El divertido plan de Marco Rose

Marco Rose (Salzburg). Foto: Steffen Prößdorf (Buscar enlace) Bajo Licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International

El Borussia Mönchengladbach de Marco Rose es un equipo que no deja indiferente a nadie. Líder de la Bundesliga durante ocho de las 17 jornadas de la primera vuelta, desde su goleada al Augsburgo (5-1) en octubre hasta la derrota ante el Wolfsburgo (2-1) a mediados de diciembre, incluyendo durante este tiempo triunfos de renombre como el 2-1 ante el Bayern o el 1-2 en el BayArena, el Gladbach tiene asegurada su presencia en Europa la temporada que viene, pero de aquí al final de la presente peleará por estar entre los cuatro primeros y ganarse así su derecho a jugar la Champions League 2020/21.

Proactivo, vertical, dinámico o agresivo son algunos de los adjetivos que podríamos utilizar para definir a este equipo. El Borussia Mönchengladbach juega a partir de una desorganización perfectamente organizada que le permite atacar con numerosos efectivos a partir de pocos pases. Marco Rose le ha dado mucha importancia al juego de posición en su pizarra para progresar siempre de forma vertical ocupando las mejores zonas para ello. El dibujo no es más que un punto de partida para todos los equipos, y en el caso del Mönchengladbach es lo suficientemente líquido como para mutar en innumerables ocasiones por encuentro. Así, el 4-4-2 en rombo que siempre le ha gustado tanto a su técnico tiene la capacidad de convertirse en un 4-2-3-1 o un 4-3-3 en función de las diferentes fases y secuencias del juego. Una estructura que es causa pero también consecuencia de la enorme movilidad y versatilidad de todos sus futbolistas.

Gladbach - Football tactics and formations

*Once titular del Borussia Mönchengladbach en su último partido (ante el Friburgo)

La lesión de Breel Embolo ante el Bayer Leverkusen alteró los planes de su equipo en aquel partido y en los que le han sucedido. El jugador suizo encaja(ba) como un guante en el vértice superior de dicho rombo, como mediapunta por detrás de Alessane Pléa y Marcus Thuram, siendo el enlace de un sistema que progresa a través de su hombre libre. El Borussia Mönchengladbach tiene muy interiorizados una serie de conceptos que le llevan a acelerar el juego desde sus primeros pases. En fase de iniciación, toda vez que trata de salir jugando desde atrás, el sistema de Marco Rose está preparado para que dicho rombo en medio campo modifique su forma (para ajustarse a la fase defensiva del rival, ya sea una presión adelantada o un repliegue medio/bajo) sin variar el fondo. En este punto del análisis conviene volver a resaltar la versatilidad posicional de todos sus futbolistas, pues solo así puede entenderse que el mismo Jonas Hofmann, interior derecho ante Bayer Leverkusen, jugase ante Unión Berlín y Friburgo (partiendo desde el interior izquierdo) como el pasador más cercano a los centrales en cada salida de balón.

Ese es un primer punto clave en la descripción de este Borussia Mönchengladbach. Tener una primera superioridad numérica en salida de balón (es decir, un total de futbolistas superior al que puede tener el rival en su primera línea de presión) le permite tener una superioridad posicional (cuando tiene mejor situados a sus futbolistas en una zona concreta del campo) mucho más eficiente a la hora de progresar. Por ello, no es extraño ver a uno de sus centrocampistas retrasar su posición hasta la misma altura que los centrales para generar esa primera ventaja en el juego. Para Marco Rose resulta tan importante tener superioridad numérica en esta fase, con su interior, como comentábamos, cerca de los defensas, como que estos se posicionen de tal forma (ocupando los tres carriles; manteniendo una distancia razonable entre sí) que el rival se vea obligado a estirar su presión. Los centrales, y en este caso el futbolista extra que el Mönchengladbach sitúa en esta zona, tienen la capacidad de agredir y dividir el esfuerzo defensivo del rival a través de su conducción. Y esta es otra de las claves que explica su buen juego de posición.

