10 historias de la primera jornada de la fase de grupos de Champions

Lyon players celebrate after their ream go 1-0 up, as Bernardo Silva of Manchester City has a look of dejection in the foreground during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester
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19/09/2018

Cuando Messi dice basta

El resultado final puede ser algo cruel con el desempeño del PSV Eindhoven en el Camp Nou, pues causó bastantes problemas al Barcelona hasta que Dembélé se inventó el segundo gol de la tarde. El conjunto neerlandés hizo sufrir al Barcelona a partir de un par de premisas muy claras: el balón largo a Luuk de Jong, que permitía ganar metros con facilidad a la vez que evitar pérdidas en campo propio, y el despliegue de Bergwijn y sobre todo Hirving Lozano al contragolpe. El poderío aéreo de De Jong generaba segundas jugadas que el Barça no siempre supo contener y la velocidad del mexicano supuso una amenaza latente. El PSV desprotegió ligeramente sus bandas, donde los extremos no siempre seguían a Sergi Roberto y Jordi Alba, a cambio de intentar cazar un contragolpe letal a su espalda. Sobre todo lo consiguió en los primeros 20 o 25 minutos de cada mitad. Hasta que los chispazos azulgrana en forma de goles calmaron la situación. En el primer tiempo, con una falta provocada por Dembélé que Messi puso en la escuadra izquierda de la portería de Zoet. En el segundo, con un gol fabricado exclusivamente por Dembélé, que vino seguido de otro gol de Messi que puso tierra de por medio y convertió en intrascendente la expulsión de Samuel Umtiti. La actividad permanente de Messi entre líneas, tanto en el rol de pasador como en el de definidor, acabó de noquear al PSV y evidenció, una vez más, la importancia del timing en el juego del astro argentino. Los dos últimos goles son producto de ello: la carrera corta, en el instante oportuno, para llegar al espacio libre que le permite rematar de primeras sin oposición. T.M.

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El valor psicológico de un gol modifica el estado de ánimo de San Siro

Mauro Icardi tuvo diecisiete contactos con el balón en todo el partido. Uno de ellos fue un golazo descomunal que cambió por completo el ambiente en San Siro. Hasta esa jugada, la grada lo pitaba todo y la atmósfera era de crisis desatada. Spalletti podía incluso temer por su cargo. El Tottenham tenía posesiones largas y su afición desplazada coreaba con olés cada pase. Pero el argentino demostró el poder psicológico del gol en el fútbol y el valor de disponer de un atacante con pegada e intuición superlativas. Porque se ha hablado mucho de la volea, que es dificilísima por lo llovido que cae el balón y por la distancia desde la que golpea. Pero hay que incidir también en el movimiento previo. A pocos minutos del final y con su equipo perdiendo, el delantero centro no acude a la zona obvia de remate (el punto de penalti o el área pequeña), sino que se separa varios metros y retrocede hasta más allá de la media luna. Sólo esto explica que Icardi pudiera rematar tan solo: nadie confiaba en que el balón llegaría allí, y menos aún que alguien fuera capaz de disparar de esa forma. El 2-1 posterior de Vecino no se entiende sin el 1-1 de Icardi. Fue una consecuencia de la inercia, un producto del cambio de escenario. Al Tottenham le cayó encima el estadio y al Inter lo llevó en volandas un público que cinco minutos antes quería quemarlo todo. A.T.

Una cara distinta a la habitual en el Liverpool

El Liverpool se topó con un PSG más conservador de lo esperado, que replegó más abajo de lo previsto y le cedió la iniciativa esperando que Van Dijk, Henderson o Joe Gomez fallaran el primer pase para salir disparados a la contra. El equipo de Klopp impuso un ritmo alto, sobre todo en los primeros diez minutos, pero también afrontó un escenario distinto al habitual. Y supo gestionarlo. Movió bien la pelota, con cierta fluidez, y minimizó durante gran parte del choque las pérdidas en campo propio -una de Salah propició el empate a dos en la recta final-. Salió por fuera, sobre todo a través de un incisivo Alexander-Arnold a la espalda de Neymar, y redujo a la mínima expresión los contragolpes del conjunto parisino. No solo porque perdió pocos balones en situaciones delicadas, sino porque casi siempre lo recuperó muy pronto. El PSG reculó más de la cuenta, lo que le obligaba esfuerzos titánicos para alcanzar al galope la portería de Alisson, pero además se topó con un trabajo fabuloso del Liverpool en la transición defensiva. Cuando el Liverpool no finalizaba la jugada con un tiro, ahogaba los primeros pases del PSG con un esfuerzo corto pero muy intenso en el que brillaron tanto Henderson como Milner. Así el Liverpool tuvo la situación controlada durante casi todo el partido. Y fue precisamente en una acción de Milner, que robó la pelota a Mbappé en la frontal de su área, donde nació el gol de Firmino en el tiempo de descuento. T.M.

