Un Sevilla pleno

Tras media temporada cedido en Las Palmas, Vitolo jugará en el Atlético. Foto: Focus Images Ltd.

El Sevilla FC goleó (4-0) al GNK Dinamo Zagreb en la cuarta jornada del grupo H de la UEFA Champions League. Pese a las bajas, el conjunto hispalense mostró la mejor versión del fútbol promovedor de Jorge Sampaoli desde que el argentino llegó a España. El repliegue intensivo del Dinamo no impidió la movilidad de los centrocampistas sevillistas. Tampoco impidió las llegadas de los laterales, cada día más importantes en el juego de los de Nervión. Y no sirvió para frenar al veloz Vitolo, quien provocó la expulsión de Petar Stojanović al final del primer tiempo. A partir de la roja al carrilero esloveno, el Dinamo fue víctima del rodillo de un Sevilla pleno que apenas concedió acercamientos aislados y tímidos a su rival. El Sánchez-Pizjuán vivió una noche europea placentera aunque no se certificara en ella la clasificación para los Octavos de la Champions. No obstante, con esta goleada, el Sevilla asalta el primer puesto del grupo y se asegura depender de sí mismo para ser cabeza de serie en el sorteo de los 16 mejores equipos de Europa.

Sevilla FC 4 (Vietto 31′, Escudero 66′, N’Zonzi 80′, Ben Yedder 87′)
GNK Dinamo Zagreb 0

Al ataque

Jorge Sampaoli se ganó fama de entrenador ofensivo dirigiendo en Chile. Foto: Focus Images Ltd.

El estilo de Sampaoli en América era catalogado como particular y radical al basarse en el ataque. Sus equipos atacaban para atacar y se defendían atacando más, puesto que si protagonizaban el partido y atacaban siempre, el rival no tendría ni posesión ni posibilidad de atacar. La europeización necesaria del estilo Sampaoli ha añadido matices conservadores a la propuesta, pues La Liga y la Champions League exigen a los equipos que las juegan asumir que no se puede atacar constantemente. Pero anoche el Dinamo propició que el Sevilla sí pudiese pensar en atacar constantemente. Ivaylo Petev, técnico del vigente campeón croata, cumplió con lo anunciado en la previa del partido. Repitió el planteamiento de hace dos semanas en Maksimir contra el Sevilla: defensa de cinco, cuatro centrocampistas ayudando a los defensores y que El-Arabi Hilal Soudani y el delantero Junior Fernandes contragolpeen cuando se pueda.

El Sevilla se esperaba un muro azul en el Sánchez-Pizjuán y sabía que, a diferencia del partido en Croacia, no podía contar por lesión con el que se ha erigido líder de su juego con balón: Samir Nasri. Por ello, Sampaoli decidió hacer cambios; variaciones que no se limitaban a un cambio de cromos. El Sevilla partió anoche con un 4-2-3-1 algo particular. Matías Kranevitter recuperó la titularidad como mediocentro defensivo y liberó de la salida de balón a Steven N’Zonzi, su acompañante. Paulo Henrique Ganso partía como mediapunta, mientras que las bandas eran asimétricas. Por la derecha se colocaba un Franco Vázquez que acababa siempre interactuando en zonas interiores. Por la izquierda, Vitolo desbordaba pegado a la banda, aunque hacía esfuerzos por ejercer de volante y meterse hacia dentro (ya ha jugado de interior esta temporada). Luciano Vietto era el único punta y sus características de segundo delantero le iban a servir entre la poblada defensa del Dinamo.

Planteamientos iniciales del Sevilla FC-GNK Dinamo Zagreb
Planteamientos iniciales del Sevilla FC-GNK Dinamo Zagreb. Infografía: Share My Tactics.

El Sevilla, sin presión rival, sacaba la pelota jugada con Kranevitter entre los centrales Adil Rami y Gabriel Mercado (ausente el lesionado Nico Pareja). Estos zagueros se abrían a bandas para propulsar a Sergio Escudero y a Mariano por los costados. Los laterales eran una opción de pase atractiva para el Sevilla, pues ganaban metros fácilmente frente a Soudani –cada vez es más delantero que extremo– y frente a un Ante Ćorić que, pese a su buena técnica, no es un extremo sino un mediapunta poco solidario. Si el argelino y el croata llegaban a tapar a los laterales sevillistas, N’Zonzi y Ganso eran los hombres a los que dar el primer pase. El brasileño siempre estuvo apoyando en la base de la jugada, en vez de desequilibrar como ’10’. N’Zonzi dirigía el juego cada vez que recibía, pues al estar más adelantado sí podía encontrar buen pase a Escudero y a Mariano y, además, tenía acceso directo a Vázquez, a Vietto e incluso a Vitolo si este se metía por el centro. Cuando Ganso aparecía para recibir de Kranevitter, N’Zonzi subía aún más y se escapaba entre Paulo Machado y Domagoj Pavičić, miembros del doble pivote del Dinamo. Así, el francés podría recibir en la abandonada media punta y ser más dañino si cabe con su distribución de balón.