Marcus Thuram esta brillando en el Gladbach de Rose. Foto: Marcadorint
Marcus Thuram esta brillando en el Gladbach de Rose. Foto: Marcadorint

Si la línea más alejada de la portería rival, compuesta por los dos centrales y uno de los centrocampistas que acude a iniciar el juego, lateralizando muchas veces su posición para situarse a uno de los dos lados de la defensa (lo cual también provoca que los propios laterales ganen altura por fuera), consigue atraer y superar (a través del pase o la conducción) la primera línea del rival (generalmente compuesta por sus delanteros, o por un delantero y un centrocampista/extremo que salta a la presión), esto, por norma general, provocará un primer desajuste entre las líneas que el Borussia Mönchengladbach aprovecha para permitir que las otras piezas del rombo reciban en buenas condiciones. Es decir, con el suficiente tiempo y espacio para recibir (muchas veces completamente girados, de cara al compañero que posee el balón pero de espaldas a la portería contraria) y darse la vuelta. Pero como el fútbol es indivisible, es decir, no hay una fase del juego independiente a las demás, resulta tan importante que los centrales (incluyendo, insistimos, a uno de sus interiores) consigan atraer a los delanteros del equipo contrario como que los laterales, bien abiertos, den la amplitud suficiente como para que el rival no pueda concentrar sus esfuerzos única y exclusivamente en el carril central. Cuanto más ancha sea su posesión, cuantos más carriles consiga tener ocupados, mucho más difícil será para el equipo rival poder bascular y taponar sus recepciones.

Rami Bensebaini está siendo uno de los mejores laterales de la Bundesliga. El futbolista argelino es un lateral izquierdo con un potencial interesante para el primer nivel europeo y su rendimiento en la pizarra de Rose no está pasando desapercibido. Si Stefan Lainer, por derecha, es un lateral más clásico, más canónico, con ida y vuelta para llegar hasta el último tercio y poner el centro, Bensebaini le ofrece un abanico de posibilidades a su equipo muy valioso. Su posición está directamente relacionada con la del punta izquierdo del sistema. Teniendo en cuenta que el interior de ese lado, por lo general, suele estar bastante conectado con la fase de iniciación anteriormente descrita, el argelino tiene capacidad para influir en todo tipo de alturas. En salida de balón, si el Borussia Mönchengladbach se siente muy presionado, Bensebaini tiene la habilidad de reproducir algo muy parecido a lo que hacía Filipe Luis en su día en el Atlético de Madrid: completar una pared con el punta/interior de su lado para salir conduciendo. Pero decimos que su posición está muy relacionada con el futbolista que juega por delante de él porque si este, por ejemplo Marcus Thuram, es quien se abre en banda para estirar y dar la amplitud que el sistema necesita para que sus jugadores progresen fácil por dentro, el lateral izquierdo del Gladbach se mueve por las zonas interiores. Y viceversa. Un sentido táctico que en el último tercio, cuando Bensebaini se acerca al pico del área, le permite desenvolverse con bastante soltura. Tanto para centrar desde el costado, a partir de un envío muy tenso, como para acercarse a la portería desde la línea de fondo. Rami Bensebaini juega siempre con la cabeza levantada, y eso le permite detectar y escoger decisiones bastante acertadas.

Alassane Pléa está explotando formando tándem con Thuram. Foto: EXPA Pictures/Focus Images Ltd
Alassane Pléa está explotando formando tándem con Thuram. Foto: EXPA Pictures/Focus Images Ltd

