10 historias de la segunda jornada de la fase de grupos de la Champions

The scoreboard tells the story during the UEFA Champions League match at Tottenham Hotspur Stadium, London
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
01/10/2019

Una situación de lo más incómoda en White Hart Lane

En los trenes de metro que bajaban desde el norte de Londres por la Victoria Line viajaban caras largas. No hacía falta ser Sherlock Holmes para deducir que había sido una noche dura para el conjunto local, pues esos pasajeros lucían, o cargaban con, la camiseta del Tottenham. Unas horas antes, los ánimos eran totalmente distintos. Existía una gran expectación porque los spurs jugaban su primer encuentro de la presente Champions League en White Hart Lane ante el Bayern de Múnich. Que Heung-Min Son adelantara a su equipo no hizo sino alimentar el entusiasmo de la hinchada. Sin embargo, a los pocos minutos Joshua Kimmich empató con un tiro desde fuera del área y antes del descanso Robert Lewandowski adelantó al Bayern. Y lo peor para los spurs estaba por llegar. El Tottenham cedería hasta el punto de convertir la sensación de decepción en un sentimiento de profunda humillación. Lewandowski completó su doblete y Serge Gnabry anotó un póker de goles. Harry Kane había acortado distancias de penalti, pero dos goles no sirven de consuelo cuando el rival ha marcado siete. Aunque el marcador sugiera lo contrario, el Tottenham sí que había competido y se pudiesen haber metido de nuevo en el encuentro cuando perdían por 2-4. Pero el desenlace, que implica un enorme daño anímico, es inexcusable. “Es como si el equipo hubiese estado un poco cansado y se hubiese rendido”, trató de explicar Pochettino cuando se le preguntó sobre ese tramo final del encuentro. La debacle tiene más repercusión si cabe por el contexto que rodea la actualidad del club. Han sido unos meses complicados para el Tottenham. Fuera del terreno de juego, la frustración de Pochettino con el mercado de traspasos y el deseo de futbolistas como Eriksen de abandonar el club transmitieron unos aires de inestabilidad desde el primer momento. Sobre el campo, el equipo no parece haber retomado su proyecto donde lo dejó. Resultados buenos y malos se han ido alternando. A pesar de que poco a poco el discurso de Pochettino haya sido más positivo, cada derrota ha aumentado las dudas y los spurs han tenido que ir apagando fuegos una semana tras otra. La cuestión ahora es si serán también capaces de reponerse de este resultado ante el Bayern. Es su momento más crítico hasta la fecha. M.M.

Una noche inolvidable para Serge Gnabry

Si hay que elegir a un nombre propio de la segunda jornada de la fase de grupos de la Champions, pocos futbolistas más adecuados que el extremo alemán del Bayern. Protagonista absoluto del partido de resultado más sorprendente, Serge Gnabry se pegó un festín en la segunda mitad en Londres. El excanterano del Arsenal marcó cuatro goles en menos de 40 minutos ante el rival histórico del club gunner en una exhibición individual que corrobora el progreso del propio Gnabry en los tres últimos años. Los Juegos Olímpicos de 2016 catapultaron su carrera, aparentemente estancada en el Arsenal cuando tenía 21 años, y desde entonces no ha parado de crecer. Le sentó bien el fichaje por el Werder Bremen, se proclamó campeón del Europeo sub-21 con Alemania convirtiéndose en una de las figuras del torneo y ya enlaza tres temporadas alcanzando al menos los 10 goles en Bundesliga con tres equipos diferentes (Werder Bremen, Hoffenheim y Bayern) sin haber superado nunca los 2.000 minutos en la competición de la regularidad. Gnabry se ha convertido en indiscutible en el extremo derecho del Bayern, aunque en algunos partidos ha alternado la posición más habitual con Coman y de hecho ante el Tottenham brilló partiendo desde el perfil izquierdo. Desde esa banda arrancó en la jugada del 1-3, en su primer gol de la noche londinense, una carrera prodigiosa en la que fue dejando atrás a varios rivales para fusilar a Lloris. En los últimos años Gnabry ha adquirido una potencia terrible en carrera, tanto para desbordar con el cambio de ritmo como para cambiar de marcha cuando ya ha acelerado, y también ha sacado mucho partido a su disparo con las dos piernas. Más allá de los cuatro goles, Gnabry es desequilibrante tanto para abrir el cerrojo ante adversarios que esperan atrás como para castigar a la contra en duelos que se abren, como aconteció ante el Tottenham. Con el alemán y Coman a tan buen nivel en las bandas, la transición post Robbery parece menos dura en el Bayern. T.M.

