar la presión con sus pases y movimientos. Pocos pueden jugar como Andrea, así que sin él la Juve jugaría con una filosofía similar, y una táctica ligeramente diferente. Quizás más vertical, hacia donde parece tender el equipo piamontés.

Pese al éxito, esta temporada Conte se ha visto obligado a pensar sobre su equipo. Con el apoyo de los laterales de largo recorrido, la Juve ha buscado soluciones por si un día Andrea no juega bien o los rivales lo ahogan. Los adversarios lo tapan (se han visto marcajes al hombre o dos puntas encima suyo) y esta temporada la Juve ha tendido hacia un juego más vertical, en el que ayuda mucho Llorente, un tipo que puede bajar balones y entregarlos a Pirlo, una vez que se supera la primera presión rival. Si Pirlo no puede sacar el balón, lo ayudan los laterales, un central que avanza su posición o un balón largo al ex delantero del Athletic.

A sus 34 años, Pirlo sigue decidiendo partidos aunque necesita del equipo. De la misma forma que el equipo precisa de su talento. Como le sucede a tantos centrocampistas de toque pasados los 30, Pirlo no puede ayudar demasiado en la recuperación de balones en un fútbol cada vez más físico, más rápido. El mérito de Conte es unir en un mismo equipo dos velocidades. Que todo sea una misma cosa. Que los defectos de Pirlo, como su tarea en la recuperación de balones, sean como sus errores fuera del campo. O sea, que se hable más de las virtudes, que son muchas. Porque además de ganar ligas, produce un buen vino, el jodido.

Nos gusta Andrea.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

El traspaso de Pirlo desde el Milan a la Juve ya puede ser visto claramente como "el principio del fin". Lloro sangre cuando veo a De Jong ocupar la posición de Andrea en el Milan… o a Muntari, o inexplicablemente, a Essien.

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