Morgan Schneiderlin of Everton and James Milner of Liverpool in action during the Premier League match at Goodison Park, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 07/04/2018
Una recuperación de James Milner en el último minuto propició el gol del 3-2. Foto: Focus Images Ltd.

Un PSG sin centrocampistas

Thomas Tuchel planteó en Anfield un 4-3-3 con Marquinhos de mediocentro, Rabiot de interior derecho y Di María de interior izquierdo. Neymar partió como extremo, con libertad para moverse por dentro cuando recuperaba el balón. Sin embargo, el PSG no fue particularmente sólido sin el balón ni creativo cuando manejó la posesión del esférico. Cuando le tocaba iniciar las jugadas desde atrás, Marquinhos se situaba entre los centrales y el PSG se atascaba en campo propio. Al Liverpool le bastaba con tapar los envíos a Rabiot y Di María para cortocircuitar la salida francesa desde atrás. Con Rabiot y Di María de espaldas, o uno de los centrales arriesgaba con un pase raso que intentara batir líneas -con el peligro evidente de la intercepción y consiguiente contragolpe del Liverpool- o Neymar debía retrasar su posición para entrar en juego. Desquiciado por la dinámica del choque, el ’10’ acabó optando casi siempre por la jugada individual incluso cuando estaba rodeado por varios rivales y muy lejos del área de Alisson. Thomas Tuchel tiene todavía mucho trabajo por delante para propiciar un contexto más adecuado para el brillo de Neymar y Mbappé en partidos de estas dimensiones. Lo más parecido a ello lo encontró cuando optó por el 4-3-1-2 en la recta final, con el brasileño de mediapunta por detrás de Mbappé y Choupo-Moting. T.M.

Como si fuera un veterano

La naturalidad con la que jugó Rodrigo Hernández en su debut en la Champions fue una de las mejores noticias de la victoria del Atlético en Mónaco. El conjunto colchonero remontó el tanto inicial de Grandsir en un partido marcado por el mal estado del césped, que dificultó la práctica del fútbol, pero incluso así el mediocentro madrileño fue uno de los futbolistas más destacados. No llegó a jugar en la máxima competición continental con el Villarreal -en 2016 vio desde el banquillo la eliminación en la ronda previa a la fase de grupos, precisamente a manos del Mónaco-, pero viendo el encuentro nadie repararía en que se trataba de su estreno en la competición. Siempre sobrio con el balón, Rodri mueve el cuero con criterio y juega con la sencillez propia de quienes piensan y ejecutan rápido. Rodrigo encontró complicidad en los movimientos de Griezmann, indetectable entre líneas a la espalda del centro del campo del Mónaco, y en los apoyos de Koke, que abandonó la banda izquierda para ofrecerse por dentro. Entre los tres, el Atlético encontró la fórmula para controlar el ritmo del choque en una noche poco propicia para ello. Incluso reforzó la idea con la entrada de Lemar por Correa cuando parecía que volvía a perder las riendas del partido con los cambios ofensivos del Mónaco, con menos dinamita de la habitual por las lesiones que afectan al equipo de Leonardo Jardim. T.M.

Rodri.
Rodrigo Hernández debutó esta semana en la Champions. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

De Jong juega de central también en la Champions pero genera dudas

Se conoció a media mañana la lesión de Mathijs De Ligt y el once previsto del Ajax se convirtió en aún más ofensivo. Retrasó su posición Frenkie De Jong y entró Eiting en el centro del campo. Ante un rival replegado como el AEK, el cuadro de Amsterdam se puede permitir este tipo de licencias, y además le dan más recursos para intentar abrir el cerrojo. Aunque se atascó durante media hora (del 15′ al 45′), desbordó por completo a los griegos en el cuarto inicial y durante todo el segundo tiempo (en el que marcó los tres goles). Sin embargo, las dudas sobre la capacidad defensiva de De Jong aumentan. Dudó en un par de duelos y se le observó poca contundencia en otro. Su tendencia a arriesgar con el balón en cualquier zona es peligrosa. Por supuesto, mejora la salida gracias a su conducción y a su cambio de ritmo, y también tiene velocidad para corregir cuando hay que correr hacia atrás -le sacó una a Ponce abajo tras una gran jugada de Klonaridis-. Pero la sensación que deja es que, a nivel élite, su carrera la va a hacer más arriba. Incluso por delante del medio centro, ya que no es un jugador posicional y necesita campo para dar rienda suelta a su dinamismo y energía. En un 4-3-3 sería más bien un interior, aunque su riqueza de matices es útil para introducir sofisticaciones tácticas como usarlo metido entre centrales en el inicio de la jugada y por delante de un pivote puro cuando ésta ya se encuentra en una fase más avanzada. A.T.

