Partido Polish Boyfriend: El derbi del arroz

Simone Saviolo, bajo licencia Creative Commons 2.0..

Robbio es una pequeña población de unos 7.000 habitantes justo en el límite entre Lombardía y el Piamonte. Un centro de la ciudad apacible lleno de gente en bicicleta. Campos alrededor del núcleo habitado, un verano suave con navidades duras, con mucha niebla. La típica población norteña italiana. Robbio pertenece a la Lombardía, la región con capital en Milán, aunque tiene más conexión con el Piamonte. A mediados del siglo XIX, el ferrocarril llegó a Robbio y las ciudades más cercanas de peso son piamontesas, especialmente Vercelli. Por eso la gente de Robbio suele mirar más hacia el oeste que hacia el este. Muchos estudiantes cursan grados superiores en ciudades del Piamonte. Otros buscan trabajo. Y eso pueden cambiar la vida de mucha gente.

Eso cambió la vida de Silvio Piola, el mejor delantero de la historia italiana. Nadie ha marcado más goles que Piola en liga. Nadie ha perforado más redes. Y metió dos goles en la final del Mundial del 1938. Solamente dos factores dejan la figura de Piola un poco en la sombra. Una, que sus goles fueron en blanco y negro. Y quedan pocas imágenes grabadas de sus gestas. Otra razón, que sus goles fueron con el escudo de la Italia fascista en el pecho, y eso incomoda. Sea como sea, en los equipos donde jugó Piola el recuerdo es bueno, especialmente en tres de ellos. Uno, la Lazio, pues allí vivió años dorados y parte de la hinchada de la Lazio (no toda) no tiene problemas con el fascismo. Y los otros dos clubes donde es muy amada la figura de Piola son el Novara y la Pro Vercelli. Dos clubes que mantienen una rivalidad muy fuerte. Muy, muy fuerte. Aunque comparten una cosa: los dos juegan en el estadio Silvio Piola.

Sábado 4 de noviembre, 15:00h, Pro Vercelli-Novara

Italia es un país de rivalidades. Un país muy competitivo en el que algunas tradiciones, como el Palio de Siena o el calcio storico de Florencia, se basan en rivalidades entre barrios. Se trata de competir, de tener rivales, de ser admirado o ser odiado. Y por eso es uno de los países con más duelos regionales. En su momento hablamos de un derbi basado en el queso. Ahora tenemos otro alimento. Uno de ellos es el derbi entre la Pro Vercelli y el Novara, conocido como el derby delle risaie. El derby de los arrozales, pues en esta zona del Piamonte se produce más del 10% del arroz italiano, gracias sobre todo a que en el siglo XIX se apostó por una red de canales muy moderna que potencia la agricultura de una región, el Piamonte, que siempre ha sido de las más modernas de Italia. Por eso aquí el ferrocarril llegó antes que en otras zonas. Por eso el fútbol fue aquí más importante y durante las primeras décadas de vida del calcio el Piamonte mandó. Y no solamente gracias a la Juve o el Torino. Hablar de este derbi es hablar de equipos que fueron auténticos gigantes, pese a que ahora jueguen en la Serie B.

En los años 10′ y 20′, los equipos del Piamonte mandaban. Un cuadrado formado por las ciudades de Casale Monferrato, Alessandria, Vercelli y Novara controlaba el fútbol italiano junto a Turín. Ciudades ahora periféricas en el fútbol, aunque claves en la evolución del deporte italiano. El Casale, un club con un uniforme maravilloso (camiseta negra con una estrella blanca en el pecho), ganó una liga. La Pro Vercelli, siete ligas. Las míticas ‘casacas blancas’ llegaron a aportar 10 de los 11 titulares de la selección. Novara y Alessandria jugaron en la Serie A con regularidad antes de la Segunda Guerra Mundial. Todos aportaron jugadores a la selección y competían con sus vecinos de Turín y Milán. En esa época, el Piamonte era el corazón industrial de Italia y la región, estable ya desde los tiempos del Reino del Piamonte, tenía una potencia asociativa que los llevó a liderar el deporte italiano durante décadas. Entrenadores ingleses y austríacos acudieron a estas ciudades y las camisetas de estos cuatro equipos pasaron a la leyenda: Grigi (Alessandria), Nerostellati (Casale), Bianchi (Pro Vercelli) y Azzurri (Novara). El periodista Carlo Bergoglio, exponente también de una primera edad de oro del periodismo deportivo italiano, bautizó los equipos con nombres de animales: los osos del Alessandria, los jabalíes del Casale, los leones de la Pro Vercelli. El Novara se quedó sin animal, aunque fichó al mítico Silvio Piola después de la Segunda Guerra Mundial, y eso provocó una herida en los vecinos de Vercelli. Cuando Piola dejó su Robbio natal, se fue a Vercelli, donde participó en la creación del mito de la Pro Vercelli, un equipo que todo italiano conoce pese a que su última participación en la Serie A fue en 1935.

