El secreto está en la segunda jugada

Saúl celebra el 0-1. Foto: Focus Images Ltd.

El Atlético lo volvió a hacer. En casa, en su estadio, con su gente, en un partido en el que las previas le situaban en una situación desfavorable a tenor del rendimiento ofrecido por los dos contendientes en las semanas e incluso previos al enfrentamiento directo. El Atlético volvió a desafiar toda lógica posible en la Champions League, una competición cuyas eliminatorias en su feudo ha convertido en una zona de confort, y desempolvó las fórmulas de éxitos pretéritos que tan bien le han funcionado en campañas anteriores. Casi todas las eliminatorias del Atlético, y especialmente sus actuaciones como local, están unidas por un mismo hilo conductor: un inicio fortísimo, de ritmo elevado, presión elevada, revoluciones altas y bombardeo al área contraria para cosechar un gol tempranero que condicione por completo el transcurso del resto de la eliminatoria. Un esfuerzo breve pero intenso que muy a menudo da sus frutos. Milan, Barcelona, Bayern Múnich, Real Madrid o Liverpool saben lo que es verse abajo nada más empezar un partido en el campo del Atlético de Madrid. Es el equivalente futbolístico a la tormentosa consciencia que angustia al protagonista de Dark: saber lo que acabará ocurriendo (y cuándo) pero no poder hacer nada para evitarlo.

Diego Pablo Simeone agitó el partido desde el anuncio del once inicial. El técnico argentino estaba obligado a tomar decisiones y mandar mensajes a partir de su alineación y no dudó en enviar a su equipo a la mitad de campo contrario. Renan Lodi fue el elegido en la posición de lateral izquierdo, Vrsaljko empezó en el flanco opuesto, Saúl acompañó a Thomas en el doble pivote y a Lemar se le encomendó resguardar el lado zurdo ante las incorporaciones de Trent Alexander-Arnold. Arriba, Correa fue la carta de inicio y no el elemento elegido para revolucionar el partido en la segunda parte. La consigna colchonera era clara: simplificar el juego para avanzar metros de forma directa y evitar pérdidas comprometidas en su mitad de campo. Ya desde los primeros balones que pasaron por las botas de Oblak se esclareció el punto débil que Simeone había detectado en el Liverpool, situado en el sector derecho custodiado por Joe Gomez y Alexander-Arnold. Cuando el Atlético recuperaba la posesión o iniciaba desde el saque de puerta, Saúl y Morata iban a la disputa del balón aéreo y un enjambre de futbolistas locales pugnaban por la segunda jugada que pudieran propiciar, incluido Koke que se asomaba al otro lado del campo para generar superioridades numéricas.

Atlético de Madrid 1 (Saúl 4′)
Liverpool 0

Atletico de Madrid vs Liverpool - Football tactics and formations

Lo que puede parecer un detalle menor se convirtió en un argumento que permitió al Atlético evitar caer en la desesperación en las fases de mayores apuros. Pronto logró colgar varios balones comprometidos en el área, sobre todo cuando Renan Lodi centraba desde la izquierda, y a los cuatro minutos Saúl Ñíguez cazó el 1-0 en la frontal del área pequeña en un saque de esquina que rebotó en Fabinho. El gol tempranero era todo lo que necesitaba el Atlético para reforzar la fe de las tropas en el planteamiento original y demorar las primeras oleadas del Liverpool, ya obligado a atacar un bloque bastante más bajo y compacto con mayor cuota de posesión. A los de Klopp les costó desplegar su idea de juego, aunque a los quince minutos ya trasladaron sobre el césped el encuentro que el técnico alemán podía tener en la cabeza. Arnold se soltó en la derecha, los interiores cargaron el área en cada centro lateral y Fabinho sacó la escoba en el centro del campo para recoger todos los balones divididos a diez metros de la frontal colchonera. El Liverpool encadenó oleadas y oleadas de ataques y centros al área, pero rara vez remató a portería ante la heroica actuación de Felipe como bastión antiaéreo y el buen hacer colectivo para cerrar los pasillos interiores. El central brasileño se interpuso entre Salah y la portería en la aproximación más clara del Liverpool en el primer tiempo, mientras Morata estuvo cerca de castigar un mal despeje de Van Dijk para ampliar la diferencia.

No fue la noche más inspirada de Sadio Mané, sustituido al descanso en parte como precaución tras la amarilla de la primera parte, ni tampoco de Salah, bastante bien controlado por Renan Lodi. En el entretiempo el Atlético reforzó la medular con la entrada de Marcos Llorente, que volvió a cerrar el flanco derecho como ha hecho recientemente en otros encuentros y reubicó a Koke en el costado izquierdo, donde podía intervenir con algo más de soltura. El cuadro colchonero siguió atento ante la posibilidad de minimizar las pérdidas en campo propio, arriesgando lo justo en los pases, pero procuró estirar algo más las posesiones para evitar que el Liverpool atacara permanentemente y les encerrar en su mitad de campo durante demasiado tiempo. Los de Klopp volvieron a dominar durante un cuarto de hora de claro dominio posicional en campo contrario que propició una de sus mejores ocasiones en un cabezazo de Salah libre de marca, pero poco a poco el Atlético diluyó el arreón red y sacó partido de los duelos con Joe Gomez para volver a ganar metros. Incluso pudo marcar el segundo gol en dos ocasiones casi consecutivas de Morata, que resbaló antes de conectar con un centro de Lodi, y un disparo lejano del lateral brasileño al que luego respondió Henderson al cruzar demasiado un remate en un centro de Origi.

Joe Gomez of Liverpool celebrates his sides victory after the Premier League match at the Vitality Stadium, Bournemouth Picture by Jeremy Landey/Focus Images Ltd 07747773987 07/12/2019
El Atlético insistió en el juego directo sobre el sector defendido por Joe Gomez y Trent Alexander-Arnold. Foto: Focus Images Ltd.

En ese sentido, quizás lo más llamativo del partido de ida fue que el Atlético no sufrió en el tramo final. No hubo arreón final del Liverpool en busca del empate y el gol de visitante. Los de Klopp se sienten inexpugnables en Anfield, que ya sabe lo que es remontar eliminatorias sobre la bocina desde que el entrenador alemán aterrizó en Inglaterra, pero aun así el Atlético minimizó daños en los últimos minutos. Alejó al vigente campeón de su área, logró jugar en campo contrario e incluso en el descuento Diego Costa se permitió el lujo de desaprovechar una transición ventajosa con un precipitado disparo lejano cuando disponía de mejores opciones de pase. El Liverpool no disparó a puerta y Jan Oblak no paró.

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Foto de portada. Focus Images Ltd.

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