Four goal hero Serge Gnabry of Bayern Munich celebrates victory at the end of the UEFA Champions League match at Tottenham Hotspur Stadium, London Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 01/10/2019
Serge Gnabry marcó cuatro de los siete goles del Bayern. Foto: Focus Images Ltd.

El Inter nada para ahogarse en la orilla

El combustible le duró unos 60 minutos al Inter, que protagonizó una gran actuación en el Camp Nou que acabó resultando insuficiente para ni siquiera regresar a Milán con un punto. El equipo de Antonio Conte jugó con gran personalidad en Barcelona, se adelantó muy pronto en el marcador, le arrebató la pelota al conjunto azulgrana, le invitó a adelantar sus líneas para luego sortear la presión con facilidad y generó un puñado de oportunidades clarísimas para noquear a los de Ernesto Valverde. La movilidad de los puntas interistas (Lautaro Martínez y Alexis Sánchez) desquició al Barcelona, del mismo modo que rara vez logró detectar la posición de Sensi, que se abría a la izquierda para ofrecer un punto de apoyo para que la pelota descansara en sus pies antes de proseguir su viaje hacia la mitad de campo azulgrana. La calidad del ex del Sassuolo y la energía de Barella activaban a Lautaro Martínez, fabuloso en las descargas y los desmarques, mientras el Barcelona adolecía de falta de profundidad para intimidar a la firme defensa interista. Con Messi de inicio en el once, Griezmann en la izquierda y Semedo de lateral zurdo ante la ausencia de última hora de Junior, el Barcelona no desbordaba por fuera y nadie amenazaba con romper por dentro para generar al menos cierta incertidumbre al trío de centrales nerazzurro. La historia cambió en el segundo tiempo, con la unión de varios factores. El Barcelona se asentó con mayor facilidad en campo contrario, el Inter se desplegó menos y los cambios le sentaron bien al elenco culé. La entrada de Arturo Vidal juntó a Frenkie de Jong y Arthur en la base de la jugada a la par que añadió la presencia de un efectivo que cargaba zona de remate, y la introducción de Dembélé en la izquierda sumó capacidad de desborde en el uno contra uno. Sin embargo, lo que cambió el rumbo del partido fue el impacto emocional de un gol. Un golazo de Luis Suárez, en una volea perfecta, después del cambio de Vidal y antes de la entrada de Dembélé. Tras el gol el Inter prácticamente no salió de su mitad de campo, lo que contribuyó a que cada intervención de Messi se produjera cada vez más cerca de una zona verdaderamente peligrosa. Y fue el argentino, presente en el último tercio y genial con una jugada de pura fantasía, quien acabó de desbordar a toda la defensa del Inter con una conducción fabulosa que culminó con una asistencia a Suárez en el minuto 84. T.M.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

