Una jornada en el Calcio con Marchisio y tres porteros: Donnarumma, Szczesny y Lezzerini

Donnarumma volvió a ser titular.

11ª jornada de la Serie A. Jornada de resurrecciones. Ideal por estas fechas de cementerios, santos y muertos. La Juve recuperó el orgullo en un derbi turinés eléctrico. Buffon salvó al equipo y Cuadrado, en el 91, decidió un partido igualado en que el Toro se quedó, por segundo año consecutivo, a segundos de empatar en casa del eterno rival. La Juve se lo toma como un baño de autoestima, aunque queda tela por cortar. Y puntos por recuperar en la tabla.

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Resurrección también del fútbol milanés. El Inter es colíder ya que derrotó a la Roma. Sí, el Inter no enamora, aunque muerde. Ha ganado todos sus partidos por 1-0 (excepto el 1-2 al Carpi) y, gracias al gol de Medel, paró los pies de una Roma que mereció algo más. El Inter sufre y defiende, aunque en ataque tiene problemas. Icardi, por ejemplo, fue suplente. Y el gol llegó en un disparo lejano. Aunque sirvió para liderar la tabla con los mismos puntos que la Fiorentina, otro equipo que volvió a la vida después de un bajón. Antes del descanso, ya le metía 4-0 al Frosinone y Florencia vuelve a ser una fiesta.

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La otra resurrección fue esa del Milan, con un muy buen partido en Roma: 1-3 a la Lazio, convirtiéndose en el primer equipo que derrota a la Lazio en su casa. Los chicos de Mihajlovic gustaron y el tridente Bacca-Cerci-Bonaventura funcionó. La Lazio queda tocada, ofreció mala imagen y llega presionada al derbi contra la Roma. Una Roma sin Pjanic, que seguirá por delante en la tabla aunque pierda contra sus vecinos.

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Más resurrecciones: el Bolonia derrotó por 3-0 al Atalanta en el primer partido de Roberto Donadoni como entrenador. El Bolonia sigue en zona de descenso, por delante de Carpi y Verona, que empataron sin goles. Suman 6 puntos y Mandorlini parece destinado al despido, pues su Verona aún no ha ganado ni un partido.

El Nápoles perdió la gran oportunidad de ser líder después de empatar 0-0 en el campo del Genoa. Perrn lo paró todo contra un Nápoles agresivo que mereció, quizás, más contra los locales, perjudicados por tres lesiones. Tampoco vimos goles en el Udinese-Sassuolo. El Sassuolo sigue sumando y es quinto. Fenomenal trabajo de los chicos de Di Francesco.

Un almuerzo con…Gianluigi Donnarumma. Jugar contra la Lazio siempre es especial para Sinisa Mihajlovic, el entrenador del Milan. El serbio fue muy amado en la Lazio. Tanto que su familia ahora vive dividida entre Roma y Milan. Una hija vive en Milan y los otros, en Roma. Así, uno de sus hijos, juvenil en la Lazio, fue recogepelotas en el partido de domingo. El padre entrenador del Milan y el hijo, recogepelotas. Un hijo de 16 años, la misma edad que el portero del Milan. Por tercer partido consecutivo, Mihajlovic apostó por este chico. Al final Kishna marcó, aunque ofreció una actuación muy buena. Solamente falló en la jugada en que lesionó a su compañero Alex, cuando salió a por todas. Demasiado lejos, cierto. Aunque con las agallas necesarias. Tantas, que lesionó a su defensa. Y siguió jugando concentrado. Adolecente de hielo, en el primer tiempo dejó sentado a Felipe Anderson con un regate de taco en su propia área. Cuentan que cuando el Milan fichó a su hermano, también portero, en la localidad napolitana donde se criaron, al ver al hermano pequeño tan alto, el directivo del Milan bromeó sobre si el niño también era portero. Este dijo que sí. Ahora, el hermano mayor es suplente de Perin en el Genoa. Y Donnarumma, titular en el Milan. Los tres partidos jugados con él, los ha ganado el Milan. Sí, comete errores. Aunque Mihajlovic defiende a su portero: “Tiene 16 años. Me gustaría saber que hacías vosotros a su edad”, responde a los críticos.

