Réquiem por un equipo histórico

Ascoli  Piceno - bernardg

Hace 115 años un grupo de jóvenes se reunieron y decidieron formar una sociedad deportiva.

A finales del siglo XIX se puso de moda el deporte y cada ciudad, cada pueblo, veía como se creaban sociedades para practicar atletismo o gimnasia. O fútbol, claro. En Ascoli Piceno, en Italia, estos jóvenes decidieron bautizar su sociedad “Candido Augusto Vecchi”, el nombre de uno de los héroes de su ciudad. Vecchi, fallecido unos 15 años antes de la fundación de esa Sociedad, había sido uno de los soldados de Garibaldi que se había jugado el pellejo en las batallas clave para la creación del estado italiano. En una época de sueños y romanticismo, esa sociedad fue bautizada con un nombre garibaldino. Años más tarde, se rebautizó la sociedad con el nombre de la ciudad. En esas épocas, el fútbol ya se había convertido en la principal actividad: había nacido el Ascoli Calcio.

Ascoli Piceno - gengish

Palazzo dei Capitani, Ascoli Piceno (Foto: gengish)

Pocas cosas me apasionan más que perderme por las regiones italianas menos conocidas, descubriendo el orgullo que siente la gente por su ciudad, su pueblo y su región. La zona de las Marcas está llena de tesoros. Ciudades con centros antiguos preciosos, buen vino, buena comida. Unas montañas maravillosas y mar. El centro de Ascoli Piceno, con su Piazza del Duomo es precioso. El fenómeno del “campanilismo”, ese fenómeno que enfrenta a las ciudades italianas con sus vecinas compitiendo por ser mejor en todo, incluso en el campanario de la iglesia, ha enfrentado históricamente Ascoli Piceno con Ancona, el puerto de la zona, u otras ciudades de la región de las Marcas. Si en la ciudad de Pesaro destacan por su baloncesto, a nivel de fútbol las rivalidades más sentidas en esta región son esas entre el Ascoli, el Ancona y la Sambenedettese, equipo de de San Benedetto del Tronto. Con el permiso de la pequeña y orgullosa Fermana, de Fermi. Pero el equipo grande, con sus 16 años en la Serie A, es el Ascoli. El Ancona presume de una final de copa perdida con la Sampdoria por 6-1.

Me he pasado los últimos años siguiendo por internet esta serie de derbis pequeños, ocultos, que se juegan en ocasiones en la cuarta o quinta división. Visité Ancona en su momento y me contaron sobre ellos, sobre cómo se vivían. En su momento, el gol del ascenso del Ancona de quinta a cuarta en el campo de la Fermana fue una auténtica locura (vídeo). Y el play-off de ascenso a Serie B jugando en Perugia entre el Ancona y el Ascoli aún más (vídeo). En ese Ascoli derrotado jugaba el hermano de Baggio, como si este equipo fuera un hogar ideal para hermanos de genios: en 1988, el Ascoli fichó a Hugo Maradona, el hermano de Diego. Se vieron las caras en un partido de liga en San Paolo (vídeo).

Después de 115 años de vida, el Ascoli falleció estas últimas semanas, arruinado, sin presidente, sin dinero. 115 años con 16 temporadas en la Serie A y 18 en la Serie B con genios como Walter Casagrande, Pagliuca o Bierhoff defendiendo su camiseta blanca y negra. Los aficionados han anunciado que refundarán el club como sea. De momento juega sus partidos en tercera con los hinchas pagando los billetes de tren de los jugadores. Además, como esta temporada la Tercera División se organiza de nuevo sin descensos, en Ascoli no pierden la esperanza de empezar de nuevo en la misma categoria. Igualmente, el futuro es complicado. Otro equipo histórico que cae en Italia. La lista de los últimos años es dramática. Equipos que jugaron en la Serie A o B en la última década andan perdidos por categorías regionales, como el Messina, el Mantova, el Treviso, el Como, la Salernitana…

