La soledad de Dzeko

Edin Dzeko asistió en el 1-0 y marcó el 2-0. Foto: Focus Images Ltd.

2015 no ha sido un año fácil para Edin Dzeko, que después de ver cómo poco a poco iba perdiendo protagonismo en el Manchester City tampoco ha arrancado de la mejor manera en su nueva etapa en Roma. Participó y anotó en la victoria ante la Juventus en la segunda jornada de la Serie A, pero desde entonces todo ha ido a peor. Unos problemas físicos lo lastraron durante varias semanas, Bosnia cayó ante Irlanda en la repesca de la Eurocopa y a pesar de completar un notable mes de noviembre (anotó en 4 de los 5 partidos que disputó con la Roma), también es víctima de la montaña rusa en la que se ha convertido el equipo de la capital italiana. En diciembre las cosas se han torcido, sobre todo después de la goleada encajada en Barcelona como cierre del mes anterior, y la Roma solo ha marcado una diana (a balón parado) en los últimos cuatro choques ante Atalanta, Torino, BATE y Nápoles.

Sin Gervinho y con Salah lejos de su mejor estado de forma, Dzeko se encuentra solo en el frente de ataque. Como ocurrió en Barcelona, en Nápoles se repitió un escenario muy poco propicio para el ariete bosnio. El equipo partenopeo dominó la posesión y atacó con mayor ahínco, empujando a los de Rudi Garcia hacia su propia portería y alejando a Dzeko del marco contrario. Así pues, la mayoría de balones que le llegaban al bosnio lo hacían en malas condiciones, a menudo después de despejes, con un central pegado a su espalda para evitar una recepción cómoda y casi siempre a más de 30 metros del arco rival.

Dzeko Roma - MarcadorInt
Edin Dzeko estuvo muy aislado del juego ante el Nápoles. Foto: MarcadorInt/T.Martínez.

Dzeko provocó algunas faltas e incluso le sacó una tarjeta amarilla a Albiol, pero fue el reflejo de la impotencia ofensiva de una Roma que se desplegó muy poco en ataque en San Paolo. Por bien que esté el Nápoles, que jugó con gran personalidad, los de Rudi Garcia demostraron ser un equipo romo, con un Pjanic desconectado en el centro del campo y con los extremos trabajando muy atrás en defensa, con lo que la portería siempre se encontraba demasiado lejos cuando recuperaban el esférico. En este contexto destacó la actuación de Kalidou Koulibaly en la anticipación, pues el central senegalés del Nápoles cuajó un choque destacado defendiendo muy lejos del área de Reina, que casi no intervino a lo largo del choque.

Hamsik perdonó

El Nápoles fue superior durante gran parte del primer tiempo y especialmente a lo largo de la segunda mitad, cuando generó las ocasiones de gol más claras. Los de Sarri presionaron bien, incomodaron a la Roma en la salida de balón y luego insistieron mucho en atacar por el perfil izquierdo, donde se juntaron Ghoulam, Insigne y Hamsik. El lateral argelino pisó la línea de fondo en varias ocasiones y el centrocampista eslovaco apareció por sorpresa en el área romanista de forma reiterada. Marek Hamsik dispuso de las mejores oportunidades, pero las perdonó ante Szczesny. Primero cruzó en exceso un remate franco en el minuto 60 y en el 85 se encontró por partida doble con el guardameta polaco, que volvió a mantener el cero en el arco romanista. Como ante el BATE, la Roma al menos evitó conceder goles. Este empate a cero en un campo complicado puede ser un resultado a partir del que despegar, aunque para ello la Roma debe cerrar el año ganando al Spezia y Genoa en el Olímpico. Para lograrlo necesita los goles de Dzeko. Y el bosnio, un poco de compañía.

Rudi Garcia Roma - MarcadorInt
La Roma de Rudi Garcia no pasa por un buen momento. Foto: MarcadorInt/T.Martínez.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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