Una comida con…Claudio Marchisio. Piamtonés, turinés y Juventino. Marchisio siento los derbis contra el Toro de una forma especial, pues ha crecido con ellos. Ganar al Torino con gol de Cuadrado en el 90 ha permitido a la Juve recuperar cierto optimismo. La semana ha sido dura, pues después de perder contra el Sassuolo, el equipo quedó concentrado tres días. Pensando en un derbi que se ganó sufriendo. “Si quieres ganar, toca sufrir”, dijo Marchisio, uno de los jugadores afectado por lesiones esta temporada. “Tantas lesiones de jugadores… es un infierno”, añadía el centrocampista, intentando dar lo mejor de sí en un centro del campo aún buscando su equilibrio. La Juve necesitaba ganar el derbi y lo ganó. Y todo, después de la arenga de Buffon y Evra a los compañeros. Una bronca que ha permitido al campeón despertar. Marchisio es una pieza clave en este equipo, aunque sigue buscando su sitio. Sin Vidal y Pirlo, Allegri lo ha puesto en tres posiciones diferentes. Y él lo da todo, pues siente los colores.

Marchisio. Foto: Focus Images Ltd.
Marchisio. Foto: Focus Images Ltd.

Una cena con…Wojciech Szczesny. El polaco es un tipo complicado. Estos días la TV oficial de la Roma ha contratado una polaca para aprender a pronunciar su apellido. Y el jugador ha dado una de cal, y otra de arena. En el anterior partido contra el Udinese, en pleno segundo tiempo, celebró un gol contra la Lazio anunciado en el marcador. Luego, tres días después, encajó un gol en San Siro y dijo que no descarta volver al Arsenal. Eso no gustó. Sí, el portero falló en gol de Medel. “No era un disparo de Neeskens”, dijo Rudi García irónicamente sobre la dureza del disparo del chileno, usando el nombre del holandés, famoso por sus zambombazos certeros y duros. Szczesny admitió que el error era suyo. Ya había fallado antes contra el Bate, aunque había gustado contra la Juve y el Barça. Tipo de carácter, ha admitido que si el Arsenal lo llama, diría que sí, aunque añade que no siente “ni amor ni odio” por Wenger. De momento, Szczesny entra en una semana clave con cierto debate sobre su rendimiento. Los partidos contra el Bayer y la Lazio son claves. De ellos, Szczesny puede salir muy amado. O no.

Unas copas con…Luca Lezzerini. Sí, otro portero. Ha sido una jornada de porteros. Buffon decisivo, Perin salvador, Szczesny y Marchetti dudando… y Lezzerini debutando. Si Donnarumma tiene 16 años, Lezzerini tenía 15 cuando fue convocado por primera vez en la Serie A con la Fiorentina. Y sí, lo convocó Mihajlovic, un entrenador con pasión por los porteros jóvenes. Nacido en Roma, Lezzerini ha pasado cinco años esperando debutar. Cinco años entre esa convocatoria y el debut, entrenando en el segundo tiempo del partido contra el Frosinone, con 4-0 en el marcador. Paulo Sousa decidió permitir al este chico debutar y entró por Tatarusanu. Poco después encajó un gol. Lezzerini es un chico muy popular ya que formaba parte de una generación de jugadores de la Fiorentina que con 15 años, protagonizaron un ‘Reality show’ de la MTV llamado ‘Giovani Speranze’. Pues bien, él ha sido el primer en debutar en la Serie A. Los otros se han perdido, excepto Capezzi, jugador del Crotone, de la Serie B. Lezzerini ha debutado finalmente. Le queda aún camino por delante.

Foto de portada: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

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