Dos estilos semejantes en un abultado estreno con remontada (4-1)

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En el día de la vuelta de la Champions League se estrenó un nuevo formato de competición de clubes a nivel sub-19 con el objetivo de proporcionar experiencia internacional a las futuras promesas de los equipos europeos: la UEFA Youth League. La conforman los mismos equipos y grupos de la actual edición de la máxima competición continental.

Como antesala del partido del Camp Nou, en el Mini Estadi se dieron cita las perlas juveniles de Barça y Ajax. Dos filosofías de fútbol muy similares bajo la atenta mirada de unos 1.500 espectadores entre los que destacaban figuras como las de Johan Cruyff, Zubizarreta, Fran González, Puyol, Overmars y, posteriormente, Frank de Boer. La presencia de numerosos seguidores holandeses caldeaba un poco el frío ambiente del Mini que pareció contagiar de inicio a los suyos.

A los de Vinyals les costó adaptarse a un rival con una propuesta similar aunque con un par de matices que resultaron ser claves: la presión y la búsqueda de la espalda de la defensa rival. Los pupilos de Orlando Trustfull fueron superiores en la primera mitad porque en esa salida de balón no tenían reparos en buscar la espalda de la defensa azulgrana mediante desplazamientos en largo. Algo que, como Vinyals reconoció posteriormente en rueda de prensa, “les hace sufrir”. En ello, los dos centrales eran muy protagonistas participando muy arriba en la salida de balón. Sobre todo el capitán Van Bruggen, central con planta que en labores defensivas estuvo rápido y contundente. El objetivo era la espalda del lateral derecho, Campins, quien sufrió las embestidas del extremo Elton Acolatse, autor del primer y único tanto holandés. Acolatse fue uno de los más destacados del primer tiempo, y no sólo por el gol. Fuerte, rápido y habilidoso. Puso en muchos apuros al lateral derecho del Barça, pero con el izquierdo (Xavi Quintillà) ni pudo ni apareció. Corría con suma facilidad por la banda izquierda de su ataque. Sin embargo, a medida que pasó el tiempo, coincidiendo además con una permuta de banda (de la izquierda a la derecha), se fue apagando como fiel reflejo de su equipo.

Poco a poco el Barça quiso pausar y adueñarse de la iniciativa. Pero lo hacía de forma horizontal en defensa entre centrales. Sólo rompía la monotonía con desplazamientos en largo a banda por parte de Juanma García. Buscando habitualmente con acierto a Sanabria, quien conectaba con un Munir enormemente participativo y autor de un doblete posteriormente. La medular azulgrana no canalizaba a causa del ahogo al que sometía el equipo holandés mediante Vissers, el encargado de taponar a Jordi Ortega, quien venía a recibir entre los centrales cual Sergio Busquets. Acumulación de jugadores en el centro y en propio campo azulgrana. En una de estas llegó el gol holandés. Recuperación en la derecha del lateral Lattey-Sanniez y Sheraldo Becker, el mejor jugador visitante, entró como un puñal por la derecha para centrar. Cuando toda la ventaja parecía ser de Ondoa, éste blocó mal el balón y Acolatse lo aprovechó, entrando desde la izquierda, para remachar a la red (0-1). Todo el mérito para Becker, otro veloz extremo con tremenda habilidad. Y, a diferencia del autor del tanto, no acusó el cambio de banda, queriendo ser siempre protagonista en un Mini que veía más cerca el 0-2 que el empate.

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Tras el gol, minutos de muchas dudas e imprecisión de la zaga azulgrana. Vissers, a la contra, y de nuevo Becker en conexión con Menig estuvieron a punto de materializar las facilidades culés. El central Godswill sufrió mucho y la medular seguía sin aparecer. En especial Enguene, quien dejaba tímidas pinceladas de su exquisito manejo de balón.

Sólo mediante el desplazamiento en largo a banda conseguía el Barça llevar peligro a la portería de Groothuizen, quien se manejó excelentemente tanto en la estirada (a pesar de los cuatro goles encajados) como con el balón en los pies. Tanto Sanabria como Munir se toparon con él antes de los goles. Un gol que parecía no llegar para el Barça, aunque tampoco lo mereciera. En los minutos finales del primer tiempo, los de Vinyals lograron dos faltas peligrosas hacia el marco holandés. Siempre por el costado izquierdo azulgrana. En la primera, un despeje defectuoso de la defensa holandesa lo aprovechó Munir para bajarla y a la media vuelta remató desviado. A la siguiente, Adama la puso al punto de penalti y Xavi Quintillà, que ya había avisado en los compases iniciales, está vez no perdonó rematando en carrera y sin oposición. Buen gol pese a la estirada del meta. Sobre la bocina (1-1).

En la segunda las tornas cambiaron y el Barça fue superior de cabo a rabo. Esta vez se volcó hacia su derecha, donde Adama, quien dejó destellos en la primera parte a pesar de su poca participación en el juego, acabó brillando. Tremenda habilidad y cambio de ritmo a pesar de sus dos meses de ausencia, según explicó Vinyals. La jugada del segundo gol nace de una aventura individual suya. Apuró línea de fondo y su centro al primer palo lo remató Munir (2-1).

Al igual que el Ajax en la primera, el Barça ajustó sus piezas y empezó a presionar con acierto al rival, al que obligó a buscar el balón largo o la transición horizontal, como hicieron los ajacieden en la primera parte pero a la inversa. Sanabria seguía dejando muestras de su movilidad y peligro. Le faltó el gol. Tanto es así que hasta tenía marcaje individual por parte del central holandés Mirani, quien le persiguió sin demasiado acierto.

El resultado a favor provocó en el Barça una inyección de confianza y seguridad, aunque Becker, ya en la izquierda, seguía haciendo de la suyas. Trustfull buscó soluciones en el banquillo, pero se topó con un Barça sin fisuras, bien replegado tácticamente y buscando la contra por momentos. Y así llegó el tercero, de nuevo en botas de Munir, MVP del partido con sus dos goles, ésta vez aprovechando un rechazo del meta en la pequeña a disparo de Huertas para marcar a puerta vacía.

Tuvo mucho que ver en la remontada azulgrana la participación de Enguene, director de orquesta del centro del campo azulgrana, a quien ya le intuimos destellos en una primera parte gris. Muy fino en el manejo y desplazamiento de balón, tanto en corto como en largo. Acabó llevándose la ovación del Mini tras ser sustituido.

El final se hizo largo. Con el resultado ya sentenciado, la pasividad holandesa quiso ponerle el broche a la hazaña azulgrana en el cuarto gol, obra del menudo extremo Ebwelle. Extremo de corta estatura, muy rápido, aunque tal vez algo carente de pausa y precisión. No tuvo demasiado tiempo. De los cambios holandeses, el único que llamó tímidamente la atención fue Van den Boomen. Centrocampista alto con criterio en la distribución y buena pierna derecha a balón parado, puso a prueba a Ondoa en los segundos finales de un partido que tuvo una parte para cada equipo. La segunda, eso sí, más marcada hacia el lado azulgrana merced a un pegada que abultó el resultado final entre dos estilos con semejante sello de nacimiento.

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1 comments

Los extremos del Ajax rapidísimos y muy profundos. Si todas las centradas hubieran llegado tal vez ese resultado sería diferente. Igualmente durante la primera parte un Ajax muy combinativo, me gustó mucho.

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