Te odio. Te amo

Arsenal v NapoliUEFA Champions League

La Policía italiana encuentra en el suelo, inconsciente y con sangre en la cabeza, un tipo de 48 años. A su lado, una pistola. Es trasladado al hospital y después de ser dado de alta, detenido acusado de intento de homicidio. Su arma había disparado casi 10 disparos. Hirió a dos personas, una de ellas muy grave, con impactos en el pecho.

Y resulta que esto es fútbol. Muchas personas imaginaron la final de la Copa italiana entre Fiorentina y Nápoles como una oportunidad de limpiar la imagen del fútbol italiano. Dos hinchadas fieles y pasionales. Dos equipos en alza, con buenos jugadores y ambición. Una visita conjunta de los dos equipos al Papa Francisco. Y sí, al final, este partido proyectó al mundo una imagen perfecta del fútbol italiano. Con todas sus miserias. Horas antes del partido, aún no está del todo claro, ultras del Nápoles se habrían enfrentado con ultras de la Roma, con quienes mantienen una fuerte rivalidad. El  líder de los ultras romanistas, conocido como “Gastone”, provocó tirando una bengala. ¿Estaba en su trabajo cerca o se acercaron ultras de la Roma buscando pelea? Las versiones se cruzan. Sea como sea, el ultra romanista saca un arma y dispara. Heridos. Caos, confusión. Durante horas, rumores sobre si hay muertos, saber quién y por qué disparó. ¿Habían sido hinchas de la Fiorentina, como esos que en un área de servicio habían agredido a los miembros de la Peña del Nápoles de Bolonia? “Éramos 20 personas y de repente llegan 200 energúmenos y nos cazaron sin piedad” contaba a una radio uno de los hinchas napolitanos agredido. No, no era un ultra. Era un peñista feliz de ver a su equipo en una final.

Chelsea v Napoli.UEFA Champions League Last 16 Second Leg Hamsik

Marek Hamsik, capitán del Nápoles, tuvo que dialogar con los ultras de su equipo antes de la final. Foto: Focus Images Ltd

Antes del partido, los ultras del Nápoles consiguieron retrasar el inicio del partido. Dialogaron con la policía y el capitán napolitano, Marek Hamsik. Lanzaron objetos, exigieron cosas. Amenazaron con suspender el partido si no les llegaba información de cómo estaban los heridos. Esa es la imagen que se vio en todo el mundo, en el mismo estadio, el Olímpico, donde ya se suspendió un Roma-Lazio cuando corrió el rumor que un niño había muerto atropellado por la policía. Rumor que era falso. Uno de los ultras que ese día bajó de  la grada en condición de portavoz fue el tipo detenido por disparos hoy. En la final de Copa, uno de los portavoces napolitanos es un tipo relacionado con clanes de la Mafia. Los dos han sido detenidos más de 2 veces. Por cosas que van más allá del fútbol, como amenazas de muerte.

La prensa italiana se despierta con una resaca horrible. El partido se pudo jugar y fue bonito. Realmente, Fiorentina y Nápoles son dos proyectos que transmiten cosas positivas: quieren crecer, quieren dejar huella en Europa. Quieren jugar bien, modernizar o construir estadios nuevos y ganarse elogios de la gente. Vimos el partido y, por 90 minutos, sentimos cosquillas en la barriga. Pero los incidentes anteriores al partido fueron demasiado graves. Hoy, la prensa pide dureza contra los radicales. Y uno, desde la distancia, con el único referente de charlar con amigos periodistas, se pregunta si no se debería ser duro con las autoridades. En el fútbol italiano hemos visto muertos, hemos visto partidos suspendidos, lanzamientos de objetos sobre zonas con niños. Han muerto ultras, policías y algún hincha normal que se encontró en mal sitio. Sus nombres son usados por unos y otros en función de los intereses.

FIL ARSENAL NAPOLI 10

Gennaro De Tommaso, hijo de un miembro de la camorra napolitana, fue el ultra que “negoció” con Hamsik. Foto: Focus Images Ltd

Sigo el fútbol italiano desde 1990, cuando era un niño que se enamoró del “calcio” con su Mundial. De forma cíclica, lo maldigo, lo odio, cuando vive escenas así. Después de incidentes graves, se pide mano dura contra los ultras. Yo, de los ultras, no espero que se comporten como monaguillos. Yo, lo que esperaría, sería autoridades capaces de organizar un evento deportivo. De poner orden, de garantizar la seguridad de la gente. De ser constante. De no dejar solos a los stewards de seguridad dentro del campo, sin poder controlar invasiones de campo. Hago mías las palabras de Antonio Conte: “Periódicamente suceden cosas, nos indignamos todos y, después, nadie hace nada. Será así otra vez. Estamos empeorando más el riesgo de ir al futbol. Esperamos grandes soluciones y los que forman parte del sistema no mandan señales positivas. En situaciones así no sirven moralizadores, sirve alguna cosa concreta”. Italia se aleja de Alemania o Inglaterra, con sus estadios maravillosos y el espectáculo en el campo y las gradas. En Italia, vimos un capitán y policías negociando con “Genny’a carogna”, el líder de los ultras napolitanos. Se llama Gennaro De Tommaso, y es hijo de un miembro de la camorra napolitana, del clan “Misso”. En el pasado, le aplicaron la norma “Daspo”, esa que lo alejaba de los estadios. Y ayer lo vimos negociando con una camiseta con el lema “Speziale libero”, en referencia al aficionado del Catania que mató a un policía. “Genny”, que teóricamente no podía entrar en estadios, se plantó encima de una valla y negoció como si fuera un general. Al final, dio su consentimiento para que se jugara el partido poniendo condiciones. Algo falla en el calcio. Y no tiene nada que ver con la pasión, la animación o el amor.

PD: Me despierto y busco en casa un libro sobre el “Grande Torino”, ese equipazo que falleció hoy hace 65 años en un accidente aéreo en Torino. Miro las fotos, recuerdo anécdotas. Y me tomo un café mirando en el Ipad imágenes de la fiesta del ascenso a la Serie A del Palermo de ayer. País de extremos, Italia. Lo odias y lo amas.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

5 comments

Deja un comentario

*