Una jornada en la Serie A con… Higuaín, Dybala, Santa Rosalia de Palermo y el propietario del Sassuolo

Paulo Dybala of Juventus during the Serie A match at Juventus Stadium, Turin
Picture by Stefano Gnech/Focus Images Ltd +39 333 1641678
13/02/2016

Amigos y amigas, hasta aquí la Serie A 2015/16. Nos falta la final de copa, un ascenso a Serie A y el tesoro oculto: los play-off de categorías inferiores. Sea como sea, el scudetto acaba en el pecho de la Juve, como casi siempre. Fue una buena Serie A. Los detractores seguirán pensando que no vale la pena. Aunque tampoco se trata de convencer a nadie. Lo mío con la Serie A es como una copa de Nero d’Avola o un buen plato de Spaghetti alle vongole. Me gusta. No hay más.

ESPECIAL JUVENTUS 2016

La Juve sigue dominando. Le dedicamos todo un especial. Y se quedó corto. Es un proyecto magnífico, capaz de cerrar la liga con un 5-0 a la Sampdoria. Es el gran orgullo de un fútbol italiano que poco a poco se recupera. No, no veo un fútbol italiano en problemas. Lo veo en recuperación. La Juve apostó por Dybala y fue un acierto. Con Pogba, han liderado un bloque que gana y suele gustar. Han ganado durante toda una vuelta, superando la resistencia de un Nápoles derrotado en la clasificación, aunque no en sus corazones. Con Maurizio Sarri, lo más opuesto a un entrenador mediático, ese tipo ya veterano que solamente había entrenado en la Serie A un año, con el Empoli, el club napolitano se mete segundo, vuelve a la Champions y bate su récord de puntos. Faltó un título. Aunque se ganó algo muy importante: el orgullo de su hinchada.

El Nápoles le aguantó bien el pulso final a la Roma. Goleó por 4-0 al Frosinone y la Roma se queda tercera, destinada a la previa de la Champions, pese a su victoria por 1-3 en el campo del Milan con otro gol de Salah. Con Spalletti, la Roma ha sido un equipazo. Ha pasado de ser sexta a luchar por ser segunda. Y todo, con Totti pidiendo seguir un año más, a sus 39 años. Ha marcado goles y fue ovacionado por San Siro, pues la hinchada del Milan sabe reconocer la fidelidad. Ellos ovacionaron a Maldini y Baresi. Y fueron justos con Totti. Y justo con su Milan. O sea, lo abuchearon. No fue la mejor despedida para Abbiati, después de 18 años en el club rossonero.

El Milan es el gran fracaso de la temporada. Por momentos pareció que Mihajlovic podía poner orden en un proyecto carcomido ya en los despachos. Con Brocchi, el equipo ha jugado peor y ha acabado séptimo, superado por el Sassuolo. O sea, solamente jugará en Europa si le gana a la Juve la final de Copa. Sería una gran sorpresa.

En Europa League se meten Inter y Fiorentina. Llegaron a ser líderes. Por momentos, su gente se ilusionó. Luego, la temporada se les hizo larga. Mancini no ha convencido. Paulo Sousa, primero sí. Ahora, no. Ha quedado una sensación rara en los dos clubes. Algunos jugadores han gustado. Se han vivido buenos partidos… y, al final, tienen la sensación de no haber sido protagonistas. Les tocará trabajar duro para dar un salto de calidad. El Inter se despidió con una derrota por 3-1 en el campo del Sassuolo y la Fiorentina, con una buena victoria en el campo de la Lazio (2-4). Algo es algo.

Un Lazio que ha decepcionado. Venía de jugar en Europa y se queda fuera. Ha perdido los dos derbis romanos y Simone Inzaghi deberá dar con la tecla este verano. Acaba octava y despide a Miroslav Klose. El alemán ha metido 52 goles en 5 años. Y ojo, no se retira. Sólamente deja Roma.

Klose deja la Lazio (Foto: Focus Images Ltd)
Klose deja la Lazio (Foto: Focus Images Ltd)

En la sexta plaza merece un capítulo el Sassuolo. Depende de la final de Copa para saber si debutará en Europa. Ha firmado su mejor año, demostrando que pese a ser un club de una ciudad pequeña, trabaja con cabeza. Tiene músculo económico con la marca Mapei y ficha con acierto. Si se mete en Europa, sería una historia similar a esa del Chievo, que llegó a Europa en sus años pese a no llegar a los 5000 socios.

En la zona cómoda, precisamente el buen trabajo de Chievo y Empoli tiene premio. No han sufrido, han sacado puntos a equipos grandes y sus entrenadores, Maran y Giampaolo, suenan para banquillos más grandes. También debería marchar Donadoni. Llegó a un Bolonia en zona de descenso y lo deja en la Serie A, acompañado de equipos que han decepcionado, como el Torino de Ventura o la Sampdoria, que casi baja. En la última jornada, Chievo y Bolonia empataron (0-0), el Empoli derrotó al Torino (2-1) con gol de Maccarone (11 goles a sus 36 años) y en otro duelo entre equipos salvados, el Atalanta ganó 1-2 al Genoa. Se despide Gasperini del equipo genovés, feliz pues ganó el último derbi y acaba por delante de sus rivales, en el centro de la tabla. Tampoco se puede quejar el Atalanta. Pese a que jugar en Europa es cosa del pasado, tampoco se ha sufrido demasiado.

