¿Qué tal equipo es el Modena?

Modena -  Jess Loughborough

Puro cine. Brillante, real y emotiva, Ladri di biciclette (Ladrón de bicicletas) es considerada una obra maestra del neorrealismo italiano. Estrenada en 1948, la película tiene lugar en la Roma de posguerra. Antonio Ricci es un desempleado que vive en un suburbio de la ciudad junto con su mujer y sus dos hijos. Un día le es anunciado que ha conseguido un trabajo que consiste en pegar carteles y que el único requisito es tener una bicicleta. Tras hacer un gran esfuerzo por comprar una, el primer día de trabajo se la roban. Junto con su hijo Bruno, de ocho años, Antonio hará una representativa búsqueda de su valiosa bicicleta. Siguiendo un curso que en una primera instancia parece simple, la obra de Vittorio de Sica no está vacía, sino que todo lo contrario. Sin duda alguna, una película realmente recomendable.

En un momento determinado del filme, frente a Antonio y Bruno pasa una camioneta con varios jóvenes alegres y una pancarta en la que se puede leer Forza Modena“È una buona squadra il Modena? (¿Qué tal equipo es el Modena?)”– le pregunta el padre al hijo sin obtener mayor respuesta que un breve gesto de negación con la cabeza. De repente, en mitad de la desesperada búsqueda de la bicicleta, hay una pausa y durante un instante el fútbol hace acto de presencia. ¿Qué se les había perdido por Roma a esos alegres aficionados del Modena, un club de la Emilia-Romaña, región del noreste del país? El destino de su camioneta era el Stadio Nazionale de la Via Flaminia, que esa misma tarde se llenaría hasta la bandera para acoger un Roma-Modena. La Roma pasaba sin pena ni gloria aquellos años 40, alejados de la cabeza de la tabla y a veces con los puestos de descenso en los talones. Eran un equipo más de la Serie A. Por su parte, el Modena había ascendido desde la Serie B en 1942. Un año después de que el fútbol se reanudara tras la guerra, en 1946, fueron la revelación de la temporada quedando terceros por detrás de los dos equipos de Turín: el Torino y la Juventus.

Por aquel entonces, el rey del calcio era Il Grande Torino, una squadra que maravillaba con su fútbol. Ganaron cinco títulos ligueros consecutivos en la década de los cuarenta así como una Coppa Italia. El fin de la hegemonía de este equipo no se dio por una decadencia en los terrenos de juego, sino que desafortunadamente fue por una desgracia, la Tragedia de Superga. El 4 de mayo de 1949, el avión en el que viajaban los jugadores del Torino se estrelló contra el muro de la Basílica de Superga, a 20 kilómetros de la ciudad de Turín. En el accidente fallecieron 18 jugadores, varios dirigentes del club y periodistas. El mundo del fútbol quedó consternado. No sólo el Torino perdía a sus futbolistas, sino que también la Selección Italiana, ya que muchos de ellos jugaban con la azzurri.

En la Italia de posguerra, dopoguerra en italiano, la situación económica no era prolífica. Más allá de cualquier controversia política, lo que había era un gran número de parados que tenían que luchar por poder sacar a sus familias adelante. Tiempos duros en los que la pobreza conllevaba a muchos a realizar sacrificios y hacer cualquier cosa para que en sus casa no faltara lo básico. Alguna de las renuncias más comunes era la educación académica de muchos jóvenes que tenían que buscar un empleo lo antes posible, sumergirse precozmente en el mundo laboral y carecer de una plena infancia viviendo desde muy pequeños la dura realidad. También, cuando la situación pasaba a ser agobiante, ésta provocaba el descuido en ciertos casos de los principios morales y los valores del individuo. Pensamientos y actos erróneos generados por la desesperación, el sentimiento de estar acorralado. En medio de la humilde y modesta supervivencia en esa jungla que era el vivir, muchos encontraban en el fútbol un respiro, una pasión, una ilusión, el sentirse parte de algo. Todo esto se ve reflejado en la ya mencionada película, basada en el libro homónimo de Luigi Bartolini, escritor, poeta y pintor especializado en grabados.

A día de hoy, la Roma es ahora uno de los clubes más grandes de Italia y el Modena lleva 11 años en el segundo escalón del fútbol italiano. No corren buenos tiempos para el equipo modenesi. Ya no son uno de los equipos más fuertes de su región. De hecho, ya no son ni los mejores de su provincia. Han tenido que observar desde la sombra cómo sus vecinos, el Sassuolo y el Carpi, le superaban y ascendían a Serie A. Hace dos temporadas, el equipo Canarini vivió la ilusión de un posible retorno a la élite. Fueron quintos en liga, por lo que accedieron al playoff de ascenso. Tras superar a la Spezia en la primera ronda, cayeron eliminados ante el Cesena en semifinales. La temporada pasada volvieron a disputar un playoff, pero esta vez el objetivo no era otro que la permanencia. Primero un 2-2 en casa del Entella. Luego, un 1-1 en el Stadio Alberto Braglia. El Modena se salvó por la mínima y este domingo 6 de septiembre, ante el Vicenza, volverán a jugar un partido de Serie B. Un nuevo curso de la categoría de plata italiana arranca este fin de semana. En el banquillo del Modena estará el exfutbolista Hernán Crespo, que este verano ya ha vivido dos eliminatorias de Coppa de Italia al frente del equipo. En la segunda ronda lograron el pase con un contundente 3-0 gracias al hat trick del uruguayo Pablo Granoche frente al Tuttocuoio. Aunque la trayectoria del Modena en esta edición de la Coppa ha durado poco, pues en la tercera ronda perdieron el derbi ante el Sassuolo por 2-0 y quedaron eliminados.

Crespo es el nuevo entrenador del Modena. Foto: 10. Internationale Sportnacht Davos 2012.
Crespo es el nuevo entrenador del Modena. Foto: 10. Internationale Sportnacht Davos 2012.

Han pasado ya más de 60 años de aquella época de penuria y muchas cosas son diferentes. No obstante, otros aspectos no han cambiado tanto. Los efectos de una crisis económica están muy presentes y más de medio siglo después, no son pocas las similitudes entre la situación de antaño con la de hogaño. Quizás en menor medida, pero detalles no gratos de aquel ayer cobran forma en un hoy en el que la prosperidad social no es la nota dominante. Y de nuevo, entre tanto alboroto, entre tanto caos. Tanto para un hincha de la Roma como para uno del Modena. Ahí estará el fútbol.

Foto portada: Jess Loughborough.

Related posts

Deja un comentario

*