Sanabria se luce en Escocia

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El trayecto en tren que hay desde la estación central Glasgow, preciosa, amplia y con las fachadas de las tiendas de madera, hasta la parada de Cartsdyke no dura más de 40 minutos, tiempo suficiente como para descubrir por qué el Celtic ha elegido esa zona de Escocia para jugar sus partidos como local de la UEFA Youth League. Mi conclusión es que el Cappielow Park está escondido entre talleres, concesionarios, suciedad, grúas y fábricas, todo muy industrial, cielo gris y apartado de cualquier tipo de posible vida social, porque es un poco como lo que representan luego en los partidos de fútbol: trabajo, insistencia, fortaleza física, intensidad. Y poquito más. En ese estadio juega cada fin de semana el Greenock Morton, que hace una semana eliminó de la Copa al Celtic en Celtic Park, cuyos futbolistas estuvieron en las grada viendo el Celtic-Barcelona Sub 19. Casualidades, como casualidad también pudo ser mi conclusión anterior, pero había que relacionarlo de alguna manera.

“Es divertido ver cómo las pequeñas cosas de la vida son las más significan: dónde vives, qué coche usas o cuál es el precio de la ropa que llevas puesta”, Chicken Fried – Zac Brown Band.

Para el segundo tiempo empezó a diluviar por si acaso nos habíamos olvidado de que en Escocia ya llovía desde antes de la creación. El Barcelona ya iba 0-1 gracias a una buena definición de Toni Sanabria al recibir un pase todavía mejor de Enguene, el pequeñito interior de los de Jordi Vinyals, uno de los más activos de la primera mitad. Sanabria fue uno de los paraguayos mejor valorados del Mundial Sub 20 de este verano y su presencia en el frente de ataque, como nueve de un 4-3-3, era lo más atractivo del encuentro contra el Celtic. También apetecía ver la explosividad de Adama Traoré, un martillo constante al que sólo pudieron detener tumbándolo. Las veces que no lo hacían se plantaba en la línea de fondo.

El agua les vino bien a los escoceses, que habían hecho poco en los primeros 45 minutos, y Denny Johnstone puso el empate justo después de volver de los vestuarios. Él y Henderson, los dos más adelantados del Celtic, junto con McMullan, el volante izquierdo de un 4-4-2 muy marcado, son quienes más se dejaron ver a lo largo del partido. El Barcelona tuvo más oportunidades, pudieron no arriesgar tanto los tres puntos, pero se vieron obligados a esperar al crack, que apareció por segunda vez a diez minutos del final.

Toni Sanabria enchufó una falta directa desde el portal de su casa y se acabó lo que se daba. Victoria por 1-2, seis puntos de seis posibles y a recibir al Milán en la próxima jornada.

En el viaje de tren de vuelta ya no se veía a través de la ventana porque es de noche desde bastante pronto. En el de ida me dormí, así que tampoco vi gran cosa. Si no llueve, Escocia es oscura. Y si no es oscura, como mínimo se puede decir que es poco clara.

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Hay una anécdota muy típica en Escocia cuando preguntas a alguien si va a llover. Señalan al horizonte y dicen “¿Ves aquella colina?”. Si respondes que sí, entonces te dicen que sí va a llover. Si respondes no, lo que te dicen es que ya está lloviendo.

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