Finalistas con sufrimiento

El Barcelona cuenta con una generación muy prometedora.

Los favoritos cumplieron con los pronósticos, pero sufrieron para clasificarse para la final de la Youth League. El Chelsea eliminó al Oporto en la tanda de penaltis en un encuentro que empató en el último suspiro y el Barcelona estuvo cerca de tirar por la borda una ventaja de tres goles ante un Manchester City que jugó toda la segunda parte con un futbolista menos. Sin embargo, ambos superaron los escollos y se jugarán el trono continental en la final del próximo lunes. Ambos ya saben lo que es alzar el título: el Barcelona ganó la primera edición en 2014 y el Chelsea las dos posteriores, en 2015 y 2016

Chelsea 2-2 Oporto (5-4 pen)

El Oporto neutralizó al Chelsea como pocos han hecho en esta competición, pero acabó perdiendo en la tanda de penaltis tras un desempeño encomiable. El equipo portugués incomodó al cuadro londinense con su orden táctico: cerró las puertas a los centrocampistas ingleses, maniató a Hudson-Odoi y a Redan en la medida de lo posible y redujo el caudal ofensivo del Chelsea a la mínima expresión posible. El Oporto impuso un ritmo bajo al partido y luego esperó su oportunidad para desplegarse a la contra con los toques de Irala y la explosividad de Cassamá, Baró y Madi Queta. Ambos equipos se estudiaron, se tantearon y solo se abrieron en algunas fases puntuales del encuentro.

Chelsea vs Oporto - Football tactics and formations

El Chelsea no dudó en castigar el primer error del Oporto. Una pérdida de Diogo Queirós en campo propio desajustó al cuadro luso y facilitó la tarea al equipo inglés: McCormick disparó con espacio en la frontal, Diogo Costa no blocó el balón y lo recogió Redan para empujarlo al fondo de la red. El tanto británico propició una rápida reacción en el Oporto, que empató con un cabezazo del propio Queirós en un saque de esquina. Las dificultades del Chelsea en la defensa de las jugadas de estrategia resultaron llamativas, como también lo fue el rendimiento de la pareja lusa en el doble pivote. Rui Pires cuajó un encuentro magistral en el manejo de los tiempos y lo acompañó el explosivo Moreto Cassamá, habilidoso en el regate y devastador en la aceleración. Junto a la clase de Romario Baró, el talento de los tres centrocampistas lusos se impuso al Chelsea en esa parcela. Rebasar a la zaga inglesa era otra historia, pues Trevor Chalobah era una montaña difícil de superar.

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Trevor Chalobah lideró la defensa del Chelsea. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

En la segunda mitad, la entrada de Joao Mario tuvo un efecto inmediato en el electrónico. En su primera intervención, el extremo luso ganó la espalda de Familio-Castillo, asistió a Irala y recogió la segunda jugada para adelantar al Oporto en el marcador. El equipo portugués había desesperado a Redan, anulado por la velocidad de Justiniano, y había reducido el poderío ofensivo inglés con su buen trabajo coral. Sin embargo, el último arreón blue sirvió para empatar la contienda: Chalobah se impuso en un salto en un saque de esquina y Grant remató al fondo de la red. En la tanda de penaltis, Diogo Costa paró dos lanzamientos, pero el inglés Cummings brilló incluso más con tres intervenciones decisivas que clasifican al Chelsea para la final.

Diogo Costa paró dos penaltis, pero no bastó.
Diogo Costa paró dos penaltis, pero no bastó para ganar el partido. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Manchester City 4-5 Barcelona

La segunda semifinal deparó un espectáculo de goles frenético. Manchester City y Barcelona exhibieron una eficacia portentosa en la definición en el área rival y sufrieron para detener el potencial ofensivo de su adversario. El Barcelona siempre llevó la iniciativa y se adelantó en tres ocasiones en el marcador. Abrió la lata pronto con un buen pase de Morey a la espalda para Carles Pérez, pero el Manchester City neutralizó el primer tanto muy pronto con un remate de Latibeaudiere a la salida de un córner. Poco después, Álex Collado volvería a batir a Grimshaw con un disparo de falta al palo del arquero inglés. Y el City respondió con un gol de Lukas Nmecha tras un error en cadena de la zaga azulgrana. Riqui Puig volvió a adelantar al Barcelona tras recoger otra asistencia de Mateu Jaume Morey sobre la media hora y la expulsión de Lorenzo González, que vio la segunda amarilla cuando se le cruzaron los cables en el minuto 36, condicionó el resto del encuentro.

Barcelona vs Manchester City - Football tactics and formations

La expulsión del extremo suizo aturdió al Manchester City, descompuesto hasta el descanso. El Barcelona aprovechó los minutos de zozobra de su adversario para castigarlo sin piedad, con otros dos goles antes del minuto 45 que convirtieran cualquier opción de remontada del Manchester City en una utopía. Mientras el City intentaba recuperar el orden, el cuadro azulgrana movió la pelota con fluidez, siempre con superioridad numérica en la medular, y acribilló al conjunto celeste por la banda izquierda, por donde Juan Miranda subió con constancia y peligro. El lateral andaluz originó el 2-4 y por el lado derecho Morey repartió su tercera asistencia para sellar la primera parte con el 2-5.

Juan Miranda.
Juan Miranda firmó una gran actuación. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Sin embargo, el Barcelona no gestionó bien la segunda parte. Sí fue muy superior al Manchester City en el primer cuarto de hora posterior al descanso. Volvió a mover la pelota con criterio, escondió el cuero y perforó la defensa inglesa por el sector izquierdo, donde se juntaron Riqui Puig, Juan Miranda y Abel Ruiz, tres de los futbolistas de mayor potencial de esta camada culé. Pero a diferencia de lo ocurrido en la primera mitad, el Barcelona falló en la definición y desaprovechó demasiadas jugadas. Y el Manchester City acabó creyendo en sus posibilidades. Matondo y Garré refrescaron el frente ofensivo skyblue, Ian Carlo Poveda desbordó con su habilidad para conducir en espacios reducidos, el Barcelona perdió el orden con el balón y una pérdida de Arnau Comas ante la presión de Lukas Nmecha propició el 4-5. En un partido que tenía absolutamente controlado, contra un rival con diez efectivos, el Barcelona acabó sufriendo de lo lindo para certificar el pase a la final. El espectacular partido del capitán Óscar Mingueza en la línea defensiva -soberbio en todos los duelos individuales- y la seguridad de Iñaki Peña bajo palos ayudó al Barcelona a echar el cierre del partido. Tras solo encajar un gol en todo el torneo, el Manchester City enseñó el camino de las debilidades a castigar en el cuadro azulgrana. La final entre Chelsea y Barcelona promete.

Foto de portada: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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