Del ritmo brasileño al dialecto romano

Roma (cristiano corsini)

Francesco Totti buscó dentro de su chistera y se sacó algunos trucos. Primero, un gol quizás en fuera de juego. Después, a su edad, pegó un salto y marcó un golazo maravilloso, volando, coordinando su cuerpo y marcando el 2-2. La Lazio ganaba el derbi por 0-2 y Totti, veterano gruñón, decidió que eso no acabaría así. Se inventó esos trucos y marcó dos goles. Luego, demostrando que nunca dejó de ser un pillo, pidió un iPhone y se sacó una selfie delante esa curva que conoce a la perfección, pues era su casa con 16 años, cuando gritaba los goles soñando con marcar algunos. Y vaya si los ha metido. Con los dos goles en este derbi, ya suma 11 en derbis. Nadie ha marcado más que Francesco.

Por una vez, el derbi romano fue divertido. Muchas veces el derbi acaba siendo un recital de patadas y peleas. Lejos quedan esos derbis en que Spalletti decía que la Roma jugaba mejor sin Totti y De Rossi, pues estos dos aman tanto sus colores que pierden el control demasiado. De Rossi sufrió mucho, pero Totti por una vez se controló. Y de qué forma, pues sus goles evitaron la derrota.

tottiTotti (Foto: calciostreaming)

Derbi bicéfalo, con dos caras. Derbi disputado y emotivo. Derbi que atrapa aunque el juego no sea el mejor, ya que te contagias con la imagen de 22 tipos dejándose el alma en cada jugada. En un día gris, el cielo se aclaró cuando Felipe Anderson quiso. El cielo es azul, como la camiseta de la Lazio, y las nubes desaparecieron con las jugadas del brasileño. Sus primeros 45 minutos fueron deliciosos. Bueno, quizás sólo fueron 30. Aunque el nivel, increíble. El ex jugador del Santos parecía jugar otro partido, burlando la defensa romanista siempre que quiso. En 5 minutos locos, la Lazio marcó dos goles y parecía sentenciar el derbi. La Lazio amenazaba con poner patas arriba la Serie A si ganaba, y su estilete era el brasileño, autor de la asistencia del 0-1 y goleador en el 0-2, con un buen disparo. Su ritmo brasileño decidió durante el primer tiempo, aunque al final, el derbi se gritó con dialecto romano.

Roma-LazioEl centro del campo en el Roma 2-2 Lazio (Foto: sharemytactics)

El derbi prometía pues la Lazio llegaba bien al partido. Y llegó bien al descanso. Pioli ha construido un equipo equilibrado. Arriba, Candreva, Mauri y Anderson viven un momento dulce. Candreva se siente elegante y usa su cintura. Felipe Anderson se siente imparable y Mauri goza de la madurez. Con Biglia persiguiendo balones y una buena defensa con De Vrij y Cana, la Lazio cedió el balón a la Roma, no concedió ocasiones y con espacios, mordió. Pioli sorprendió con una gran lectura. En ataque, era casi un 4-2-4, con Mauri al lado del goleador Djordjevic, y Felipe Anderson y Candreva castigando la espalda de un Maicon flojo en defensa. Al descanso, casi todas las ocasiones era de la Lazio, con dos disparos lejanos de Parolo y Candreva, el gol de Mauri, rompiendo por el centro, y el disparo de Felipe Anderson. La Roma, sin esa daga marfileña llamada Gervinho, tenía un regalo lleno de veneno: la pelota. Pjanic jugó un partido muy flojo, Nainggolan decidió cazar rivales con el marcador adverso, De Rossi sufría intentando perseguir tantos rivales y el único jugador activo, Iturbe, siempre acababa tomando una decisión equivocada. ¿Totti? Protestaba, maldecía. No aparecía.

Al descanso, el cielo era azul. La hinchada laziale cantaba y los romanistas se miraban con una sensación de vivir otra vez una vieja historia, esa contra el Bayern o el Nápoles, con un rival que genera peligro siempre que llega a la frontal.

Pero Rudi García supo reaccionar. Sacó del campo a un Nainggolan revolucionado y un Florenzi desaparecido. Entraron Ljajic y un Strootman que por momentos nos recordó al genio de la última temporada. Y la Roma incendió el partido. Tiró gasolina, prendió fuego y la ciudad eterna se incendió. De repente, los jugadores de la Lazio se asustaron, fueron asediados y el color rojo de las llamas lo dominó todo. Primero, Strootman metió una gran asistencia y Totti, quizás por milímetros fuera de juego, celebró su derbi número 40 con su gol número 10 contra la Lazio. Fue un golpe bajo. La Lazio sintió escalofríos y cuando Pioli intentó reaccionar, se encontró con el 2-2 de Totti, un gol prodigioso por su factura, con un salto al segundo palo estéticamente precioso. Un 1-2 se celebra sin más. Un 2-2 ya permite buscar el abrazo de tu gente y la travesura de la ‘selfie’ con el teléfono del preparador de porteros.

Roma (oscar)Grazie Capitano (Foto: Oscar)

El gran mérito de la Lazio fue parar la hemorragia. Entraron Onazi y Klose, y pese a la lesión de De Vrij, la Lazio evitó el tercer gol local, igualanda las cosas. Los últimos 10 minutos vieron dos equipos buscando el tercer gol con mucha alma, aunque sin pulmones. La ocasión más clara fue de Klose, entrando en el segundo tiempo, aunque De Sanctis tiró de reflejos y evitó el gol. La justicia determinó que tocaba un empate. Un 2-2 que permite a la Roma seguir soñando con la liga, y permite a la Lazio seguir soñando con la Champions. Los dos equipos suman argumentos a favor y en contra. La Lazio se perdió con facilidad en el segundo tiempo, dañando un trabajo maravilloso. La Roma vivió otra de esas pajaras en que recibe goles con facilidad. Aunque supo reaccionar con carácter.

Fue un gran derbi. Y Totti nos regaló un golazo y otra travesura. Sus goles evitaron que fuera un derbi a la brasileña, teñido de azul. Al final, el dialecto romano de Totti provocó el empate. Y en este dialecto se discutirá toda la semana sobre qué equipo mereció más.

Foto de portada: cristiano corsini

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