La pegada del Ajax castiga la falta de contundencia ché en las áreas

El Ajax dio un golpe sobre la mesa en Mestalla con una victoria clara (0-3) que le ubica como líder en solitario del Grupo H al término de la segunda jornada. El vigente semifinalista de la Champions reflejó todas sus virtudes y defectos en la visita a Valencia, pues el marcador final puede resultar engañoso para quien no viera el encuentro. El Ajax propuso un partido de ritmo elevado, de presión alta e intercambio de golpes en los primeros minutos, con muchos duelos individuales en todo el campo, y se mostró mucho más efectivo en el remate a puerta. Ziyech abrió la lata con un zapatazo lejano a los siete minutos y en cambio el Valencia no logró transformar sus oportunidades en goles. La clarividencia de Parejo en el pase vertical, los movimientos de Rodrigo entre líneas y el desequilibrio de Ferran Torres en la banda derecha permitieron al Valencia mover la pelota con agilidad y desbordar en campo contrario, donde afloraron las flaquezas del Ajax. Temible cuando presiona y roba arriba y sus cuatro atacantes combinan en espacios reducidos, en su área el Ajax es un equipo mucho menos firme. Tagliafico sufrió para detener a Ferran, Veltman está lejos del rendimiento de De Ligt y Dest todavía debe mejorar su oficio en el desempeño defensivo. Cuando el balón sobrevoló el área del Ajax, el conjunto neerlandés tembló. Aunque el Valencia no anduvo fino en el remate y se topó con una versión impresionante de Onana. Parejo desperdició un penalty que pudo suponer el 1-1 y el camerunés detuvo varias aproximaciones muy claras del Valencia a la vez que el Ajax no mostró piedad en el área de Cillessen. El segundo disparo entre los tres palos del Ajax terminó en gol, obra de Promes, y cuando el Valencia soñaba con recortar la diferencia tras el descanso llegó el 0-3, obra de Van de Beek tras una irrupción desde la segunda línea marca de la casa, con asistencia de Tadic incluida. T.M.

***NETHERLANDS OUT*** Hakim Ziyech of Ajax Amsterdam and Jan Vertonghen of Tottenham Hotspur during the UEFA Champions League Semi-Final match at Amsterdam Arena, Amsterdam Picture by Sjoerd Tullenaar/Focus Images Ltd +31655744888 08/05/2019
Ziyech marcó el primer gol del Ajax en Mestalla. Foto: Focus Images Ltd.

El Brujas vuelve a destapar las carencias del Real Madrid

Regresó la Champions al Santiago Bernabéu y por tercer encuentro seguido el club blanco fue incapaz de imponerse en su estadio en la máxima competición continental. Tras la amarga derrota ante el CSKA y la estrepitosa caída ante el Ajax, el Brujas también estrenó el curso europeo en la capital española con un partido en el que levantó la alfombra y sacó a relucir varias de las debilidades estructurales que arrastra el Real Madrid. El Brujas le cedió la iniciativa al equipo de Zinedine Zidane y desde muy pronto legitimó su plan con la velocidad punta de Percy Tau y Emmanuel Dennis, descolgados para castigar la espalda de la zaga blanca a la contra. La zancada del nigeriano y del sudafricano se convirtió en un suplicio para la defensa local, que acostumbraba a quedar muy expuesta después de cada pérdida y a menudo dejaba en situación de dos contra dos a los centrales con los delanteros del cuadro belga. En rápidas transiciones el Brujas logró poner dos goles de distancia antes del descanso. Ambos los anotó Dennis, que incluso pudo marcar el 0-3 en el minuto 54. Sin fluidez en ataque más allá de los toques creativos de Kroos, el Real Madrid quedó muy mal parado después de cada pérdida y fue vulnerable en las fases de intercambio de golpes. Sus mejores ocasiones, de hecho, nacieron de acciones a balón parado. Mignolet negó un gol en la primera mitad con una muy buena intervención a la salida de un córner y el Real Madrid logró igualar la contienda en jugadas derivadas de córners y faltas laterales. Ramos recortó la distancia después de que Dennis perdonara el 0-3 y una falta cometida por Vormer que le costó la segunda amarilla al centrocampista neerlandés propició el 2-2 de Casemiro. Sin embargo, el arreón final no bastó para sumar la primera victoria esta temporada en la Champions. Después de las dos primeras jornadas, el Real Madrid suma un punto y ha encajado cinco goles en la Copa de Europa. T.M.