Vercelli, tierra de arroces. Foto: Matteo Leoni, bajo licencia Creative Commons 2.0.
Vercelli, tierra de arroces. Foto: Matteo Leoni, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Toca recordar que el Piamonte era un reino independiente que fue clave en el proceso de unificación italiano. Apoyaron a los nacionalistas italianos que vivían en regiones dominadas por austríacos, franceses o el Papa y cuando Italia consiguió crear un nuevo estado, la primera capital fue Turín. Y la casa real fue la Saboya, la piamontesa. Una casa real que tenía como color propio el azul. Por eso la selección italiana viste de azul. O sea, cuando nació la liga italiana, Piamonte tenía una sociedad organizada, moderna, bien conectada con Francia y los mercados internacionales. Allí nacieron empresas claves, como la FIAT turinesa. Y urbes pequeñas como Vercelli y Novara, a poco más de 30 kilómetros, tenían más actividad comercial que Palermo. Y armaron equipos de fútbol de leyenda.

Y eso es la Pro Vercelli. Una leyenda. La ciudad creció mucho, gracias en parte al negocio del arroz. Y en pleno crecimiento, en 1892, se fundó un club polideportivo, aunque la sección de fútbol no se creó hasta 1903. El 1908 el equipo ya ganó su campeonato regional (entonces no era un campeonato unificado) y después ganó su primer scudetto. El año siguiente, 1909, revalidó el título de campeón y después llegaron los títulos de 1911, 1912 y 1913. Después de la Primera Guerra Mundial llegaron los títulos de 1921 y 1922, con el club invitado en giras europeas que permitieron ver las casacas blancas en acción en Alemania, Francia o España, visitando equipos como el Barça, e incluso Brasil. El fin de la era dorada llegó con el profesionalismo, cuando los clubes de Milán o Turín, con empresas más grandes detrás, podían pagar más. Por eso perdieron a jugadores como Piola y finalmente bajaron a Segunda.

A partir de la década de los años 40, el club se convirtió, como en el caso del Casale, en una sombra, jugando en tercera, cuarta, quinta e incluso la sexta división. El año 2009, jugando en cuarta, el club sufrió una humillación cuando jugó un derbi de la ciudad contra el Pro Belvedere. Y perdió por 1-0. El histórico equipo campeón en siete ocasiones, derrotado por un equipo de barrio de su ciudad. Aunque las cosas aún empeoraron más: afectado por las deudas, el club no fue admitido por la Federación y llegó el fantasma de la desaparición. En 2010, pues, el ayuntamiento reunió a los directivos de los dos clubes, Pro Vercelli y Pro Belvedere, y estos se fusionaron. Massimo Secondo, presidente de la Pro Belvedere, se puso al frente del nuevo Pro Vercelli demostrando tener criterio y el club, sin deudas, se quedó a un paso del ascenso a Tercera, perdiendo el play-off contra otro histórico, el Pro Patria lombardo. Pero fue repescado por la Federación, jugó en Tercera y en 2012 logró el ascenso a la Serie B después de 64 años, cuando derrotó al Carpi. Ahora sigue en Serie B, sufriendo, evitando descensos, aunque sin deudas y con una gestión modélica de Secondo.