Este juego interior sirvió para generar ocasiones durante la primera mitad, pero la lentitud de Vázquez y la de Ganso a la hora de ofrecerse a Kranevitter no la convirtieron en la vía ideal. El juego exterior puro de Escudero con Vitolo (completado con Mariano por la derecha) sí agitó notablemente al Dinamo en la primera parte. Vitolo fue desbordante e incisivo, atrayendo a muchos rivales que cometían falta sobre su figura. E incluso destacó por invitar al centrado Vázquez a acercarse a su banda para acumular efectivos en la izquierda y hacer inservible cualquier basculación del conjunto de Zagreb. En uno de esos movimientos de Vázquez, el italoargentino centró al área para que Vietto escapase de Gordon Schildenfeld y rematase para el 1-0, habilitado por Filip Benković.

Mățel por Soudani

Vitolo provocó tres amarillas. Dos de ellas fueron para el carrilero derecho Stojanović, que dejó al Dinamo con diez jugadores en el minuto 45. Petev tenía que volver a tapar la banda derecha, pues era por ahí donde el Sevilla podía hacer daño por fuera pero también por dentro (si Vitolo se metía en el medio, si Vázquez caía a ese costado, si N’Zonzi subía desde segunda línea…). La manera de parchear el costado por parte del Dinamo condicionó el partido. Petev introdujo a un lateral derecho como Alexandru Mățel por Soudani y lo colocó… en su misma posición. Es decir, el central Leonardo Sigali pasó a ser lateral derecho de una defensa de cuatro y Mățel se colocó por delante del ex del Villarreal como centrocampista. Era una especie de doble lateral, solo que con un central ejerciendo de lateral puro. Petev prefirió mantener dos líneas pobladas por cuatro jugadores que no mantener una defensa de cinco y desproteger el centro del campo. Con los minutos, esta formulación resultó no ser óptima.

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Mățel jugó por delante de Sigali y no a su lado tras la roja a Stojanović. Foto: Focus Images Ltd.

Con once jugadores, el centro del campo del Dinamo ya no era capaz de contener las hordas de futbolistas que el ofensivo estilo de Sampaoli llevaba a campo croata. Con diez, el alto número de jugadores situados fuera de posición acabó pesando más que el hecho de tener dos líneas de cuatro. Sigali y Mățel, uno por detrás del otro, no fueron capaces ni de dificultar las llegadas de Escudero ni de bloquear a Vitolo. Por eso, principalmente, el vallisoletano y el canario se tiraron una pared que concluyó con el 2-0 de Escudero. Además, en el medio hubo superioridad numérica del Sevilla, pues los cinco moradores sevillistas permanecían (Ganso, N’Zonzi, Vázquez, Vitolo y Vietto) pero el Dinamo presentaba como oposición a dos centrales y a dos mediocentros. El espacio aumentó y N’Zonzi se hizo dueño del centro del campo, repartiendo balones como quería (fue el sustituto real de Nasri). Además, los hombres que flotaban a su alrededor empezaron a permitirse ser más verticales sin temor a contragolpe rival. El Sevilla fluyó y generó, por momentos, una ocasión clara por minuto de juego.

Sampaoli decidió introducir a Wissam Ben Yedder por un desgastado Vázquez. Ese cambio no modificó la dinámica del partido. Solo le añadió algo de gol a un Sevilla que redondearía la goleada con un remate de cabeza en un córner del imponente (196cm) N’Zonzi y con una jugada de Mariano culminada por Ben Yedder con el permiso, una vez más, del experimentado Schildenfeld. Los cambios adicionales de Sampaoli fueron meros refrescos que, además, permitieron repartir minutos con Pablo Sarabia –botó el córner del 3-0– e Hiroshi Kiyotake. Petev no tuvo mucho margen de maniobra con su dirección de campo y sus sustituciones fueron cambios “hombre por hombre” que no acercaron a su equipo hacia Sergio Rico. Más bien intentaron frenar una goleada con el trabajo del volante Mario Šitum y con la presencia del espigado central Dino Perić (198cm) en el doble pivote.

Así finalizó el Sevilla FC-GNK Dinamo Zagreb
Así formaron Sevilla FC y GNK Dinamo Zagreb desde el minuto 60. Infografía: Share My Tactics.

El Sevilla labró anoche su tercera victoria consecutiva en esta Fase de Grupos de la Champions League frente a un Dinamo que sigue con el contador de goles y de puntos a cero. El Sevilla se retiró con la sensación de haber desplegado el mejor fútbol de la era Sampaoli, ayudado por la roja a Stojanović. El Sevilla se despidió de su público siendo consciente de que es uno de los dos equipos –junto con el Leicester City– que aún no ha encajado en esta fase final de la Champions. El Sevilla se marchó sabiendo que depende de sí mismo para ganar un grupo en el que el Olympique de Lyon impidió en Turín que el pase a Octavos ya fuese matemático. Y el Sevilla se acostó crecido, siendo consciente de que Ganso no es Nasri pero Vitolo es Vitolo, Escudero es Escudero, Mariano es Mariano, Vietto puede marcar y N’Zonzi sabe mandar como Nasri, lo cual puede ser de gran utilidad el domingo frente al FC Barcelona.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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