Miguel Quintana y Tomàs Martínez analizan lo más destacado de la jornada de Champions en el podcast “Europa Estación Central”. Puedes escucharlo en Ivoox, Spotify e iTunes.

Todo es posible en Anfield

La filmoteca de grandes noches europeas en Anfield Road cuenta con una nueva cinta. Liverpool y RB Salzburgo protagonizaron un duelo sumamente entretenido de principio a fin. En el primer tiempo, el Liverpool ejerció un dominio absoluto del juego. Puede sonar a oxímoron que el monólogo de un equipo se califique de entretenido, pero así fue gracias al maravilloso uso de balón del equipo de Jürgen Klopp. El Liverpool lidera la Premier League con un pleno de victorias que le hace sumar cinco puntos más que el Manchester City. No obstante, se le achaca, si es que se le puede achacar algo, que en algunos encuentros su juego no está siendo tan convincente como en el curso anterior. En el primer tiempo ante el Salzburgo nadie se acordó de ese murmullo porque el Liverpool dio una exhibición. Salió a la luz todo lo que ha hecho de este conjunto un equipo conquistador. Los laterales se divertían como nadie, como se vio en el segundo gol anotado por el lateral izquierdo Andy Robertson a centro del lateral derecho Alexander-Arnold, en una jugada que había sido iniciada por el propio Robertson con una incorporación por el carril central. Con tanto movimiento de piezas, el trivote del medio siempre supo dónde estar para cubrir huecos y además distribuyó el juego con eficiencia. Los de arriba, Roberto Firmino y asociados, estuvieron vibrantes como siempre. En el primer tanto, el nueve brasileño apoyó a Sadio Mané con una pared perfecta y el atacante senegalés definió con éxito. Mohamed Salah también se lo pasó bien con Bobby Firmino, que le asistió en uno de los dos goles que marcó el egipcio. El segundo tiempo también fue terriblemente entretenido, aunque de un modo distinto. La clave fue el gran gol de Hwang Hee-Chan antes del descanso. El delantero surcoreano dejó sentado a Virgil van Dijk con un recorte, palabras mayores, y acto seguido batió a Adrián. Aprovechando un desajuste defensivo de la zaga del Liverpool, los austriacos, ahora cargados de ambición, hicieron el segundo a los diez minutos de la segunda parte, obra del japonés Minamino. Justo después de ese gol saltó al campo Erling Braut Häland, delantero noruego de 19 años que le había marcado un hat-trick al Genk en la primera jornada. Un par de minutos después, el Liverpool volvió a despistarse en defensa y Häland empujó un centro para hacer el 3-3. Pero, aunque en Anfield todo es posible, al Liverpool no le superaron las circunstancias y Salah acabó asegurando el triunfo de su equipo. M.M.

Takumi Minamino of Red Bull Salzburg scores the second goal against Liverpool during the UEFA Champions League match at Anfield, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 02/10/2019
La reacción del Salzburgo no bastó para puntuar en Anfield. Foto: Focus Images Ltd.