Novara. Foto: raffaele sergi, bajo licencia Creative Commons 2.0.
Novara. Foto: raffaele sergi, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Y llega el derbi con el Novara. Las dos ciudades mantienen una mala relación desde 1858, cuando aún ni existía el estado italiano. Entonces, el Reino de Piamonte actualizó sus provincias y le quitó a Vercelli la condición de capital provincial, poniéndola a la sombra de Novara. Los habitantes de Vercelli no aceptaron eso y no pararon hasta conseguir dejar de ser parte de Novara. Lo consiguieron en 1926, cuando la rivalidad se vivía en el fútbol, con crónicas de incidentes entre hinchas. Y de desplazamientos masivos de una ciudad a la otra incluso en bicicleta.

El Novara, fundado por estudiantes de la ciudad, nunca consiguió ser tan grande como la Pro Vercelli, el más grande de los cuatro equipos de la zona que llegaron a primera sin ser de Turín. Pese a ello, jugó 13 años en Primera en diferentes periodos. Y la temporada 2011/12 consiguió jugar en la Serie A, convirtiéndose en el primer equipo del Piamonte en Primera en medio siglo, sin ser Juve o Torino. Fue una gesta en tiempos duros. Y todo, gracias a una visita a una clínica.

El Novara, como sus vecinos de Vercelli, anduvo perdido durante décadas en categorías regionales y amateurs. Hasta el año 2006. Durante la temporada 2006/07 el entrenador del club buscaba una clínica donde poder realizar las revisiones a los jugadores a buen precio. El club jugaba en cuarta y no tenía dinero. En eso visitó una clínica privada de Monza, negociando un buen precio. Pues bien, el entrenador, Sergio Borgo, acabó convenciendo al propietario de la clínica, Massimo De Salvo, para que directamente comprara el club. La familia De Salvo tenía un pequeño imperio de clínicas privadas en el norte de Italia y andaba pensando en invertir en un club, aunque no conseguían comprar el equipo de su ciudad, el Monza. Así que compraron el Novara. Y llegó la revolución. Con los De Salvo, el Novara llegó a la Serie A, brilló en copa eliminando equipos de Serie A, casi se carga un año al Milan con 13.000 hinchas del club en San Siro, ha renovado el estadio y ha construido una ciudad deportiva. En 2009, el club contrató el director deportivo Pasquale Sensibile y este fichó al entrenador Attilio Tesser. El club empezó a controlar bien el mercado, fichando jugadores como Marco Rigoni, Andrea Lisuzzo, Simone Motta o Pablo Gonzalez. Y con ellos llegó el primer ascenso en más de 30 años a la Serie B. Y justo después, el primer ascenso a la Serie A en 55 años.

El sueño en Primera duró una sola temporada. Marcharon Tesser y Sensibile. Y el club solamente ganó 7 partidos en la Serie, aunque dos de ellos fueron contra el Inter. Llegó un descenso previsto y poco después, otro descenso a Lega Pro. Aunque el Novara recuperó un sitio en Serie B rápidamente y se ha consolidado como uno de los equipos más potentes en la Serie B, jugando dos play-off de ascenso a Serie A que ha perdido. La política del club es cuidar un buen fútbol base, no gastar demasiado y vender bien. Y de paso, gozar de un derbi, ese contra la Pro Vercelli, que encadena tres años en la Serie B con mucha igualdad. De nuevo, los dos equipos se citan en un estadio llamado Silvio Piola. En la vuelta, el escenario tendrá el mismo nombre. Es importante recordar los orígenes de equipos que hace un siglo fueron muy grandes.

Andrea Orlandi juega ahora en el Novara. Foto: Focus Images Ltd.
Andrea Orlandi juega ahora en el Novara. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Simone Saviolo, bajo licencia Creative Commons 2.0…

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2 comments

Más un muy bueno texto de los viernes que nos trae Toni! Como hincha del Sporting de Portugal, ojalá una entrevista con Bruno Fernandes preguntándole por sus inicios en Italia jugando en el Novara!

No sé porqué, pero cuando leí el título, de inmediato supe que el tema iba de calcio. Me recordó al “derbi del queso”. ¿Tienen otros casos de “derbis nutritivos los italianos?

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