Roma no está lejos de Nápoles

Swansea City v NapoliUEFA Europa League

Roma no está tan lejos. Si sales de Nápoles y tienes suerte en una hora te acercas a la ciudad eterna. Aunque por defecto, entre atascos y el rutinario caos de los transportes italianos, se tarda más. No, Roma no está tan lejos de Nápoles. Dos puntos de diferencia. O tres.

El Nápoles sigue viviendo días felices. Cuando perdió en Roma no hace tanto, parecía destrozado. Y ahora se encuentra a dos partidos contra el Dnipro de una final europea. Y solamente tres puntos separan a los chicos de Rafa Benítez de la segunda posición. La derrota de la Roma en San Siro y el empate de la Lazio con el Chievo han dejado a los dos equipos romanos a tiro de un Nápoles, ahora mismo, recuperado. Juega bien, marca goles y cree en sí mismo. Nadie debería enterrar antes de hora a un equipo de Rafa Benítez.

Con dos goles de Gonzalo Higuaín, el segundo de ellos de penalti, el Nápoles ha derrotado a la Sampdoria (4-2) en el partido clave para decidir cuál de estos dos clubes podía aspirar a la Champions. Durante las últimas semanas se habló mucho de los dos presidentes, los dos productores cinematográficos. Ambos, tipos sin pausa, amigos de los excesos y la sangre caliente. Aurelio Di Laurentiis, el presidente del Nápoles que llegó a castigar a los jugadores con una concentración en Castelvolturno. asume que Benítez se marcha cansado de su inestabilidad. Y dicen que sueña con Sinisa Mihajlovic, entrenador de la Sampdoria. Y Massimo Ferrero, el presidente de la Sampdoria, no quiere perder a Mihajlovic y afirma que si un día trabaja con Benítez le pedirá que adelgace. Como si la barriga de un entrenador fuera clave. Como si la barriga de un entrenador fuera más importante que sus constantes faltas de decoro. Las de Ferrero, claro.

Insigne Napoles focusLorenzo Insigne. Foto: Focus Images Ltd.

El partido tenía morbo. Benítez apostó por Insigne de titular, permitiendo descansar a Mertens y Hamsik. Jorginho y David López, en el doble pivote, jugaron un gran partido pese a la resistencia de Obiang, penalizado por la lentitud de Palombo y la inseguridad de los centrales visitantes.

El Nápoles salió como un tiro, aunque la Sampdoria, a tres puntos de los napolitanos antes del partido, se adelantó pronto con un autogol de Raúl Albiol después de una jugada de Eder. El gol del empate local, merecido, fue casi ridículo. Gabbiadini disparó sin fuerza. El balón tocó un defensa y se dirigió manso, sumiso, a las manos de Viviano. Y el portero visitante, de forma inexplicable, dejó escapar la pelota entre sus piernas (31′). Y eso que antes del gol,Viviano había sido el mejor con grandes paradas a los ataques constantes de un Nápoles liderado por la mejor versión de Higuaín.

El Nápoles suma 16 goles en los últimos 5 partidos, con tres victorias consecutivas en la Serie A

El primer tiempo fue un monólogo local, con el Pipita enfurecido. David López impuso su carácter y la defensa genovesa sufrió. Así el 2-1 no fue una sorpresa. Obra, cómo no, de Higuaín. Gabbiadiani, clave en la jugada, se ha convertido en otra pieza vital en este Nápoles. El jugador nacido en Bérgamo debe pensar que acertó cuando dejó la Sampdoria por el Nápoles. La Samp, muy tocada, perdió a Eder por lesión en un primer tiempo de claro acento local. Eto’o, desaparecido, no aportó demasiado en una Sampdoria superada en todas las posiciones.

El segundo tiempo calmó las cosas. Si algo prometía el partido era ritmo y goles. Y napolitanos y genoveses, pueblos de mar, no fallaron. Cuando la hinchada aún volvía a sus sitios, Insigne, después del regalo de De Silvestri, quizás el peor sobre el césped, marcó el 3-1. Su primer gol después de medio año roto. Insigne, el napolitano del equipo, buscó la complicidad de los suyos, de los hinchas, con los ojos llenos de lágrimas.

La Sampdoria, contra las cuerdas, nunca dejó de buscar la portería local, aunque sufrió demasiado al perder el duelo en el centro del campo. Los chicos de Mihajlovic pidieron la segunda amarilla a Britos por una falta sobre Okaka pero la Sampdoria acabó derrotada más por sus errores y el talento local que por cualquier otro factor. El cuarto gol fue una buena muestra. De Silvestri y Viviano, empeñados en pegarse tiros en el pie, le regalaron la pelota al Nápoles en su área. Y como si eso fuera poco, De Silvestri cometió un penalti que Higuaín no falló (4-1).

El partido perdió interés con Higuaín buscando su tercer gol y Muriel marcando el 4-2 en la mejor acción individual de una Sampdoria que vuelve a casa pensando que Roma queda muy lejos. Lejos de Marassi, no de San Paolo. El equipo de Benítez suma tres jornadas consecutivas con los tres puntos en el bolsillo y en los últimos 5 partidos ha metido 16 goles. La Sampdoria los envidia, pues encadena cuatro partidos sin ganar. El último, contra este Nápoles que persigue a Roma y Lazio. Y ojo, la última jornada tenemos un… Nápoles-Lazio.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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