Sarri se reencuentra con el rombo de su época del Empoli

Con fama de inmovilista por las pocas rotaciones que proponía en el Nápoles y el Chelsea y su insistencia en ordenar a su equipo alrededor del 4-3-3, ha quedado algo más olvidado en la memoria colectiva que Maurizio Sarri propuso un sistema distinto en sus primeras semanas como técnico del Nápoles. En su desembarco en el cuadro partenopeo, Sarri optó por el dibujo con el que había asegurado la permanencia del Empoli, el 4-3-1-2, aunque lo descartó pronto porque sus futbolistas no terminaban de asimilarlo y los resultados no acompañaron de inicio. Sin embargo, en la Juventus el técnico italiano parece haber recuperado los apuntes del pasado. Ya lo probó en el último encuentro de Serie A e insistió en ese mismo camino en el duelo de Champions ante el Bayer Leverkusen. Con Matuidi y Khedira como interiores, Sarri cuenta con dos centrocampistas aplicados en el trabajo defensivo para echar una mano a los laterales, que pueden quedar algo más expuestos, y al mismo tiempo dispone de piezas creativas en los vértices con Pjanic de organizador y, en este caso, Bernardeschi de mediapunta. Es otra fórmula para mantener a Cristiano Ronaldo con un alto grado de libertad en punta al lado de un delantero que atraiga la atención de los centrales. Con este sistema, la Juventus derrotó sin demasiadas dificultades al Bayer Leverkusen. Higuaín abrió la lata con una gran maniobra individual en el primer tiempo y Bernardeschi encarriló la victoria con un gol cuando más parecía apretar el conjunto teutón. El Bayer Leverkusen no pudo atacar con mucha continuidad ante la insistente presión adelantada de la Juventus, uno de los rasgos más llamativos de su despliegue en la segunda jornada de Champions. Con su victoria, la Juventus lidera el grupo empatado a puntos con el Atlético de Madrid, que derrotó al Lokomotiv en Moscú en un duelo que desatascó Joao Félix con dos acciones individuales de mucho nivel en el arranque de segunda mitad que derivaron en un gol del propio atacante portugués y otro de Thomas. T.M.

La potencia de Achraf Hakimi tumba al Slavia

El campeón checo se encargó de demostrar en la segunda jornada de la fase de grupos que su despliegue en el estreno en San Siro no fue fruto de la casualidad. El Slavia de Praga volvió a desplegar un fútbol tan ofensivo como atractivo, repleto de riesgos, en busca de una victoria de prestigio ante el Borussia Dortmund. El cuadro alemán avisó en un par de ocasiones en los primeros diez minutos, pero una vez el Slavia se hizo con el control de la posesión acabó encerrando al Borussia Dortmund en su mitad de campo durante largas fases del encuentro. Con las líneas juntas y la voluntad de presionar arriba, el goteo de oportunidades llegó. Masopust perdonó ante Bürki una situación de uno contra uno y Tecl también desperdició una oportunidad muy clara tras el paso por los vestuarios. Ante los riesgos asumidos por el Slavia de Praga, que plantaba la línea defensiva en el centro del campo, el equipo de Lucien Favre encontró un antídoto eficaz en Achraf Hakimi. El lateral cedido por el Real Madrid, que alternó las posiciones de extremo zurdo y extremo derecho en la capital de la República Checa, castigó al Slavia a base de zancada a la contra. Inauguró el marcador en el minuto 35 tras una carrera de más de 50 metros en la que acabó maniobrando con clase para burlar la salida de Kolar y selló el triunfo en el 89′ en otra contra fulgurante en la que el internacional marroquí exhibió su potencia para atacar los espacios. En ambas ocasiones Achraf encontró en Brandt a un socio ideal, pues el ex del Bayer Leverkusen supo soltar la pelota en el momento idóneo para habilitar al bigoleador. T.M.