Sí ha sufrido el Udinese, salvado al final antes del partido de despedida de Di Natale. El napolitano marcó de penalti en su último partido en 12 años con Udinese, llegó a los 209 en Serie A y ojo, no se retira. Quizás siga en Italia. Veremos. Sea como sea, Udinese ha coqueteado con el descenso el año de la renovación del estadio y en la última jornada perdió 1-2 con un Carpi que se quedó a un paso de la salvación. Todo el mundo imaginaba al Carpi y el Frosinone bajando. Y sí, han bajado, aunque plantando cara. Han dignificado su paso por la Serie A pese a su modestia.

Por tanto, se salva el Palermo el año que cambio 8 veces de entrenador. Las dos victorias en las dos últimas jornadas salvan a los sicilianos. Aunque sufrieron en la última jornada. Contra un Hellas Verona ya descendido, ganaron 3-2. Un gol veronés hubiera significado su descenso. Al final, el Palermo se salva con Ballardini. O sea, el entrenador que fue despedido esta misma temporada definido como un “inútil” por el presidente, Zamparini, que lo contrató otra vez meses más tarde. En la última jornada metió otro gol Alberto Gilardino. A sus 33 años, es el jugador que ha marcado a más rivales diferentes en Serie A: a 39. Tremendo.

Gilardino, en su etapa en la Fiorentina (Foto: Focus Images Ltd)
Gilardino, en su etapa en la Fiorentina (Foto: Focus Images Ltd)

Un almuerzo con… Giorgio Squinzi. ¿No conocen a Squinzi? Deberían. Un almuerzo con Squinzi se puede producir en cualquier ciudad. No para quieto. Quizás en un tren. Quizás en un aeropuerto. Empresario de éxito, este 2016 ha dejado la presidencia de la Confederación General de la Industria Italiana, la principal organización representativa de las empresas manufactureras y de servicios italianas, agrupando unas 142.000 empresas con un total de más de 5.200.000 miembros. Y sí, además de eso, es el propietario del Sassuolo. En 2013, este club de la provincia de Modena ascendió por primera vez. Ahora, puede debutar en Europa. Squinzi, propietario de la empresa italiana de construcción Mapei, ama el deporte. En 1993 hacer realidad uno de los sueños de su vida: crear una equipo ciclista, el Mapei, que fue uno de los equipos ciclistas más famosos, liderando el ranking de la UCI en ocho de sus 10 años de vida. Y en 2002 comenzó otro proyecto, al hacerse con la propiedad de un modesto club de fútbol, el Sassuolo. Entonces, este equipo luchaba por no bajar de cuarta a quinta división. De hecho, la temporada 2002/03 el Sassuolo perdió la promoción con el Imolese, y sólo el dinero de Squinzi evitó el descenso, ya que el club fue repescado para llenar el hueco dejado en el fútbol profesional por otros clubes que no podían pagar sus sueldos. Cinco años después, el club ya estaba en la segunda división, la Serie B, tras dos ascensos en cuatro temporadas. Todo cambió aquel 2003 en que Squinzi decidió apostar su suerte al fútbol, deporte que siempre ha amado, al ser aficionado del Milan. En 2003 pues, el Sassuolo comenzó a recibir dinero de Mapei, que se convirtió en su patrocinador. Y ese mismo 2003, el equipo ciclista desapareció. Squinzi reside en Milan (nació cerca de Bergamo) y le cedió a Caro Rossi el día a día en el club. Rossi, quien ya fue el director general del equipo ciclista ha pasado de fichar a Marco Pantani, a hacerse con los servicios del técnico Eusebio Di Francesco, que llegó del Lecce y ha seguido la estela de otros entrenadores fichados por Rossi, como un tal Massimiliano Allegri. Di Francesco, con contrato hasta el año 2019, lidera un equipo con talento. El Sassuolo ficha con criterio, pide cesiones y llama a las puertas de Europa con una estructura detrás cada vez más seria. Este verano, por ejemplo, ficho medio fútbol base del Parma, cuando este club quebró.

