Una jornada en el Calcio: Berardi, Galliani, Pirlo… y un entrenador amenazado de muerte

Adriano Galliani (Foto: Kartellpeople)

Duodécima jornada del Calcio. La Roma pinchó por segunda vez consecutiva y, esta vez, dolió. En el 94 con el Sassuolo, que ya se ha permitido el lujo de empatar en los campos de Nápoles y Roma. El pinchazo romanista permite a la Juve situarse a un punto después de destrozar al Nápoles en el gran partido de la jornada. Por momentos, la Juve de Conte volvió a ser esa máquina de jugar que nos enamoró la última temporada. Benítez se puso a la defensiva recordando que los piemonteses tienen más dinero, pero sonó a excusa. Su Nápoles ha perdido en Roma y Turín, ha perdido los duelos directos arriba. Italia, país de extremos, se levantó hoy con las sonrisas de los juventinos y con los milanistas haciendo cola en las farmacias buscando antidepresivos. Su Milan no pudo ni con el colista. Y por debajo de las sombras de los equipos grandes, el Genoa se confirmó como uno de los equipos más en forma. Le bajó los humos al Verona en un partido donde por sorpresa no marcaron ni Luca Toni ni Alberto Gilardino. Sí que marcó dos goles un Peppe Rossi que sueña, baila y goza en Florencia. Eterna bendición, gozar en Florencia.

Un desayuno con… Domenico Berardi. Con seis goles en ocho jornadas, el internacional sub-19 llama a las puertas de la fama. A base de goles. En Génova le metió tres a la Sampdoria. Y ahora ha marcado el gol del empate de su Sassuolo en el campo de la Roma. Gol muy celebrado por la Juventus, club al que pertenece. Cedido en el Sassuolo, Berardi es una de esas razones a las que nos aferramos los que defendemos desde el primer día que el Sassuolo no baja. Ha recibido la cesión de jugadores muy interesantes y los resultados van llegando. Perdió 0-7 con el Inter, cierto, pero desde entonces sólo ha perdido 2 de 8 partidos. Berardi, calabrés de pura cepa, puede jugar en todas las posiciones de ataque aunque le guste más hacerlo por la izquierda o el centro. El Sassuolo lo descubrió en el Cosenza, le llevó a la Serie B y la Juve se fijó en él antes de devolverlo, cedido, al equipo neroverde. Buen golpeo de balón, ese carácter descarado de los que han nacido en el sur con vistas al mar y el potencial para abrirse hueco en la selección con el tiempo junto a los Insigne o El-Sharaawy. Berardi es electricidad, así que no sería mala idea un café con calma por la mañana para ver si ya se ve triunfado de juventino. Es de esos jóvenes italianos que quiere vivir rápido. Necesita buenos padrinos. En Sassuolo los tendrá. Y en Turín. Aunque seguramente se tome el café y me deje solo. Tiene hambre de balón. Y lo trata muy bien.

Una comida con… Adriano Galliani. La crisis del Milan me obliga cada semana a comer, cenar o tomar copas con alguien diferente de la gran casa milanista. Si pagan ellos lo agradezco, que podría arruinarme. Esta semana Galliani le ha dicho a Berlusconi que controle a su hija. Que decida si sigue mandando él o le da galones a ella, quien pide una renovación de las estructuras directivas de un club que fue modélico y ahora se ha quedado atrás en casi todo. Berlusconi en los 90 era símbolo de renovación y modernidad. Ahora parece un símbolo de la Italia atrapada por su pasado que no asimila que se ha hecho vieja. Le pasa a Don Silvio con su imagen. Le pasa al Milan. El Milan empató con el colista y sólo ha sumado 3 victorias en 12 jornadas. Llegar a Europa parece una quimera y el debate ya no es en qué momento le cortan la cabeza a Allegri. Es si estamos delante de una guerra civil interna entre Galliani y Barbara Berlusconi. Con su humor ácido, su expresividad y sus gafas caídas sobre la nariz, Galliani nos tendría que contar, devorando un ossobuco, si no se ha planteado renovar cargos en los despachos en vez de intentar hacer fichajes mediáticos en enero. Sin el dinero de la Champions y con Berlusconi padre pendiente de la justicia, Galliani se siente atrapado. Escenario donde se sabe mover. Es gato viejo. Quizás tiene algún golpe oculto. O quizás Barbara, como buena Berlusconi, lo aparta de su camino. Qué historia tan italiana. Me encanta.