Dalot debuta con el Manchester United

El Manchester United estrenó el casillero de victorias en Berna en una noche que no olvidará Diogo Dalot, lateral derecho de 19 años que debutó con los diablos rojos. Considerado uno de los defensas más prometedores de su generación, el lateral portugués debutó con el Manchester United con un triunfo plácido que le permitirá ganar en confianza tras perderse la pretemporada por una inoportuna lesión. El luso se estrenó con la camiseta del Manchester United, aunque ya había debutado con el Oporto en la última edición de la Champions. A medio plazo, Dalot está llamado a competir con Antonio Valencia por la titularidad. El futbolista ecuatoriano ya tiene 33 años, una edad que no le permite disputar todos los partidos sin descansar ni un ápice. Y menos aún repetir esfuerzos a lo largo de los encuentros, como en sus primeros duelos tras su reconversión a lateral derecho. Ashley Young, que también tiene 33 años, es otro futbolista que ha actuado en la posición de lateral derecho en las últimas temporadas. Con Dalot, el Manchester United rejuvenece dicha demarcación con un talento que además puede aportar profundidad con sus incorporaciones. Una de las principales virtudes del defensor luso es la precisión de sus centros, casi siempre tensos. Esta faceta puede compensar uno de los déficits del Manchester United en los últimos tiempos, pues a menudo ha echado de menos mayor aportación ofensiva de sus laterales. T.M.

Artículo relacionado: Omnipresente Dalot

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Diogo Dalot ha brillado con la selección portuguesa en varios torneos de categorías inferiores. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

El OL castiga los errores del Manchester City

La gran sorpresa de la primera jornada de la Champions la protagonizó el Olympique de Lyon, que ganó en el estadio del Manchester City en el partido soñado por el conjunto galo. El OL supo penalizar los errores individuales de un City poco acertado en el remate. No solo los castigó, sino que en varias fases del partido los fue a buscar con tramos de presión alta y agresiva para luego desplegarse con verticalidad. El equipo dirigido este miércoles por Arteta se topó con un Olympique de Lyon que reforzó el centro del campo con el físico de Pape Cheikh -el español disputó tercer partido como titular desde que llegó al Olympique de Lyon el verano de 2017 y ató en corto a David Silva- y encontró en Fekir y Aouar a dos fantásticos lanzadores para activar a Depay y Cornet al espacio. Precisamente Fekir participó en los dos goles del OL. En el primero, Delph falló de forma clamorosa a la hora de despejar un centro lateral del capitán lionés -en una jugada que empezó con un mal pase de Fernandinho en campo propio- y en el segundo, justo antes del descanso, Fekir robó la cartera a Fernandinho y amplió la diferencia. Pese al gol de Bernardo Silva en la segunda parte, el Manchester City no pudo darle la vuelta al partido. T.M.

La Juve y su experiencia a la hora de gestionar las adversidades

Cualquier otro equipo se habría hundido después de ver cómo su estrella se marchaba expulsada a la media hora de juego después de generar un puñado de ocasiones de gol clarísimas para abrir el marcador. La Juventus hizo muchísimo daño al Valencia por la banda izquierda de Alex Sandro y Matuidi, que asediaron el área ché con buenos centros laterales dirigidos al segundo palo. Gayà perdió varias disputas en esa zona y tanto Mandzukic como Khedira desperdicieron un par de goles cantados. La Juventus encontró la vía para hacer daño al Valencia, pero tuvo que recular después de la expulsión de Cristiano Ronaldo. En esos compases previos al descanso, el equipo de Marcelino García Toral vivió sus mejores minutos. Encerró a la Juventus en su área, conectó con Batshuayi y obligó a Szczesny a intervenir tras un arranque de encuentro plácido. Cuando mejor estaba el Valencia, llegó el gol de la Juventus. Precisamente en un penalty cuyo origen se encuentra en un centro desde la banda izquierda de la Vecchia Signora. Pese a la inferioridad numérica, la Juventus golpeó con dos lanzamientos desde los once metros. Uno antes del descanso. Otro después, tras la reacción valencianista. Los de Allegri supieron convivir con la adversidad, gestionar el contratiempo de la expulsión y aprovechar su momento para asestar un golpe prácticamente definitivo. El Valencia intentó reaccionar con movimientos ofensivos -acabó con Wass de lateral derecho, Soler y Parejo en el doble pivote, Cheryshev y Rodrigo como extremos, Mina y Gameiro en punta-, pero no encontró el primer gol que encendiera a Mestalla e inoculara el veneno de la duda en la Juventus. Los de Marcelino atacaron con más corazón que cabeza, con demasiada prisa, y ni siquiera lograron batir a Szcezsny desde el punto de penalty. Parejo, que cometió la infracción previa al 0-1, se topó con el guardameta polaco en el último minuto del descuento. T.M.

