Solvencia y futuro

Chelsea juvenil - Focus

Son todos tan buenos que cualquiera puede decantar el partido. Puedes evitar que Charly Musonda reciba entre líneas ordenando al mediocentro que lo persiga hasta el cuarto de baño, pero entonces el belga se aparta del carril central y emerge Jeremie Boga para aparecer en el hueco libre. Puedes tapar provisionalmente a los extremos si tus jugadores de banda se sacrifican y se parten la espalda bajando a defender hasta el vértice del área, pero entonces no podrás contraatacar porque la portería rival está a 80 metros del punto donde recuperes el balón. Y si uno se despista, centro de alguien libre de marca y gol de Dominic Solanke, que pesca tantos casi sin querer. 12 dianas en la UEFA Youth League. También puedes replegar y esperar, esperar bastante atrás, juntar líneas y dejar que los centrales toquen el balón a placer. Pero entonces Andreas Christensen conducirá hasta dividir tu atención y romper la estructura defensiva. Sea cual sea el plan, siempre que se enfrente a un equipo de una edad similar, el juvenil del Chelsea se impondrá. Lo ha demostrado en la final de la UEFA Youth League y lo ha sufrido el Shakhtar Donetsk, que compitió con dignidad hasta el último minuto. El Chelsea, nuevo campeón, es un más que merecido sucesor del Barcelona de Adama y Munir.

Cuando los blue apretaron, se llevaron el partido. Como en la semifinal, ocurrió en los primeros minutos del segundo tiempo. En diez minutos, el Chelsea inclinó la balanza de tal manera que el Shakhtar se quedó sin respuesta. El Chelsea había marcado muy pronto en la primera mitad, cuando Brown remató al fondo de la red un buen centro de Solanke, pero se relajó antes del descanso y permitió que el Shakhtar reaccionara liderado por un soberbio Boryachuk, inquieto entre líneas y muy móvil. El delantero ucraniano cayó bien a bandas, recibió en solitario y aguantó el esférico en busca de compañeros. Junto con Arendaruk, generó la acción del empate, un centro del propio Arendaruk que Christensen desvió a su propia portería. Pero tras el descanso no hubo respuesta. Boga agarró la pelota en la banda izquierda y la puso en la cabeza de Solanke, para que la depositara con suavidad en la red. Aunque al Shakhtar lo remató el 1-3, el segundo gol de Izzy Brown, que controló un muy buen cambio de orientación de Boga. Domesticó el esférico, recortó hacia dentro y la clavó en la base del poste de la portería de Kudryk. Imparable. Como el Chelsea.

Jeremie Boga - Chelsea - Focus

Jeremie Boga asistió en el segundo y tercer gol del Chelsea. Foto: Focus Images Ltd.

Sólo cayeron tres, pero si el Chelsea no goleó fue porque no transformó la mitad de ocasiones que generó. Marcó en el momento adecuado, pero no se ensañó. Solanke perdonó varias veces el cuarto, pero al menos marcó el segundo en el instante indicado, justo al regresar del descanso. Pero, sobre todo, tras el 1-3 el Chelsea se divirtió. Izzy Brown jugó a humillar a los adversarios, regateando como quien esquiva conos sobre una bicicleta, con una facilidad pasmosa. Musonda recibió entre líneas pese a estar encimado por el oponente en varias ocasiones. Le daba igual la presencia del rival, él se giraba igual, a una velocidad supersónica. Y, entre las individualidades ofensivas, Ruben Loftus-Cheek mandó en el centro del campo. Impuso su físico, superior al de los mediocampistas ucranianos, robó y distribuyó con acierto. Los pases, siempre con la tensión adecuada. Anduvo sobradísimo en la parcela central. El Chelsea dominó por completo el encuentro.

Pero, sin embargo, no hay que olvidar el mérito del Shakhtar. Compitió durante 55 minutos y puso al Chelsea en más problemas de los que algunos podían esperar. Como ante Olympiacos, Benfica y Anderlecht, los ucranianos resistieron a una fase de partido en la que fueron inferiores y se pusieron por detrás en el marcador. El Shakhtar, pura tenacidad, pura personalidad, aguantó el chaparrón inicial e incluso se rehízo: se aúpo a la figura de Boryachuk y creyó en la posibilidad de dañar al Chelsea. El delantero ucraniano buscó el choque con el lateral Dasilva, punto débil de los blues, y por allí se sumó Arendaruk con constantes desmarques en profundidad. También jugó un choque más que decente el mediocentro Vachiberadze, que combina criterio y calidad para distribuir con cierta capacidad para morder. Peleó el Shakhtar y se encontró con un gol que les dio un poco de vida. Pero no pudo resistir tras el segundo golpe, el vendaval del segundo tiempo, de absoluta superioridad blue. No obstante, el Shakhtar nunca se rindió por completo y buscó el 2-3 hasta el último segundo. Tanto que lo anotó. Zubkov, como en la semifinal, asistió a Kovalenko, que volvió a marcar saliendo desde el banquillo. No dio tiempo para más. Pero los últimos 12 meses han sido bastante positivos para el fútbol ucraniano: clasificado para el Europeo sub-19 y el Mundial sub-20 y finalistas de la Youth League 2014-15. De postre, dos cuartofinalistas en la Europa League 2014-15. Tenacidad para hacer frente a las adversidades. Aunque este Chelsea fue demasiado. El siguiente paso, más complicado, es que los mejores se asienten en el primer equipo. El potencial existe.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

Deja un comentario

*