160 centímetros de puro talento

Estadio Huachipato - Municipalidad de Talcahuano bajo licencia Creative Commons

Es habitual ver partidos de fútbol en los cuales destacan buenos futbolistas. No es tan frecuente verlos y que en ellos luzca como ninguno otro de los 22 participantes un chico de apenas 1,60 metros. Eso está sucediendo en el Sudamericano Sub-20 que concluye este sábado por la noche en Ecuador. Yeferson Soteldo es la figura del campeonato y Venezuela tiene la oportunidad de certificar en la última jornada algo que virtualmente está en sus manos: el pase al Mundial Sub-20 (solo una derrota por cinco goles ante Argentina y un triunfo brasileño lo impediría). Además, La Vinotinto llega a esta fecha con opciones reales de ganar el título, aunque sin depender de ellos mismos.

Ya habían pasado cosas en la corta trayectoria profesional de Soteldo, de tan solo 19 años, como debutar y destacar en Primera División venezolana con el Zamora, estrenarse con la selección absoluta del país en febrero del año pasado (ya ha tenido minutos en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia 2018) y, por último, fichar por Huachipato, el conjunto chileno por el que firmó hace un par de meses. No será muy larga su estancia allí si algún club europeo se fija en él, le ha convencido su Sudamericano y le sigue viendo hacer cosas importantes con la absoluta venezolana o con Huachipato. Porque su desequilibrio con el balón en los pies está muy por encima de la media y la única duda (importante en este caso) que surge con Yeferson es su estatura. No son muchos los futbolistas que hayan destacado últimamente en el fútbol europeo con esos centímetros: se me ocurren Maxi Moralez o Pablo Piatti.


Que tenga o no condiciones para llegar a Europa es otra película aún por resolver. Lo que es un hecho es que ha sido una gozada ver jugar a Yeferson Soteldo en este Sudamericano Sub-20 al que acudían nombres importantes como Rodrigo Bentancur, Nicolás Schiappacasse, Rodrigo Amaral, David Neres, Lyanco, Caio Henrique o Santiago Ascacibar, entre otros. Pero ninguno ha tenido un impacto en el juego, en el rendimiento de su equipo, ni ha firmado jugadas como las de Yeferson, que además se ha encargado de elevar sus prestaciones en el momento de la verdad, cuando llegó el hexagonal final. Se ha echado el equipo a la espalda con el paso de las jornadas e incluso la sospecha es que hubiese podido crear más peligro si Venezuela tuviese más pólvora en sus delanteros (Adalberto Peñaranda, del 97, no ha ido al campeonato).

Puede ocupar el enganche por detrás de un punta o arrancar desde un costado. Tenga la posición de partida que tenga, Yeferson acabará apareciendo indistintamente por el carril central, por el sector izquierdo o por el derecho. Es el jugador ‘franquicia’ del equipo y por ello le buscan con insistencia: darle el balón a Soteldo es sinónimo de que pueden suceder cosas favorables en el ataque de Venezuela.

Si el fútbol se jugase mayoritariamente con la cabeza, Yeferson tendría problemas. Afortunadamente para él se juega con los pies. Y con ellos hace cosas fantásticas. Cuando recibe el balón no se precipita: sabe muy bien cuando acelerar o pausar el juego. Desequilibrante tanto en transiciones ofensivas rápidas como en ataques posicionales a la hora de abrir defensas replegadas. Ha demostrado personalidad para intervenir mucho en el partido, para hacerlo en los momentos cruciales y para no esconderse. Por su forma de jugar, por su complexión física y por lo pegado que lleva el balón al pie, recibe muchas faltas. Es realmente difícil arrebatarle el esférico. Escurridizo, habilidoso entre líneas, bastante rápido y explosivo. Tiene cosas que recuerdan a Coutinho.

Saca mucho provecho de su agilidad para caer a las bandas y sorprender por esa zona, situación en la que hace especial daño por la imprevisibilidad que le concede su manejo de ambos pies (utiliza más la derecha), su desparpajo, atrevimiento, técnica y creatividad. Puede mejorar en la finalización para ser más determinante: especialista a balón parado, con calidad para firmar buenos goles en lanzamientos de falta pero con margen de mejora en acciones de definición en el área contraria.

No vive Venezuela solo de la inspiración de Yeferson Soteldo. El ’10’ de Huachipato ha encontrado en Yangel Herrera, recientemente fichado por el City Football Group, a un socio perfecto en el centro del campo. Además, Wuilker Fariñez ha sido el mejor guardameta del torneo y Ronald Hernández quizás el mejor lateral derecho del Sudamericano; mientras que Mejías y Velásquez han ofrecido seguridad en el eje defensiva. Y en este grupo falta Adalberto Peñaranda, que en mayo podrá actuar como refuerzo en el Mundial Sub-20 si Venezuela sella esta noche su billete para Corea del Sur.

Foto de portada: Estadio Huachipato – Municipalidad de Talcahuano bajo licencia Creative Commons

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Es uno de esos jugadores que agarra la pelota y sabes que puede generar peligro en cualquier momento. Igual le falta pulir muchas cosas, sobre todo la toma de decisiones. Pero es un talento fantástico

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