Modric brilla más arriba e insinúa qué jugador puede ser en el tramo final de su carrera

La clara victoria del Real Madrid ante la Roma daría para sacar muchas conclusiones y recrudecer varios debates (¿Keylor o Courtois?, ¿Mariano o Benzema?…). Sin embargo, quizá lo más llamativo que ocurrió en el campo desde un punto de vista táctico fue el uso que Julen Lopetegui le dio al dinamismo de Luka Modric. Lo convirtió en un jugador fundamental para la presión adelantada, persiguiendo a De Rossi y evitando que el portero Olsen jugara con él en corto en la fase de iniciación de la Roma. Benzema y Bale se abrían para tapar a los centrales, y el croata por momentos era el hombre más adelantado de su equipo. Incluso cuando la Roma lograba salir de esa presión y el Madrid debía defender por detrás del balón, Modric estaba en línea con Benzema en una especie de 4-4-2 en el que Isco cerraba por la izquierda y Bale por la derecha. La posición tan adelantada de Modric le permitió recibir más arriba y brillar en el último pase. Le regaló una asistencia formidable a Isco en una clarísima ocasión que desbarató el guardameta sueco y posteriormente dibujó un pase rompedor que Bale aprovechó para anotar el 2-0. Todo ello proyecta una cuestión interesante a medio plazo: ¿el Modric del tramo final de su carrera será un jugador de esfuerzos más cortos, más cercano a la media punta que al medio centro? Esta idea contrastaría con la vieja teoría de que acabaría reconvirtiéndose en una especie de Pirlo moderno que dictara el juego desde una zona muy retrasada. A.T.

Luka Modric se convirtió en una pieza fundamental en la presión del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd.
Luka Modric se convirtió en una pieza fundamental en la presión del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd.
Textos de Axel Torres (A.T.) y Tomàs Martínez (T.M.). Foto de portada: Focus Images Ltd.

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La temporada pasada el PSG era un equipo que trataba de potenciar su caudal ofensivo con un juego asociativo, con el inconveniente de que asumían muchos riesgos tras pérdida por la ausencia de un mediocentro defensivo puro y los espacios a la espalda de la defensa. Resultaba, sin embargo, un equipo tremendamente atractivo.

En el primer partido grande de la temporada, Tuchel optó por replegar cuando no tenían balón y por una circulación lentísima con balón. El resultado fue un equipo muy poco reconocible, con un tridente del máximo nivel que generó muy pocas situaciones de ataque. Tampoco acabó de mejorar el rendimiento defensivo, pues a pesar del repliegue encajaron 3 goles y enfrentaron varias ocasiones de peligro más. El sector izquierdo fue una coladera, con Neymar mostrando una actitud al borde de lo vergonzante,y Bernat, como es habitual, vulnerable. Realmente decepcionante la propuesta del PSG. Habrá que ver cómo evoluciona en los siguientes compromisos.

El otro partido que vi de la jornada fue el Valencia-Juventus. Muy descompensado. El Valencia es otro sin Kondogbia. Marcelino tardó demasiado en darse cuenta que el dúo Wass-Parejo no estaba funcionando, como tampoco funcionó ante el Betis, y trasladar la intensidad de Soler al medio y dar entrada a un jugador más específico de banda. Cuando esto sucedió el partido ya iba 0-2, y Pjanic había comandado a placer las operaciones. Al final, entre la expulsión de Ronaldo, la salida de Pjanic y la tendencia de Allegri al catenaccio total en los finales de partido como visitante con ventaja se produjo una cierta reacción del Valencia, que quedó en un rebote de gato muerto.

Sinceramente espero que Liverpool no se arrepienta de haber descartado a Fekir( aunque se rumora que fallo el examen medico por tener rodillas de cristal) es un pedazo de crack y tiene toda la facha del estilo Klopp…
Otro a tomar en cuenta es Ndombele, pedazo de centrocampista, guardando distancia me recuerda a Kante, a este me gustaria muchisimo verlo en Milan, auqnue sabiendo los incompetentes que son los directivos seguro terminan fichando alguno de Benevento

¿Modric empezó en Croacia de extremo o de media punta?
Sería interesante que acabara como inició si sus primeros pasos fueron como 10 o

Viendo jugar a Di María de interior, no puedo entender cómo el PSG cedió a Lo Celso, y menos aún dando una opción de compra bastante accesible hoy en día. Un equipo que quiera ganar Champions no puede jugar con Marquinhos de mediocentro, y ya que estamos tampoco la tendría fácil un equipo donde el mediocentro titular fuera Fernandinho. Así las cosas, y aunq esto recién empieza, veo a City y PSG afuera a las primeras de cambio.

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