El renacer de Thomas Müller

Thomas Muller of Bayern Munich during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich
Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019
11/12/2019

Cuando parecía que sus mejores años ya habían pasado, Thomas Müller nos ha vuelto a recordar en los últimos meses el magnífico futbolista que fue. O que todavía es. Sus prestaciones en el Bayern bajaron a partir del aterrizaje de Carlo Ancelotti al gigante bávaro y tampoco Niko Kovac fue capaz de encontrar su mejor versión, en una involución que incluso propició que Joachim Löw prescindiera del atacante en la selección alemana con el pretexto de renovar el combinado nacional a raíz de su bajo rendimiento en el Mundial de Rusia. Con 30 años, podía parecer que Müller sufría el síndrome del futbolista de irrupción precoz, de figura que alcanza el estrellato poco después de superar la adolescencia y que luego no termina de reinventarse. O que simplemente es víctima del ansia del fútbol de renovarse permanentemente con caras nuevas. Su rendimiento reciente estaba lejos de su mejor versión, aunque la historia ha cambiado esta temporada.

El aterrizaje de Hansi Flick en el banquillo del Bayern ha sacado lo mejor de Thomas Müller, que se ha convertido en un puntal indiscutible para el nuevo técnico del gigante bávaro. Tanto partiendo desde la banda derecha como sobre todo ejerciendo de mediapunta, Flick ha vuelto a ofrecer una gran libertad de movimientos a Thomas Müller en un ecosistema más favorable para explotar sus principales virtudes, relacionadas con el gol y la capacidad para detectar espacios en el último tercio. Con dos extremos pegados a la banda que atraen la atención de los defensas y ensanchan la retaguardia del rival para generar espacios, un lateral veloz y ofensivo como Alphonso Davies que no para de subir y bombardear el área a base de centros y un punta de referencia que fija a los centrales, Müller se encuentra en su salsa. Müller se ha vuelto a sentir indetectable entre líneas, consecuencia de su inteligencia para moverse en las zonas donde caerá el balón y aparecer en los rincones donde los defensas nunca le esperan, y si parte desde el flanco siempre llega al segundo palo para rematar todos los envíos que sirva Davies desde el lado opuesto.

Bayern Munich’s head coach Hans-Dieter Flick during the UEFA Champions League match at Stamford Bridge, London Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd 07813022858 25/02/2020
Hans-Dieter Flick ha recuperado la mejor versión de Thomas Müller. Foto: Focus Images Ltd.

En un Bayern Múnich de ritmo alto, que mueve la pelota a buena velocidad, Müller eleva sus prestaciones. El ‘25’ del Bayern siempre ha sabido interpretar el juego y ha destacado por su capacidad para devolver la pelota de primeras, ofrecer, tocar y volver a moverse más allá de que sus pases no siempre respondan a la calificación de ortodoxos. Así pues, Müller dinamiza la circulación bávara con pequeños apoyos entre líneas y luego carga el área por sorpresa, con el olfato anotador que siempre le ha caracterizado y le ha convertido en una pieza clave para todos sus entrenadores. En un equipo donde todas las piezas se mueven, la intuición de Müller marca diferencias: esta temporada ha celebrado 9 goles y ha repartido 19 asistencias entre todas las competiciones. Aunque no solo se trata de una cuestión numérica, sino que su influencia recuerda a la de sus mejores temporadas con Van Gaal, Heynckes, Guardiola o sus mejores torneos con la selección alemana.

Sin corsé, en una anarquía de radio reducida al último tercio, Thomas Müller vuelve a sembrar pánico en las defensas contrarias. También ha agradecido la irrupción de un joven delantero como Joshua Zirkzee que le libere del rol de suplente de Lewandowski, pues el internacional alemán nunca ha sido un ariete de los que protegen la pelota de espaldas, provocan faltas y descargan para los compañeros que llegan desde atrás tras retener el cuero. Zirkzee, en una escala distinta, desempeña un rol relativamente parecido al de Lewandowski, con movimientos similares que permiten que el resto de piezas mantengan la armonía. Porque Müller necesita menos toques y un mayor grado de libertad que cualquiera de los nueves clásicos que han pasado por el Bayern en la última década. A Thomas Müller hay que entenderlo, hay que saber descifrarlo, y Hans Flick ha demostrado saber gestionarlo de maravilla como cuando ejerció de asistente de Joachim Löw en la selección alemana hasta que abandonó el cargo en 2014.

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Bayern Munich’s Thomas Mueller and Chelsea's Reece James during the UEFA Champions League match at Stamford Bridge, London Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd 07813022858 25/02/2020
Thomas Müller vuelve a ser un futbolista indetectable para las defensas rivales. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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