Sabe más el diablo por viejo que por diablo

Es muy difícil no sentir cierta simpatía cuando uno ve jugar a este Atalanta. La intensidad y la alegría con las que los pupilos de Gasperini despliegan su 3-4-1-2 se agradece mucho y uno no puede evitar empatizar con el ímpetu de La Diosa. Pero la Champions League es quizás la máxima expresión de la crueldad con la que el fútbol puede tratar a los bienintencionados. El conjunto bergamasco salió en tromba para hacer olvidar su desastroso debut en Champions de la jornada 1 y por momentos pareció no afectarle el extraño efecto que hacía ver un templo del fútbol como el Giuseppe Meazza apenas superando el cuarto de entrada. El penalti marrado por Ilicic y el gol de Duván Zapata hacían prever un buen estreno del Atalanta como local, pero el Shakhtar Donetsk es perro viejo. El conjunto ucraniano supo resistir el agobio inicial y Júnior Moraes firmó el empate al filo del descanso, un aviso del devenir del partido. El susto del gol del Shakhtar y un larguero de Marlos pusieron en alerta a los de Gasperini, quienes comprendieron que el conjunto de Luis Castro tiene la capacidad de activar su línea de mediapuntas pese a no tener continuidad en el juego. En la reanudación, los locales salieron algo más resguardados, tapando mejor el hueco entre la pareja De Roon-Pasalic y la línea de centrales a costa de empobrecer su juego ofensivo y confiar en el balón en largo para Zapata como mejor recurso atacante. Pero la cabra tira al monte y a medida que pasaban los minutos el Atalanta vio que podía ganar el partido, Gasperini se animó y dio entrada a Luis Muriel por un central. El gol no llegó y otra vez el Shakhtar aprovechó el brío de su rival para, con piernas frescas, montar una contra en el último minuto de partido castigando la falta de efectivos defensivos del equipo local. Se hizo bueno el dicho que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. El Atalanta acabó la segunda jornada de Champions con mejores sensaciones, pero con los mismos puntos y el Shakhtar hizo gala de un temple para manejar los momentos duros que en la Champions League es oro puro. V.C.

Atalanta Manager Gian Piero Gasperini before the Pre-season friendly match at Carrow Road, Norwich Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 30/07/2019
El Atalanta de Gian Piero Gasperini acabó la jornada con mejores sensaciones pero con los mismos puntos: cero. Foto: Focus Images Ltd.

El Nápoles haciendo de Nápoles

Después de derrotar al campeón de la pasada Champions League en la primera jornada, el conjunto de Carlo Ancelotti lo tenía todo de cara para coger más confianza en Europa midiéndose al Genk, un rival que nunca ha ganado un partido en la Fase de Grupos de la Champions League. Como era de esperar, Ancelotti planteó algunas rotaciones pero en teoría uno de los puntos fuertes del Nápoles este año tenía que ser la profundidad de plantilla. No obstante, el plan no salió como se esperaba: Elmas no conseguía darle ritmo a la circulación en el centro, Fabián -aunque no era para nada nueva su demarcación- no se sentía cómodo en el flanco izquierdo del 4-4-2 y Lozano tampoco encontraba situaciones claras por detrás de Milik. Pese a ello, el Nápoles tuvo algunas ocasiones francas para marcar, pero la falta de acierto partenopea hizo que el Genk fuera sintiéndose más cómodo, y eso que Ianis Hagi no firmó su mejor partido, pero tanto Ito y Bongonda por las bandas como Berge con su contundencia física por el centro consiguieron llevar el balón a la portería de Meret e incomodar tímidamente al Nápoles. Viendo que el plan A no funcionaba, Ancelotti dio entrada a Fernando Llorente y Dries Mertens. Lo del riojano fue un cambio pieza por pieza con Milik, todavía falto de ritmo, pero la permuta Mertens-Elmas permitió poner a Fabián Ruiz en la base de la jugada y hacer que Mertens se fuera alternando con el Chucky Lozano de fuera adentro. Con esta fórmula el juego del Nápoles ya tenía otro color, otro ritmo. Pero ni así pudo el conjunto visitante sacar nada más que un empate del Luminus Arena. Con este 0-0 el Genk sigue sin ganar un partido, pero la resistencia mostrada ante todo un Nápoles dista muchísimo de la endeblez de la primera jornada. Del mismo modo, este reparto de puntos no es ningún drama para los italianos, todavía líderes del grupo E, pero ya van casi tres años que el Nápoles no gana un partido de Champions League fuera de San Paolo. V.C.

Textos de Miguel Mosquera (M.M.), Víctor Cervantes (V.C.) y Tomàs Martínez (T.M.). Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

2 comments

Mafnifico artículo y fantástica segunda jornada de Champions. Sorpresas, goleada y estrepitosa calidad, fútbol en estado puro.

Deja un comentario

*