Un Chelsea imparable

Izzy Brown Focus

Tras ver los dos últimos partidos del Chelsea en la Youth League, contra Atlético y Roma, aún desconozco si el portero blue está al mismo nivel que el resto del equipo. El juvenil del equipo londinense aplastó al conjunto italiano en la segunda semifinal del torneo. Lo atropelló sin piedad en la segunda mitad y se recreó en su superioridad. Son los favoritos a ganar el torneo, más todavía después de que cayera el Manchester City en la ronda anterior, lo saben y lo demuestran en cuanto tienen ocasión. El 0-4 contra la Roma fue el enésimo ejemplo.

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La primera mitad no fue igualada, pero al menos estuvo disputada. La Roma compitió, se mantuvo replegada en su campo y esperó su oportunidad al contraataque. Con Verde y Sanabria, ya miembros del primer equipo, disponían de dinamita para castigar al Chelsea si perdía balones peligrosos en campo propio. El equipo inglés sólo cometió un error grave de este tipo y entonces emergió la figura del buen central Clarke-Salter para interceptar un disparo de Di Mariano. Pero, en líneas generales, el trabajo defensivo blue no fue necesario. La estrella del Chelsea en tareas de contención, Andreas Christensen, pesó más sacando la pelota jugada que recuperando el esférico. Pero, al menos en la primera mitad, la Roma mantuvo el orden, no concedió demasiadas ocasiones y obligó a las figuras londinenses a lucirse para desequilibrar y generar situaciones de peligro.

Sobre todo destacaron dos nombres: Izzy Brown y Jeremie Boga. Ambos extremos participaron mucho a lo largo del choque y aportaron desborde. Se atrevieron a encarar siempre. Boga, rapidísimo tanto en carrera como en el cambio de ritmo y muy ágil girando sobre sí mismo, se convirtió en un dolor de muelas para la defensa romanista. Recibía en la izquierda, pero desequilibraba por dentro, atraía adversarios y terminaba soltando el balón para un compañero situado en mejor posición. Algo similar ocurrió con Brown, en este caso por el perfil derecho. Aunque en su caso su superioridad respecto al marcador, el croata Silvio Anocic, fue incluso mayor. Siempre que le dejaban recibir, Brown regateaba. Por mucho que recibiera de espaldas, Izzy Brown encontraba la manera de zafarse del defensor. De hecho, fue una acción individual del propio futbolista inglés la que sirvió para asistir a Colkett en la jugada que abrió la lata. El disparo de su compañero tocó en un defensa italiano, lo que impidió que el portero Marchegioni pudiera intervenir, pero al fin y al cabo el dominio blue debía trasladarse de algún modo en el marcador. Más cuando arriba dispone de estrellas de este nivel. La zaga de la Roma soñará con Brown cada noche de lo que queda de mes.

Solanke Chelsea Focus

Solanke marcó dos de los goles del Chelsea. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, lo peor para la Roma llegó tras el primer tanto encajado. Llegó nada más empezar la segunda mitad y desencadenó el caos en el equipo italiano, que se descompuso hasta el punto de recibir tres goles en los once minutos posteriores a la reanudación. Segundos después del 0-1, Christensen buscó en largo a Solanke, el central Calabresi y Marchegioni se estorbaron, chocaron y permitieron que el delantero blue anotara con la portería vacía. En el minuto 49, la Roma había firmado su sentencia de muerte. Había claudicado y aún faltaba un buen trecho hasta que el árbitro señalara el final. A partir de entonces, el encuentro fue un suplicio para los italianos. Poco después Marchegioni volvió a fallar en la acción del 0-3, pues concedió un rechace demasiado fácil para Solanke, y al final se pueden considerar afortunados de que sólo les cayera una cuarta diana. Anocic terminó mareado de tanto girar alrededor de Izzy Brown sin quitarle el esférico y fue el símbolo de una Roma superada con demasiada autoridad por el Chelsea pese a haber derrotado a dos muy buenos conjuntos como Ajax y Manchester City en rondas anteriores. D’Urso, Pellegrini y Machín más o menos mantuvieron (por momentos) la compostura en el centro del campo, pero solo el primero fue capaz de recuperar algún balón muy de vez en cuando. El Chelsea fue un vendaval y únicamente los laterales parecieron estar a un nivel por debajo de la media. A falta de que alguien ponga a prueba de verdad al guardameta, Bradley Collins. Veremos si el Shakhtar le exige intervenir en la final del próximo lunes.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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