Martin Fenin, un retiro sigiloso a los 30 años

The Czech Republic fans celebrate their side’s 2nd goal during the UEFA Euro 2020 Qualifiers match at Sinobo Stadium, Prague
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
11/10/2019

Con 23 años, Martin Fenin ya había vivido casi todos los altibajos que alguien puede experimentar en toda una vida. La diferencia es que este prometedor delantero checo los vivió a toda pastilla, como quien avanza el reproductor de vídeo multiplicando por cuatro la velocidad ansioso por conocer el desenlace antes de tiempo. Martin Fenin había sido una de las estrellas de la generación de la República Checa que disputó una final del Mundial sub-20 en 2007 e incluso inscribió su nombre en la historia del certamen con un gol en el último enfrentamiento contra Argentina. La Albiceleste remontó el partido, pero Fenin dejó su firma en la hoja de resultados con un tanto memorable, un golazo de los que te hacen saltar del asiento incluso pasada más de una década. Entonces todavía no lo sabía, pero con 20 años Fenin atravesaba el momento cumbre de su carrera.

La trayectoria del delantero checo no ha estado a la altura de lo que insinuaban sus virtudes, aunque su desembarco en la Bundesliga sí cumplió con las expectativas despertadas en el torneo juvenil celebrado en Canadá. Nada más fichar por el Eintracht Frankfurt, que se impuso a algunos gigantes europeos que suspiraban por Fenin porque le podían ofrecer más opciones a corto plazo en enero de 2008, el ariete checo se convirtió en un ídolo para su nueva afición. Fenin aterrizó en la Bundesliga a lo grande, con un hat-trick en Berlín ante el Hertha en su estreno en la liga alemana. Más que suficiente para desatar el hype del segundo fichaje más caro de la historia de las águilas, que soñaba con presentar su candidatura para representar a la absoluta checa en la Eurocopa de 2008.

Fenin entró en la lista para la Eurocopa, aunque no participó en ninguno de los tres partidos de la fase de grupos y su selección fue apeada a las primeras de cambio. Había llamado la atención con seis goles en la segunda vuelta de la Bundesliga, en lo que iban a ser las mejores cifras de toda su carrera. A partir de entonces, su protagonismo en Alemania fue decayendo. Anotó otros cinco goles en su primer curso entero en Frankfurt y en las dos últimas temporadas su presencia en los onces se diluyó a la par que su equipo, que bajó a Segunda. Entonces se marchó al Energie Cottbus, donde vivió uno de los episodios negros que marcaron el resto de su trayectoria. Con 24 años el delantero checo fue hospitalizado con una hemorragia cerebral después de caer desde la ventana del segundo piso del hotel donde se hospedaba. Aunque el Bild llegó a deslizar implícitamente la tentativa de suicidio al publicar que enfrente de la ventana abierta había una silla, Fenin siempre ha descartado esa opción en un momento en el que la opinión pública alemana estaba muy sensibilizada después del fallecimiento de Robert Enke. La versión del checo es distinta: con problemas para dormir en el hotel donde vivía en aquel entonces, su madre, médica, le recomendó unas pastillas para ayudarle a conciliar el sueño. Fenin regresó al hotel bajo los efectos del alcohol, de noche, y tomó la medicación habitual, entre cuyos efectos secundarios se incluyen potenciales alucinaciones.

Desde que tomó la pastilla, Fenin declaró que “no recordaba nada” y que apenas recuerda despertarse en el hospital sin saber qué había ocurrido. El episodio en cuestión, en cualquier caso, cortó de raíz su progresión en el Energie Cottbus. La hospitalización se produjo en octubre, Fenin no volvió a jugar hasta finales de marzo y se granjeó la fama de futbolista conflictivo porque emergieron otras noticias controvertidas relacionadas con el delantero checo: en 2009 se publicó que había salido de fiesta con unos compañeros de selección después de perder un partido contra Eslovaquia en la fase de clasificación para el Mundial -algo que Fenin siempre negó, aunque ya condicionó la opinión pública que se tenía de él- y en Frankfurt también se encendió un fuego en el balcón de su vivienda mientras preparaba una barbacoa con Markus Steinhöfer debido, supuestamente, a un defecto en el tubo del gas.

“Con el paso de los años, me doy cuenta que aunque el fútbol sea un deporte colectivo nunca he sido un jugador de equipo. De hecho, no me importaba si ganábamos. Solo quería marcar goles. Cuando no podía marcar, me enfadaba. No disfrutaba cuando ganábamos, solo cuando marcaba”. Martin Fenin.

El Estadio Olímpico de Berlín asistió al debut de Martin Fenin en la Bundesliga. Foto: Focus Images Ltd.
El Estadio Olímpico de Berlín, escenario en el que Martin Fenin marcó tres goles en su debut en la Bundesliga. Foto: Focus Images Ltd.

Fenin se marchó de Cottbus sin marcar y recaló en el Slavia de Praga, donde tampoco perforó la meta rival en ningún partido. Acabó regresando a casa, al Teplice, donde se formó, en una segunda etapa en la que tampoco cuajó. La deriva final de Fenin le llevó al Istres, en la tercera división francesa y al Chemnitzer, la categoría de bronce teutona. En enero de 2016, con 28 años, se quedó sin equipo y no volvió a jugar hasta que un año y medio más tarde se enroló en el Varnsdorf, de la segunda división checa, donde entrenaba Zdenko Frt’ala, un veterano jugador del Teplice en el momento en el que Fenin irrumpió en el primer equipo una década antes. Al poco tiempo Fenin se rompió una mano, no pudo jugar con continuidad y se cansó del fútbol con apenas 30 años. “Después de la lesión, ya no sentía ninguna motivación”, declaró el checo después de retirarse de forma oficial en febrero de 2018.

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A día de hoy, Martin Fenin sigue muy vinculado al Eintracht Frankfurt, club de la ciudad donde fue más feliz, e incluso se desplazó a Berlín, al estadio donde empezó todo, para vivir el triunfo en la final de la DFB Pokal ante el Bayern. Jugador individualista y controvertido, ha echado un cable al Magdeburgo cuando su excompañero Maik Franz le ha pedido echar un vistazo a algunos futbolistas checos que puedan resultar interesantes para su equipo y ha vuelto a copar titulares recientemente al conocerse que se había involucrado con la Cruz Roja para ayudar a los colectivos más vulnerables mientras Praga esté paralizada por el coronavirus. “Mi novia es policía, mi madre es médica y mi abuela también lo fue. Estaba en casa sin hacer nada y busqué cómo podía colaborar en internet”, contó el exinternacional checo, que ha ejercido de voluntario para ir a hacer la compra para gente mayor para evitar que salgan a la calle. No está muy claro a qué se dedicará después de la retirada, aunque está escribiendo un libro para contar su versión de la historia de cómo un futbolista de su potencial se quedó en apenas un proyecto frustrado de buen jugador de fútbol.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Qué recuerdos de ese Mundial Sub20. Fué el primer torneo juvenil que seguí y me impresionó profundamente la capacidad de aquella selección checa de llegar a la final sin ningún jugador demasiado destacable. Fenin quizá era lo más parecido a una estrella pero no pasaba de delantero antiguo, de remate y aislamiento mientras todo el resto del equipo funcionaba en bloque. Mientras, en otras selecciones, despuntaban otras tipologías de delanteros, esas que hoy abundan en el primer nivel: Agüero, Adrián López, Alexandre Pato…

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