En recuerdo de Davide Astori

Davide Astori of Italy and Leon Goretzka of Germany clash during the International Friendly match at San Siro, Milan
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
15/11/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***

EXPA-EIB-161116-0089.jpg

Hace pocos días, en un archivo perdido de una televisión regional que ya no existe, encontraron las únicas imágenes de un Perugia-Juventus disputado en 1977. El Perugia entrenado por Hilario Castagner era un buen equipo y en las siguientes temporadas llegaría a conseguir un curioso récord: no perder ni un solo partido de liga y, pese a ello, no ganar el título por el exceso de empates, acabando segundo. El Perugia de los milagros. Un equipo con una herida, la de ese choque de 1977, cuando bajo un diluvio, en esa época en la que en las gradas no había espacio para nadie, todos apretaditos, con los paraguas por encima de las cabezas, un jugador local falleció. Renato Curi se sintió mal, se desplomó sobre el césped mojado y perdió la vida. Hoy el estadio de Perugia se llama así, estadio Renato Curi. La muerte del jugador pasó a ser un recuerdo que todo hincha del Perugia, y del fútbol en general, rememoraba. Formaba parte de los recuerdos imborrables de esos años 70 duros, con terrorismo, sueños rotos, manifestaciones, rock y tragedias.

Si la muerte ya es, en sí, incomprensible, la de un deportista, aún más. El deportista es un símbolo de juventud, de vitalidad, de fuerza. Fallece un jugador en activo y la incredulidad te domina. Un recuerdo de lo volátil que es la vida. En un domingo en que en Italia se hablaba de las elecciones, de repente la noticia de la muerte de Davide Astori lo alteró todo. Los jugadores quizá no son conscientes, pero entran en todas las casas. Y en estos años aún más. Curi era, sobre todo, un cromo Panini en una época con pocas imágenes de televisión y de poca calidad. Curi era una palabra, un relato oral. Astori era diferente. Su muerte es como la de Antonio Puerta o la de un Dani Jarque fallecido precisamente al lado de Florencia, en Coverciano. Su carrera estaba documentada en mil fotos, en partidos emitidos en directo. Su rostro nos era familiar porque lo encontrábamos en las redes sociales, en la tele, en páginas web. La muerte de un jugador es como perder a un conocido del barrio. Sientes que se marcha alguien cercano, pese a que no hablaste nunca con él.

Astori era un buen central. En su momento, en el Cagliari, llegó a la selección y muchos clubes se pelearon por él. Incluso ojeadores de equipos ingleses viajaron hasta Cerdeña para ver a un defensa que, finalmente, optó por la Roma. Y no le salió bien la jugada. Por eso acabó en la Fiorentina. Y allí sí encajó. Vivía en un ático cerca del Río Arno y solía ser visto con su esposa e hija paseando por las preciosas calles de Florencia. Una gorra, gafas de sol y bufanda para evitar ser reconocido por muchos y poder ir tranquilo. Aunque los vecinos sabían perfectamente que este chico del norte, de Bérgamo, se había integrado en una ciudad tan hermosa como dura. Florencia, como la Fiorentina, es víctima de su pasado. La Fiore se siente grande, pues lo es, y no resulta sencillo asumir estos años sin títulos, sin gloria. Para llegar a ser capitán de la Fiorentina toca ser un tipo duro y sensible. El brazalete pesa.

Y ese mismo brazalete acabaría en el brazo de Astori. Nacido cerca de Bergamo, en San Giovanni Bianco, Davide era un defensa central duro, un capitán que se había ganado la complicidad de sus compañeros. Formado en un club vinculado al Milan, el Ponte Sante Prieto, Astori había llegado al juvenil del Milan en 2005, soñando ser como Maldini. Pero encadenó cesiones a clubes como el Pizzighettone o la Cremonese, hasta que en 2008 lo fichó el Cagliari sardo, donde se convirtió en uno de los centrales con más futuro de Italia, debutando en 2011 con la selección. En 2014, pasó a la Roma, y en 2015, a la Fiorentina.

En una era en la que los jugadores duran poco en una ciudad, Astori rápidamente se convirtió en capitán. Hoy, en Italia, mientras los políticos se pelean por ganar el corazón de un pueblo cansado, este chico ha sido llorado en todas las casas. Ayer jugaba a la Play antes de dormir, en un hotel de Udine. Hoy disputa su particular partido al lado de Morosini, Taccola, Foé, Puerta, Jarque y Renato Curi.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

6 comments

En su etapa en Cagliari parecia que podia llegar a la elite ,tenia buena tecnica y posicionamiento, luego su carrera se estanco y quedo en nada…en fin QEPD y pronta resignacion a su familia.

Lo raro aqui es que aparentemente fallecio de un paro cardiaco mientras dormia y recien el miercoles habia pasado unos examenes medicos en los que supuestamente no presento ninguna anomalia, lo que me recuerda que ya van varios futbolistas profesionales que mueren a causa de fallo cardiaco,recuerdo hace nada tambien fallecio Cheik Tiote por lo mismo, algo raro sucede en el futbol ,¿sera que hacen los examenes mas por protocolo y aparentar o la inmensa exigencia fisica que exige el futbol moderno orilla a los futbolistas a sobreesforzarse y guiar a destinos tan tragicos como el de Astori?

No sé, pero no puedo llegar a esa hipótesis por dos motivos:
1.- La muerte súbita cardíaca puede llegar sin motivo aparente. Y hay ocasiones en las que no se puede detectar desencadenantes.
2.- Tampoco creo que sean “varios” futbolistas que fallecen por ello, comparándolo con el pasado. Ahora nos enteramos que sucede más a menudo, pero quizá entre en los rangos “normales” de prevalencia de estos episodios si lo comparamos con el universo de futbolistas.

En fin, sólo son hipótesis. Habrá que ver qué sale estos días al respecto.

“Morosini, Taccola, Foé, Puerta, Jarque y Renato Curi…”

Se te olvida Miki Roqué. Son bastantes en la última década, cierto, pero por las circunstancias y su juventud Miki merece ser siempre recordado…

Un saludo.

Deja un comentario

*