La puntualidad de Pedro al rescate

Pedro Rodríguez of FC Barcelona regrets a missed opportunity during the La Liga match at Camp Nou, Barcelona
Picture by Cristian Trujillo/Focus Images Ltd +3

Barcelona y Sevilla abrieron la temporada en la Supercopa europea con un encuentro trepidante y especialmente alocado que terminó siendo histórico por los nueve goles anotados al término de los 120 minutos de partido. Pese a ser el primer duelo oficial de la campaña para ambos conjuntos, el ritmo fue alto en todo momento y fueron recurrentes los constantes giros de guion, la mayoría inesperados, al mismo tiempo que los errores defensivos y cierta anarquía táctica propia de la altura de año en la que se disputa esta cita anual, que en este caso se celebró en Tiflis, la capital de Georgia. A pesar de las ausencias de Neymar, Jordi Alba, Kolodzieczjak, Pareja, N’Zonzi o Carriço, la victoria barcelonista (5-4 en la prórroga) pasará a formar parte de la lista de mejores finales europeas.

Las bajas condicionaron las alineaciones, que obligaron a ambos técnicos a modificar sus onces de gala. Lo más destacado fue que Unai Emery situara a Krychowiak en el eje de la zaga junto a Rami (y Krohn-Dehli en el doble pivote junto a Banega, con Iborra por delante) mientras Luis Enrique sorprendió al ubicar a Rafinha en el extremo izquierdo en lugar de Pedro ante la baja de Neymar. De hecho, el director deportivo del club barcelonista, Robert Fernández, confirmó minutos antes del arranque del encuentro que el atacante canario había pedido salir traspasado, aunque esta situación no evitó que Pedro se sentara en el banquillo y saltara al césped en la prórroga para decantar una final extraña y plagada de goles.

“Pedro hace dos días no pudo entrenar por unas molestias y todos sabemos la situación difícil de Pedro en estos momentos. Volvería a tomar la misma decisión”. Luis Enrique en rueda de prensa.

Nadar para morir en la orilla

Abrió la lata el Sevilla a los tres minutos, cuando Ever Banega transformó una falta cometida por Mascherano en la frontal del área. Era un inicio inmejorable, contundente, rotundo, un despertar violento como un cubo de agua helada a las cuatro de la madrugada, suficientemente potente como para conmocionar a cualquiera. Pero no a Leo Messi, que respondió con dos lanzamientos impecables en sendos libres directos que en apenas un cuarto de hora levantaron la ventaja lograda por el Sevilla. No solo invirtieron el rumbo del choque, sino que noquearon al conjunto hispalense, impotente ante los dos tantos del “10” argentino. Al mismo tiempo, Messi participó, creció al recibir entre líneas, y encaró en multitud de ocasiones, generando desequilibrio en campo rival con una facilidad -y hasta superioridad- pasmosa mientras, al mismo tiempo, los jugadores del Sevilla se lo pensaban dos veces antes de meter la pierna y provocar una falta que se les pudiese volver en su contra. En ese tramo, el dominio del partido fue culé. La pelota estaba lejos del área de Ter Stegen, Iniesta y Rakitic intervenían en campo contrario y Messi controlaba el ritmo del encuentro a su antojo, a la espalda de Krohn-Dehli y Banega y con un Krychowiak algo incómodo en el eje de la zaga, alejado de su mejor posición.

Messi Barcelona Focus

Messi marcó dos goles de falta. Foto: Focus Images Ltd.

Aunque para el Sevilla más dolorosos que los tantos de Messi fueron los dos que implicaron la participación de Luis Suárez. El uruguayo desaprovechó una ocasión clarísima en la que pudo encarar a Beto a las puertas del descanso, pero al mismo tiempo se rehizo para recoger la pelota de nuevo y asistir a Rafinha con un pase magistral justo antes del descanso. Minutos después de la reanudación, fue el propio Suárez quien se aprovechó de una pérdida de Trémoulinas, que le regaló una pelota a Busquets en su propia mitad de campo, e hizo el 4-1 que entonces parecía definitivo. Así pues, en el minuto 52 el Barcelona ganaba por 4-1 al Sevilla. Nadie podía esperar en ese instante que la final se definiría en la prórroga.