Adriano Galliani (Foto: Kartellpeople)
Adriano Galliani (Foto: Kartellpeople)

Una cena con…Andrea Pirlo. Pirlo pertenece a esta estirpe de italianos que rompe tópicos. Ni le gusta hablar, ni chilla, ni gesticula mucho. Con su voz gutural apagada, casi como si fuera tímido, Pirlo habla con los pies. Y qué pies. Contra el Nápoles, Conte encontró de nuevo esa combinación perfecta para destrozar rivales. Pirlo pone la pausa, levanta su cabeza barbuda, cambia el sentido del juego. Luego, Pogba le pone gasolina a la llama que ha encendido Andrea. Y la Juve explota, destrozando a sus adversarios. Tiene tanto talento y le ha dado tanto al fútbol italiano que, como le sucede a Xavi, el genio de Brescia lleva años en el centro del debate sobre qué pasará cuando los perdamos. Cierto, encaramos sus últimos años, pero su gusto futbolístico es una delicia. La Juve ya se ha puesto a un punto del liderato pese a no andar fina en Europa y Pirlo parece encontrar el tono adecuado para jugar de forma equilibrada con Pogba, Vidal y compañía. Pese a no ser juventino, no puedo dejar de reconocer que la Juve es el equipo que mejor trabaja, con más opciones al título y con mejor plantilla. Juventino no seré, pero pirlista lo soy de siempre. Sería un sueño cenar con él. En Brescia, en su tierra. Con el vino que produce. Porque Pirlo tiene viñedos en su Brescia natal. Tiene el olfato para producir vino. Y el paladar para el buen fútbol. Este tipo es casi perfecto. Sería una cena pausada, ideal para recuperarme de una comida con Galliani.

Unas copas con….Gaetano Fontana. Fin del día y otra cara de Italia, alejada de la sensibilidad de Pirlo. Sólo puedo encarar este tema tomando unas copas. Es muy fácil pedir a los otros que sean héroes, pero no es fácil ser un héroe. Por eso me gustaría escuchar a los futbolistas de la Nocerina y su técnico, Gaetano Fontana. Ellos han protagonizado el incidente vergonzoso del que toda Italia habla hoy. Nos situamos: partido de Prima Divisione, el equivalente de la Segunda B. El calendario nos depara un derbi Salernitana-Nocerina, derbi de la Campania que no se había jugado en 25 años. El derbi traslada al tapete verde la eterna rivalidad entre dos ciudades: Salerno, en la costa, y Nocera Inferiore, ciudad situada a unos 15 kilómetros tierra adentro. Asustadas ante la posibilidad que los radicales conviertan el partido en una batalla campal, las autoridades determinan que se jugará el derbi sin aficionados visitantes. Y la reacción de los ultras de la Nocerina es decidir que el partido, sin ellos en las gradas, no se juega. Visitan a su propio equipo, los intentan convencer para que no jueguen y, como no lo consiguen, optan por amenazar de muerte a sus propios jugadores. Estos, temiendo recibir una paliza (su autobús fue golpeado cuando se dirigían al campo), comunican a las autoridades que no juegan. Finalmente, el delegado federativo los convence para que salgan al campo pero estos optan por el engaño: el entrenador Gaetano Fontana realiza tres cambios en los primeros tres minutos de juego y luego, antes del minuto 20, diferentes jugadores fingen lesiones y el partido se suspende, pues la Nocerina se queda con 6 jugadores. Una farsa. En Nocera Inferiore, los ultras celebran en la plaza su victoria. Algún futbolista llora. Una escena tristemente muy italiana, con escenas casi cómicas (una avioneta sobrevoló el estadio con una pancarta de la hinchada de la Nocerina) y otras vergonzosas, como hinchas de la Salernitana parando los coches cerca del campo y exigiendo la documentación para ver si encontraban a alguien de Nocera Superiore y poder agredirlo. Al final, ha dimitido toda la directiva y el cuerpo técnico de la Nocerina. Otra vergüenza italiana. Condenar es necesario. Entender, también. Por eso me gustaría escuchar a Fontana, que ya no es entrenador de la Nocerina (alguno lo recordará jugando en la Fiorentina que ascendió a la Serie A). Si te amenazan con una paliza… ¿tú qué harías? Yo, como defensor de las rivalidades siempre que se limiten a la picaresca, no lo tengo claro. Como tampoco lo tienen claro las autoridades: penalizar con puntos no sirve de nada. La Nocerina, última con un punto, sabe que este año no hay descensos en la Prima Divisione, pues se reorganiza el campeonato para dar nacimiento a una nueva categoría la próxima temporada con 60 equipos. Se les puede acusar de alterar la competición. Si fuera así, la Nocerina sería expulsada dos años de torneos profesionales y sus jugadores y técnicos serían condenados a pasarse dos años sin jugar.

Related posts

2 comments

La rivalidad es buena sempre que no derive en violencia. Entre pueblos vecinos siempre ha habido mil maneras diferentes de ganar la partida a la afición rival sin recurrir a la violència.

Deja un comentario

*