Todo ello con un juego aéreo muy positivo. Además de lateral izquierdo, Bensebaini puede jugar (y ha jugado esta temporada) como tercer central. Otro futbolista que sí o sí hay que destacar es Florian Neuhaus. El centrocampista alemán es el principal responsable de muchas de las cosas que suceden en el juego de su equipo. Aunque parta generalmente de la posición más retrasada del rombo, ya hemos analizado que no es él quien se ocupa directamente de los primeros pases del Mönchengladbach. Pero sí lo hace de una manera indirecta. Neuhaus es un centrocampista con mucha llegada al área rival. Se incorpora muy bien al ataque, acompaña todas las posesiones de su equipo y finaliza una cuantía importante de ocasiones en la zona de remate. Pero su rol no es el de Donny van de Beek en el Ajax, por poner un ejemplo. Neuhaus participa en la circulación de su equipo. Y participa, además, con bastante criterio. Su pie derecho tiene la habilidad de conectar con los futbolistas más cercanos a su posición, muchas veces al primer toque, pero también con los más alejados. Y esto abre un escenario muy importante para el juego del Borussia Mönchengladbach. Unas líneas más arriba destacábamos que el sistema de Marco Rose es muy agresivo. Y lo es con la pelota, atacando con muchísimos efectivos el área y sus inmediaciones, pero también sin ella. Consciente del ritmo y la verticalidad de sus posesiones, el Borussia Möchengladbach sabe que debe finalizar un número importante de ocasiones por partido, puesto le permite ser un equipo menos frágil en caso de pérdida. Cada vez que el rival roba y arma su transición ofensiva, el sistema tiene muy mecanizado que la presión debe nacer del futbolista más próximo a la pelota. Y ese primer esfuerzo suele ser bastante agresivo para impedir que el equipo contrario salga a la contra. Los datos reflejan que el Gladbach concentra su mayor grueso de pérdidas cerca de la portería rival. Y esto, que en realidad es consecuencia directa de lo bien que inicia, progresa y acelera, es fundamental para no sufrir demasiado cuando el rival recupera la posesión.

Porque esto mismo es lo que después le permite llegar al área con muy pocos pases. Cuando el Borussia Mönchengladbach roba y sale en transición, el hecho de mantener a unos cuantos futbolistas por delante de la pelota, entre ellos un mediapunta que siempre revolotea a la espalda de los pivotes del rival, le facilita mucho la forma con la que acelera y progresa hasta la portería contraria. El propio Neuhaus, ya que no es él quien baja a los primeros pases sino que se mueve en esta fase del juego por delante de la línea del balón, actúa para facilitar una segunda opción de pase vertical (además de la que ya ofrece el mediapunta) en los intervalos que el rival provoca con su repliegue. Neuhaus sabe posicionarse entre los dos pivotes del equipo contrario, si es que los tiene, o entre el pivote y el interior o el pivote y el volante que repliega en banda, para favorecer y posibilitar ese juego de posición. El desplazamiento de balón del futbolista alemán al que anteriormente hacíamos referencia es muy útil en esta fase del juego, teniendo en cuenta las zonas que ocupa, para precisamente agilizar la circulación del Mönchengladbach en campo rival.

Lectura recomendada: Marco Rose despertó al Gladbach, sobre los orígenes del entrenador

Con los tres carriles debidamente ocupados, con el lateral derecho (Lainer) bien abierto, el lateral izquierdo (Bensebaini) y el punta de ese perfil (Thuram) situados en posiciones complementarias, el delantero (Pléa) sujetando a los centrales, el mediapunta (Stindl) en uno de esos intervalos, el interior derecho (Herrmann, como ante Unión Berlín y Friburgo) en el otro y el teórico pivote (Neuhaus) con un grado de activación que le permite llegar hasta el punto de penalti, el Borussia Mönchengladbach encuentra siempre el modo, la zona o la situación en la que correr aunque su rival defienda en pocos metros cerca del área. De hecho, pese a que no lo hayamos hecho hasta ahora, el juego de pies de su portero, Yann Sommer, es una certeza más a la hora de iniciar el juego siempre bajo control. La movilidad a la que ya hemos hecho alusión varias veces en este texto lleva al equipo a finalizar sus ocasiones de un modo y con un reparto de posiciones muy diferente de como las empieza. Si el interior es quien da el primer pase y el mediapunta recibe cerca de la línea divisoria, no es de extrañar que acabe siendo el delantero quien centre al área y el otro punta o el interior del otro lado el que ataque el segundo palo con el pivote muy pendiente del rechazo en el punto de penalti. El Borussia Mönchengladbach de Marco Rose es un equipo de autor. Un equipo con la identidad de la nueva factoría del fútbol europeo. Un equipo divertido, en definitiva, para el espectador neutral pero un muy mal trago para el rival al que se enfrenta.

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Foto de Portada: Steffen Prößdorf Bajo Licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International

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