Pirlo es mágico

Pirlo, en acción

El pinchazo de la AS Roma en el Olímpico -empate a uno ante el Sassuolo- añadió mayor picante al partido estrella de la duodécima jornada de la Serie A, puesto que ambos conjuntos lo afrontaban con cuatro puntos menos que el cuadro de García.

Los locales salieron en tromba. La Juventus zarandeó al Nápoles sin respiro durante los primeros quince minutos. Pogba probó el soberbio estado de forma de Pepe Reina con un disparo desde lejos nada más comenzar y, en la siguiente jugada, Llorente se encontró con un balón dentro del área pequeña que acertó a empujar con comodidad para adelantar a los de Conte. Pirlo, sin oposición, manejaba el partido a su antojo y las incorporaciones de Isla y Asamoah no lograban ser contenidas por la zaga visitante. En ese escenario, Reina tuvo que volver a salvar a los suyos con una extraordinaria estirada tras el cabezazo a bocajarro de Bonucci. Asistimos a un cuarto de hora de inspiración absoluta, de un torrente de fútbol fluido que recordó a la mejor Juve de las dos últimas temporadas: recuperaciones muy rápidas en el centro del campo, Pirlo mezclando bien los pases cortos con desplazamientos en largo, Vidal y Pogba cargando el área, laterales muy profundos permanentemente arriba para colgar balones laterales y, en el área pequeña, Tévez y Fernando Llorente tratando de finalizar lo generado por sus compañeros. Escaso botín para el torrente de ocasiones y buen fútbol bianconero.

Real Madrid v JuventusUEFA Champions League

Fernando Llorente marcó por segundo partido consecutivo. Foto: Focus Images Ltd.

Capeado el chaparrón con una desventaja mínima, el Nápoles se sintió menos atosigado y descargó en Insigne todo su juego de ataque. Sus arrancadas desde la banda izquierda empezaron a causar problemas a los juventinos, que siguieron dominando el partido a menos pulsaciones. Con esas sensaciones comenzó una segunda mitad mucho más equilibrada, tendente al ida y vuelta.

En ese intercambio de golpes, dos goles -que merecerían sendos artículos- acabaron con las opciones del equipo de Benítez.

En el setenta y cinco, Pirlo cogió la pelota a unos veinticinco metros del área en el sector derecho. El colegiado había señalado una falta clara y, evidentemente, era para Andrea. La posó en el césped y cogió carrerilla. Y se acercó ligero, como siempre, hasta que la golpeó con mimo. Pirlo cuida la pelota. La acaricia. El balón salió despedido girando sobre sí mismo hasta que se frenó en la red a la altura de la escuadra izquierda. ¡Golazo! Es la magia de un lanzador único que combina lo estético con lo efectivo y que ya suma cuarenta tantos a balón parado en la Serie A, la inmensa mayoría acompañados de exclamaciones.

Si Pirlo es paz, es moderación, es la forma; Pogba es la electricidad. Cinco minutos después del 2-0, Paul controló mal una pelota tocada por Vidal. El balón se le fue un poco alto y, cuando cayó hasta la altura de la rodilla, el francés acomodó su cuerpo para soltar un latigazo extraordinario que ni Reina ni los espectadores pudimos descifrar hasta que la pelota se posó dentro de la portería napolitana. Son estas cosas las que hacen de Pogba un jugador destinado a reinar en Europa, porque pocos centrocampistas tienen tantos recursos en ataque y en defensa. Él es capaz de cambiarlo todo en un segundo.

La Juventus suma 31 puntos y respira justo detrás de la oreja de la Roma. Ya están aquí.

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3 comments

No creo que el control de Pogba fuera malo, precisamente creo que la magia del gol es que en un partido controlado con 2-0 en el marcador, se permite un control y remate de entrenamiento. Golazo brutal.

Pogba: "My goal vs Napoli? I admit that I missed my 1st touch but it's one of the most beatiful goals of my career."

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