Una comida con… Gonzalo Higuaín. Ha sido su mejor temporada. Lloró de rabia con esa derrota con el Udinese que dejó al Nápoles sin opciones de ser campeón. Aunque, al final, Higuaín ha cerrado muchas bocas con sus 36 goles. Solamente Suárez e Ibrahimovic han metido más goles. Y ojo, Higuaín no pudo jugar tres jornadas por sanción. O sea, ha metido 36 goles en 35 partidos. Superando la marca de más goles en una temporada en la Serie A, en propiedad del sueco Nordalh con el Milan, en la temporada 1949/50: metió 35. Los tres goles al Frosinone, el último precioso, permiten a Higuaín entrar en los libros de historia y demostrar que los goles, en la Serie A, llegan de America. Los 5 máximos goleadores han nacido en tierras americanas: Higuaín, Dybala, Bacca, Icardi y Eder. Y en las últimas 4 temporadas, Icardi y Cavani también han sido el máximo goleador, aunque Icardi empatado con Luca Toni. Ahora, el reto del Nápoles es retener al Pipita. Su cláusula es de 94 millones de euros y tiene dos años más de contrato. El presidente De Laurentiis quiere subir su sueldo a 7 millones anuales, hasta el año 2020, y Higuaín parece ilusionado con jugar la Champions en San Paolo. Ser segundos significa jugar fase de grupos sí o sí. Y eso facilita construir una plantilla. Higuaín dijo en 2015 que su sueño era ese: jugar Champions con el Nápoles. Y se quedó con la idea de meter goles camino a Europa. No ha fallado. Curiosamente, en Nápoles afirman que podría llegar Ibrahimovic aunque siga Higuaín. Sea cierto o no, el rumor afirma que Ibrahimovic se siente tentado por una ciudad e hinchada caliente. Aunque su representante, Mino Raiola, no. Curioso. Raiola es hincha del Nápoles. Aunque claro, su bandera es un billete.

Gonzalo Higuaín, líder del Nápoles (Foto: Focus Images Ltd)
Gonzalo Higuaín, líder del Nápoles (Foto: Focus Images Ltd)

Una cena con… Santa Rosalia. Bueno, no pretendemos ir de fiesta con una Santa, no. Aunque uno debe pensar que ha jugado su papel en la salvación del Palermo. Este lunes, diferentes jugadores del Palermo, como Gilardino, Vazquez o Maresca, han ascendido hasta el santuario de Santa Rosalia, en los montes cercanos de Palermo, como agradecimiento por una salvación milagrosa. Solo un milagro puede explicar como un club que trabaja así de mal puede salvarse. Maurizio Zamparini, su presidente, ha batido todos los récords de despedir entrenadores. Empezó Giuseppe Iachini, destituido en la jornada 12. Llegó Davide Ballardini, quien aguantó hasta la 19. En su último partido, decidió no dirigir al equipo. El Palermo ganó en Verona y el portero Sorrentino dijo que fue “sin entrenador, pues nadie dirigía”. En la jornada 20 entrenó Fabio Viviani. En la 21, Giovanni Bosi. De la 22 a la 24 entrenó el argentino Guillermo Barros Schelotto, aunque como no tenía papeles oficialmente el entrenador fue Giovanni Tedesco primero, y Giovanni Bosi después. Cuando Guillermo decidió volver a Argentina, pues no le convalidaron el título de entrenador, Zamparini apostó por fichar a… Iachini. El entrenador de las primeras jornadas. Y duró dos partidos. Llegó Novellino, el entrenador del primer ascenso de Zamparini como presidente a la Serie A, cuando presidía el Venecia en los años 90. A sus 62 años, Novellino llegó después de 18 meses sin entrenar. Sumó 2 puntos de 18 y cuatro partidos después vuelve Ballardini. O sea, nueve cambios de entrenador en una temporada. En total, Zamparini ha cambiado de entrenador en 58 ocasiones en el fútbol profesional, ya sea con el Venecia (1987-2002) o con el Palermo (2002-2016). De locos. Y pese a todo, el Palermo se ha salvado. No creo en milagros. Aunque uno entiende las velas que ha puesto Maresca cerca de Santa Rosalia, esa palermitana que se escondió como ermitaña en los montes. Su cuerpo fue descubierto después de una aparición. Y cuando un científico inglés dijo, tras estudiar los huesos, que eran restos de una cabra, encerraron los restos en una urna y debate cerrado. Se trata de fe, no de razón. Eso es el Palermo. Un acto de fe.

Unas copas con… Paulo Dybala. En el último resumen no podía faltar un jugador de la Juve. Uno se tomaría copas con todos. Aunque elegimos a Dybala. Cuando llegó del Palermo muchos dudaron del argentino. Y acaba su primera temporada en la Juve con más goles que Tevez en su primer año en el equipo turinés. En total, ha marcado 23 goles, dos de ellos en la última jornada, contra la Sampdoria, cuando también dio una asistencia y dejo detalles de calidad. O sea, Dybala es el segundo extranjero que mete más goles en su primer año en la Juve, superado solamente por el eterno Sivori, en la temporada 1957/58. El 37% de los goles en esta Serie A de la Juve han sido de Dybala, o con asistencia del argentino. A sus 22 años, Dybala es el futuro de la Juve. Aunque llegan ofertas por Pogba y Dybala, la Juve sabe que si los retiene, tiene títulos por delante. Futuro. Dybala tiene precisamente eso: futuro. Como futuro tiene este proyecto. Si consigue mantener su estructura, la próxima temporada son otra vez favoritos. Aunque muchas cosas pueden suceder en ciudades como Roma, Nápoles o Milan. Puede ser divertido. Sea como sea, nos queda la final de Coppa.

Y despedimos el viaje semanal por la Serie A invitando a todo el mundo a seguir ese Lecce-Foggia de semifinales de ascenso a la Serie B. Menudo derbi local. O el Pordenone-Pisa. Así estaremos. Sufriendo con el Pisa.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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