San Paolo se lamenta, la Lazio lo celebra

La hinchada de la Lazio no está muy contenta últimamente. Foto: Focus Images Ltd.

El calendario quiso que el 31 de mayo se jugase una final en Italia. No había un título en juego, pero casi. Ser 3º lo era todo para la Lazio y para el Nápoles en una lucha descrita este domingo por ‘La Gazzetta dello Sport’ como el partido de los 40 millones de euros, la diferencia económica que separa a quienes participan en la Europa League de quienes comparecen en la máxima competición continental (superando la ronda previa del mes de agosto).

Era tal el botín en juego que los primeros 30 minutos ofrecieron muy poco (un mano a mano desperdiciado por José Callejón) al espectador, ya fuese por nervios, tensión o planteamiento de los entrenadores. Stefano Pioli, técnico de la Lazio, podía jugar sus cartas con la ventaja de saber que el empate también servía para sellar el billete Champions de su equipo.

San Paolo enmudeció, víctima de la precisión de Marco Parolo y Antonio Candreva en el remate. Tras encajar el 0-2 al borde del descanso, la primera reacción partenopea que permitió romper el silencio fueron los silbidos a su equipo, los silbidos de quien está desencantado ya no por el simple (e importante) hecho de perder, sino por la nula intensidad mostrada por los futbolistas del Nápoles, unos jugadores que iniciaron una remontada improbable en diez minutos de locura, diez minutos en los que el fútbol con pizarra dio paso a una batalla futbolística librada con el corazón, con la garra de quien siente el aliento cercano de San Paolo. Mejoró el conjunto local cuando Rafa Benítez retiró a Inler, apostó por Gabbiadini y retrasó unos metros la posición de Hamsik. Y aprovechó la expulsión de Marco Parolo, que en cuestión de minutos había pasado de héroe a villano de la Lazio (marcó un gol, firmó un gran primer tiempo, perdió un balón clave en el 1-2 y fue expulsado poco después).

El Nápoles, carente de fútbol durante 55 minutos, recuperó un hilo de vida cuando en San Paolo se jugó al son de los tambores de guerra. Jugar con el corazón y ese espíritu parecía el mejor medio para alcanzar la Champions League. Los partenopeos tan solo necesitaban un último impulso para asestar el golpe definitivo a una Lazio que afrontaba media hora con diez futbolistas sobre el verde. Ese impulso nunca existió. No existió porque De Vrij sacó sobre la línea el remate de Mertens, Marchetti detuvo el de Callejón, Ghoulam fue expulsado y Gonzalo Higuaín echó por la borda todo lo bueno que había hecho previamente. La ejecución de su penalti determinaba la resolución de todo un campeonato liguero. Un esférico a la red era sinónimo de Champions, un esférico a las nubes era sinónimo de profunda decepción, la que supone terminar la Serie A en 5º lugar a un club que hace dos años fue 2º con Walter Mazzarri como inquilino del banquillo.

El Nápoles en la era Benítez:

2013/14: 3º en la Serie A, eliminado en la Champions (fase de grupos), eliminado en la Europa League (1/8 de final), campeón de Copa.

2014/15: 5º en la Serie A, eliminado en la Champions (fase previa), eliminado en la Europa League (1/2 de final), semifinalista de Copa, ganador de la Supercopa.

Gonzalo Higuaín es el reflejo de que los fríos números no lo son todo. Cierra su segundo curso con el Nápoles con 29 goles anotados, un registro notable, pero lo más recordado en San Paolo durante algún tiempo será su imprecisión en la finalización en la semifinal frente al Dnipro y el penalti desaprovechado frente a la Lazio. Roza los 30 goles, pero no puede evitar transmitir esa aura de ‘9’ irregular en los momentos cruciales, los que separan a los ‘buenos’ de los ‘muy buenos’.

San Paolo se lamenta, la Lazio lo celebra. El excelente trabajo de Pioli recibe un premio gigante, difícilmente imaginable a comienzos de temporada.

Higuaín (Focus)

Gonzalo Higuaín, protagonista en el Nápoles para lo bueno y para lo menos bueno (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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8 comments

Lo de Higuaín es histórico. Con el Madrid falló gravemente contra el Olympique de Lyon y contra el Borussia Dortmund en Champions. En ambas ocasiones cayó eliminado. Contra el Barcelona en unas semis de Copa, que también cayó eliminado. Contra el Atlético en la final de Copa que perdió en el Bernabeu (creo) también falló una muy clara. Y la de la final del Mundial con Argentina. Y ahora esto. Yo creo que desgraciadamente SÍ que es regular en los momentos cruciales.
En 12 años de carrera nunca ha llegado a 30 goles sumando todas las competiciones.

Bueno, a 30 goles solo llegan unos cuantos jugadores. Muy pocos. Por ejemplo, este año en España lo han hecho Messi, Cristiano y Neymar. Nadie más. En Inglaterra solo lo ha conseguido Harry Kane, en Italia y Alemania nadie…

El Pipa le dio mucha vida a un Napoli y al final el lo termino de matar. Una lastima que le toco fallar en ese momento, pero sin el,ese momento, ni hubiera ocurrido.

El pipa es un buen delantero, un jugador que lo pelea todo y te ofrece constantes soluciones y es muy bueno creando espacios y generando acciones de ataque, pero no, no es el delantero estrella o el juegador estrella en general para un equipo que aspira a mucho. Necesita de otro jugador que sea y se crea más importante que él y que, de esta forma, no dependa el éxito del equipo en Higuain de mayor medida. No está capacitado para ello.

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