Tenía la necesidad de entonar un cántico de amor al Ascoli, pese a que siempre me gustó más el Ancona por lo bien que me trataron en mi primera visita a las Marcas. El Ancona, igualmente, ya ha sido refundado y perdido la categoría en los despachos tres veces en los últimos 10 años (2004, 2010 y 2012). En su momento incluso lo compró una sociedad con el apoyo del Vaticano, que pretendía crear un equipo que fomentara los valores religiosos. Enric González lo contó en su momento mejor de lo que pueda hacerlo yo. Lo curioso fue que eligieron Ancona, un puerto con fama de ser feudo de izquierdas, con ultras que traen al campo banderas de la Unión Soviética y que no vieron con buenos ojos esa inversión, que duró poco. Ahora el Ancona juega en la quinta división, refundado por los hinchas. Quizás éste será el destino del Ascoli, ser refundado. Quizás así se juegue otra vez el derbi grande de las Marcas, ese que en su momento fue definido por un estudio de la Universidad La Sapienza como el más politizado de Italia, pues la hinchada radical del Ascoli era fascista y la del Ancona, comunista. Un derbi caliente que más allá de las tendencias de los radicales, enfrenta dos ciudades: la del mar y la de interior. Dos modos de entender la vida: enfrenta a familias, abuelos y tradiciones, en su mayor parte, con una sonrisa e ironía de por medio.

Me gustan estos derbis ocultos, esos partidos que permiten que un abuelo llegue a la plaza del Popolo de Ascoli, pida un café y saque pecho con el triunfo del Ascoli sobre el Ancona.

Recordando quizás esa anconetana que le robó el corazón en los años 60. Esos derbis que permiten que los chicos de de San Benedetto del Tronto se rían de los de Ascoli cuando se encuentran en la playa en verano. Estas rivalidades con los hinchas del Ascoli celebrando la muerte del Ancona con una avioneta y los del Ancona respondiendo con esquelas estas semanas. Las Marcas son una pequeña Italia. Con sus tradiciones, historias difíciles de creer como la de los curas que soñaron comprar un club, su picaresca y su presente triste. La desaparición del Ascoli es una oportunidad para demostrar la fuerza de la gente. Cada vez tenemos más casos de equipos refundados por los hinchas. Se ha visto en Ancona, donde los hinchas tienen parte de las acciones y cierto poder gracias a una negociación con el Ayuntamiento y una organización llamada Sosteniamolancona. Los hinchas del Módena o el Taranto también son propietarios de parte de sus equipos. Ahora toca “sostenere” el Ascoli.

Las bonitas historias se pueden rebautizar, pero no pueden morir.

Foto de portada: bernardg

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11 comments

Extraordinario artículo. Sospecho que todos intuimos que este fútbol ‘romántico’ está en su fase agonística, por lo que nos acercamos a los derbis regionales, a las ligas más pequeñas o a los equipos de barrio desde una perspectiva puramente nostálgica, casi entomológica, como cuando hablamos de los vinilos, las pequeñas librerías o las salas de cine, espacios que todavía existen pero que sabemos que en realidad no son más que residuos del siglo XX que ya nunca volverán, y si lo hacen será solo como pastiche.
El fútbol está condenado a transitar hacia una oligarquía de grandes clubes-empresa sin ligas nacionales ni descensos de ningún tipo porque en el mundo actual no hay espacio para otro modelo, no hay lugar para los clubes de pequeñas ciudades y cada vez hay menos gente interesada por historias de atávicos enfrentamientos en las categorías inferiores de una de las más recónditas regiones italianas, probablemente ni siquiera los propios ‘marchigiani’, empujados a elegir entre una Juve o un Milan, un Barcelona o un Chelsea.
En todo caso, gracias por compartir tus experiencias con nosotros, espero que tengas un feliz año.

Para eso están estructuras como ésta,MI nos permite conocer historias románticas,de esas que se están perdiendo, con artículos tan buenos como éste.Grande Toni.

¿Plantar 11 cruces en el campo con el mensaje ‘salvación o violencia’ te parece pasión? Estamos apañados…

Sergio lleva razón. No se puede llamar pasión a esas actitudes que por otra parte, han sido más habituales más al sur.

Igual situaciones como las sufridas por el Ascoli y tantos clubes que han caido de categoría por deudas se multiplicarían en España si aquí hubiera mecanismos mínimamente rigurosos para castigar a quien incumple económicamente.

Gracias, una vez más, por vuestros comentarios. Antes de atacar un texto sobre un equipo italiano de Tercera dudas. Vuestro apoyo y comentarios, ya sean críticas constructivas o positivos, nos dan fuerza. Mil abrazos.

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