Una jornada en el Calcio: Mazzarri, De Rossi, Rossi…y un entrenador de la Serie B

El estado físico de De Rossi. Foto: Cristiano Checchi.

Octava jornada del Calcio. Ni el romanista más optimista podía imaginar esto. La Roma lidera la tabla con 24 puntos sobre 24 y le saca cinco a sus rivales. Al Nápoles le ganó el viernes en un partido igualado. La Juve perdió 4-2 contra una Fiorentina renacida en un partido raro y emotivo. Era un monólogo juventino y acabó siendo una fiesta orgiástica viola. El Milan salvó como pudo los muebles con un triunfo vital sobre el Udinese pese a la baja de Balotelli y el Catania se convirtió en el primer equipo que se carga a un técnico: fuera Maran, contratado De Canio. Con “e”, no con “i”. Que no es lo mismo ser De Canio que Di Canio. El sueño del Verona no se para (ahora mismo es cuarto) y el Bolonia fue humillado: es colista y perdió contra el Sassuolo en un nuevo derbi regional. Históricamente el derbi Módena-Bolonia era muy sentido, y ahora el pobre Bolonia pierde contra un equipo de la provincia de Sassuolo. Ojo con este equipo: desde su derrota 0-7 con el Inter, sólo ha perdido uno de los últimos cuatro partidos.

De Rossi - Cristiano Checchi

 

Foto: Cristiano Checchi.

Un desayuno con… Walter Mazzarri. El Inter vive días raros. La semana que se confirma que un indonesio controlará el club, el equipo se deja de nuevo puntos. Se aleja del liderato, aunque se marchó del campo del Torino con la cabeza alta, pues empató 3-3 jugando 81 minutos con 10 hombres por la expulsión de Handanovic. Castigado por un Cerci maravilloso, el Inter respondió con orgullo y un Palacio demoledor: dos goles. Mazzarri sabe que su equipo no gana desde el 26 de setiembre y no se saca de encima ciertas dudas. Los equipos de Mazzarri son pura emoción: todo el mundo corre, se marcan goles y se encajan. Se grita, ama y odia. Mazzarri es la pura expresión de la pasión italiana, aunque le falta calma. Después del empate no apareció en la sala de prensa, enfadado con el arbitraje. Tiene la sensación de que siempre tiene problemas: cuando no son los jugadores argentinos llegando tarde de las selecciones, son las lesiones. Cuando no es que el club tiene nuevo dueño, son los árbitros. Cuando no es Montella, es Conte. Amigo Walter, tómate un zumo de naranja y nos cuentas. Nada de cafeína. Que luego no te calmas.

Una comida con… Daniele De Rossi. Totti se lesionó contra el Nápoles y De Rossi tomó la bandera romanista, evitó que la tomara el enemigo y la elevó más alto que nunca. La Roma ha firmado su mejor inicio de liga y lidera la tabla. Es la defensa menos goleada de Europa y se gusta. No jugó su mejor partido contra el Nápoles, cierto, pero está condenada a soñar con estas cifras. El debate es si puede ganar la liga. Es cierto que no tiene la carga de los partidos europeos, pero tampoco tiene el fondo de armario de otros. Ahora por ejemplo, afronta entre dos y cuatro partidos sin Totti, un problema. De momento, es todo garra, con ayudas defensivas para evitar el gol rival. Rudi Garcia ha dado mentalidad a un grupo que cumple con los deberes, pero seguramente si quiere soñar con la liga necesitará pinchazos de los rivales. De Rossi, protagonista de mil rumores sobre su futuro, ha recuperado su mejor fútbol. Es otra vez ese pesado que amarga a los contrarios, con casta, con corazón. El romanista que siente la camiseta y sueña con su primera liga. Falta demasiado, claro. Y la Roma no puede ganar siempre. Hijo de un entrenador de las categorías inferiores de la Roma, asiduo a la curva antes de ser jugador, De Rossi nos tendría que comentar con unas buenas Carciofe alla giudia que ven sus ojos cada día entrenando. ¿Cuál es el techo de esta Roma? Yo la veo tercera. Como mucho segunda. ¿Y tú, Daniele?