Porque el Sevilla se levantó como ya he hecho en otras noches y de una forma que recordó al último duelo entre ambos conjuntos, cuando los hispalenses empataron un 0-2 después de media hora formidable del Barcelona en el Sánchez Pizjuán. En Georgia incluso se superó al igualar la desventaja de 4-1. Influyó la profundidad de la banda izquierda, primero con un buen centro de Vitolo que remató Reyes en el segundo palo y luego con una acción de Trémoulinas que puso un balón perfecto para el propio Vitolo, al que Mathieu agarró dentro del área cometiendo penalti. Poco después del 4-3 de Gameiro se estrenaría Konoplyanka al empujar a la red una magnífica asistencia de Ciro Immobile, que dejó atrás a un impetuoso Bartra con demasiada facilidad, pues el central azulgrana se pasó de frenada en su intento de anticiparse al ariete italiano. De este modo, los cambios de Unai Emery en el segundo tiempo surtieron el efecto deseado: Mariano aportó profundidad por la banda derecha, Konoplyanka desequilibró por la izquierda, Immobile le asistió en el cuarto tanto y por el camino le dio tiempo a reubicar a Krychowiak en el centro del campo, movimiento que permitió dotar al Sevilla de mayor solidez en dicha parcela.

Evolución Sevilla

Cómo empezó el Sevilla (izquierda) y cómo acabó (derecha) la final. Infografía: Sharemytactics.

Se quedó en un susto para el Barcelona

Con el paso de los minutos se entró en una espiral en la que creció la fe del Sevilla a medida que disminuía la confianza culé, que vio la final cerrada antes de tiempo y se encontró con un susto que estuvo muy cerca de quedarse en una remontada histórica en su contra. “Nos relajamos y empezaron a crearnos situaciones y a presionarnos más”, reconoció Messi después del partido ante las cámaras de televisión. El Sevilla se rehízo para competir como un club grande, gigantesco, y el Barcelona no tuvo forma de frenar el ímpetu hispalense, ni tampoco fue capaz de conectar con Luis Suárez y Leo Messi en el tramo final del encuentro. No golpeó en los momentos de descontrol, pues el Sevilla no terminó de partirse con Krychowiak como mediocentro, amenazó mucho menos la portería de Beto y tampoco fue capaz de rebajar el ritmo del encuentro con un centro del campo barcelonista que casi respiró aliviado con el término de los 90 minutos reglamentarios, con Sergi Roberto y Rakitic casi como volantes y con un doble pivote de contención formado por Busquets y Mascherano que tampoco consiguió neutralizar el peligro sevillista.

Al mismo tiempo, continúan las dudas referentes al sistema defensivo azulgrana, bastante inestable a lo largo de la pretemporada y poco fiable en la Supercopa europea. No solo por los cuatro goles encajados, sino por la facilidad con la que a veces se remata en el área culé, las dificultades de Mathieu al cerrar el segundo palo (acción de 4-2 y penalti del 4-3), la falta de contundencia de Bartra a la hora de pugnar con Immobile en un balón al borde del área y la fragilidad global de un conjunto que dejó la portería a cero en múltiples ocasiones la pasada campaña. Con el paso de los minutos el equipo se desgastó, se partió en ocasiones y sufrió muchísimo ante un Sevilla profundo por los flancos y capaz de cargar el área de Ter Stegen con multitud de jugadores. Aunque al mismo tiempo reaccionó para evitar que el Sevilla culminara una remontada ya histórica.

Evolución FCB

Cómo empezó el partido del Barcelona (izquierda) y cómo se organizó al término de los 90 minutos. Infografía: Sharemytactics.

Sin embargo, apareció Pedro Rodríguez en medio del desorden, el constante ir y venir en el que se convirtió el partido y el casi naufragio barcelonista, pues hubiese sido durísimo para el Barcelona perder una final después de ir ganando por 4-1 en la segunda mitad. Sin embargo, al final se quedó en un susto grave pero en ningún caso mortal ni definitivo. El canario ingresó al campo en la prórroga y apareció para decantar la balanza en el rechazo de una falta ejecutada por Messi en la que Beto concedió una segunda oportunidad que no desaprovechó el internacional con la selección española, siempre puntual, como ya ha ocurrido en varias finales con el conjunto azulgrana. Como ya ocurrió en la Supercopa de 2009, cuando anotó el gol de la victoria ante el Shakhtar precisamente en el minuto 115′, como en la madrugada georgiana. Aunque el gol no calmó el partido, pues Coke y Rami tuvieron la oportunidad de igualar de nuevo la contienda y forzar una tanda de penaltis que jamás llegó. Al mismo tiempo, el tanto definitivo de Pedro prácticamente tiene sabor a despedida (no confirmada) por las declaraciones posteriores y los ánimos del canario en la celebración, y cierra un círculo en el que parecía que si alguien tenía que marcar para los azulgranas, tenía que ser Pedro, en uno de esos guiños reservados por el destino para que las historias tengan un cierre limpio, aunque no siempre coincida con un final feliz.

Por otro lado, no es habitual disfrutar de 120 minutos de este nivel, intensidad y diversión tan pronto, a 11 de agosto. El fútbol europeo vuelve a rodar de nuevo.

Unai Sevilla Focus

El Sevilla de Unai Emery volvió a competir ante un grande del continente. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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