Una cena con… Marco Baroni. ¿No esperabais este invitado, verdad? Una de mis debilidades es el vino italiano. Me encanta el Montepulciano, vino de los Abruzos. Esta ya sería una buena excusa para ir a cenar a esta maravillosa región, pero me gustaría cenar con Baroni por otra razón. ¿Lo recuerdan? Baroni fue un buen defensa de los 80 y 90. Jugó en el Nápoles de Maradona, ganando una liga que llegó con un gol suyo contra la Lazio. Como entrenador, recordamos su buen trabajo en el equipo primavera de la Juve y el Siena. Ahora anda en la Serie B y su equipo, el Virtus Lanciano, lidera la clasificación. No ha perdido ningún partido, es duro en defensa, genial en jugadas de estrategia y muy competitivo. El Virtus Lanciano, siempre a la sombra del Pescara en la región de los Abruzos, vive solamente su segundo año en la Serie B y sorprende. Baroni afirma que se puede soñar con un ascenso a la Serie A con un equipo ordenado y sin nombres mediáticos. El club, por cierto, es de los pocos en Italia presidido por un mujer, Valentina Maio. Hija y hermana de ex directivos del club y casada con un jugador que conoció en el estadio. Que venga a la cena. Que traigan más vino.

Unas copas con… Giuseppe Rossi. Sí, otra vez quedamos con Beppe. Pero después de sus tres goles a la Juventus… pues… tocaría salir de noche con él para poder ver cómo Florencia vive una noche loca. Me gustaría que me contara cómo vive y cómo ve a los toscanos. El toscano siempre ha sido más buen orador que guerrero, más crítico que heroico. Más conversador que fiestero. Pero este fin de semana todo vale. Uno de los mejores escritores italianos, Curzio Malaparte, tiene un pequeño libro llamado Malditos toscanos. Hijo de Prato (como Roberto Baggio y Pablito Rossi), le dedicó un homenaje a su tierra en forma de libro. Define a los toscanos como cabezotas, orgullosos, descreídos. Como el soldado que escucha el discurso de un general y desde la última fila se mofa. Como los más inteligentes, aunque también por eso con cierta incapacidad para la heroicidad, pues prefieren la crítica. Un pueblo de gente que odia al poder y considera su ciudad el centro del mundo. Por eso quizás la Juve, el equipo más grande, es especialmente mal visto en Florencia. Por eso los toscanos difícilmente pierden la compostura, pero una de esas ocasiones puede ser la victoria en un estadio contra un equipo más grande.

La rivalidad con la Juve es muy sentida y después del 4-2 se han visto escenas alocadas. Los hermanos Della Valle, quienes controlan el club, han hablado de “una victoria de Florencia” e incluso han recordado que Tévez y Pogba han celebrado los goles de la Juve imitando a Batistuta, ametrallando al público, en un gesto entendido como una burla a los florentinos. “Luego les hemos pegado cuatro tiros”, se ha mofado Andrea Della Valle. Y todo porque la  última vez que la Fiorentina derrotó a la Juve en casa fue con gol de Batistuta hace más de 10 años. Este domingo han llegado los tres goles de Rossi y el de Joaquín. Florencia ha celebrado el triunfo sobre la Juve como si fuera un título. A Andrea Della Valle lo alzaron en andas y obligaron a saltar. Daniele Pradé, director deportivo, afirmaba que “Milan y Juve son más ricos y poderosos, nosotros trabajamos en la mentalidad defensiva”, promocionando ese sentimiento de luchar contra alguien con poder pero sin estilo que gusta a los toscanos.

Los florentinos se consideran hijos de la ciudad más bella del mundo. Pero pierden tantas horas hablando maravillas de su arquitectura, vino y paisajes, que no siempre trabajan con la constancia que tiene la ambiciosa Juventus. Por eso tienen que llegar héroes de fuera para conseguir que la hinchada pierda los papeles y por una vez, no critique y se entregue a sus héroes: Rossi, Borja Valero, Joaquín y Montella.  La Juve dominó 70 minutos. La Fiorentina, mordió durante 15, después de un movimiento clave de Montella: apostar por el juego por las bandas. Este detalle poco importa a los toscanos, pues como decía Malaparte, “en la Toscana siempre se ha escupido a la cara de los poderosos, reyes, emperadores, obispos, jueces, señorías y cortesanos”. Esta vez, escupieron a la Vecchia Signora. Una señora tan poderosa, que casi siempre que visita la Toscana, se ríe de esos toscanos gruñones.

PD: Seguramente, Rossi, harto de mi sermón sobre Curzio Malaparte, me dejaría plantado en medio de la noche florentina. Acabaría solo, borracho. Feliz. En la Toscana siempre eres feliz.

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