A Dzagoev le basta medio tiempo para revolucionar el grupo

Alan Dzagoev firmó un buen partido en su vuelta. Foto: Focus Images Ltd.

Lo que funciona no se toca. Eso debió pensar Raphael Wicky en la previa ya que, tras imponerse sin demasiados problemas en Moscú, optó por repetir planteamiento en casa. La única duda residía en la inclusión del joven Oberlin, que explotó en la goleada ante el Benfica (doblete, asistencia y penalti forzado), y anotó en las postrimerías del choque en Rusia. El técnico suizo optó por entregarle la titularidad, pero pasó inadvertido. Goncharenko, por su parte, sorprendió con el acompañante de Vitinho, ya que ninguno de las tres opciones habituales partió de inicio, sino que lo hizo Konstantin Kuchaev, delantero ruso de apenas diecinueve años. Y eso que en el conjunto moscovita, la juventud es mucho más que el divino tesoro del verso de Rubén Darío. Es una anomalía, casi una irreverencia.

Basilea 1 (Zuffi 32’)
CSKA Moscú 2 (Dzagoev 65’, Wernbloom 79’)

Basilea vs CSKA - Football tactics and formations

El choque arrancó con una buena presión del CSKA, intentado repetir el plan que tan bien resultó en su triunfo en Lisboa. Aún no sabían que el partido saldría casi calcado. No obstante, el primer acercamiento, aunque tímido, corrió a cargo de Oberlin, que ya es de esa clase de futbolistas que cuando la coge con espacios, sea en la zona que sea, su público se enciende. El equipo ruso trabajaba bien en la parcela defensiva, pero sufría en la elaboración. El israelí Natcho tenía la difícil tarea de dotar de dinamismo a la salida de balón, pero ni él ni Golovin lo lograban. A la media hora llegó la primera ocasión suiza, gracias a una jugada ensayada: Xhaka aprovechó el aclarado en un córner para rematar como venía. A continuación, en uno de los escasos huecos que concedió la zaga del CSKA en todo el partido, Luca Zuffi convirtió el despeje de Akinfeev en un suave tiro elevado que superó a varios rivales y terminó dentro. A partir de ahí, el conjunto visitante dio un paso adelante, aunque frenado por un Vitinho que, en algunas acciones, parecía fuera del partido.

Tan mal estaba el brasileño que Goncharenko lo quitó al descanso. Por Vitinho entró Dzagoev, situado más arriba de lo que acostumbra. Y ahí cambió el partido. Salió a comerse al Basilea, como demostró su tesón en la presión que originó una doble ocasión clarísima nada más iniciarse la segunda parte. También llegó un cambió táctico; el sueco Pontus Wernbloom, habitual pivote defensivo, se instaló en el área suiza. Cada pelota que tocaba Dzagoev creaba peligro, mejorando cualquier posesión. El Basilea no la veía, y las ocasiones se sucedían. El joven Kuchaev estaba tan voluntarioso como impreciso. Sobre el CSKA planeaba el fantasma de sus resultados recientes, con seis de los ocho últimos encuentros sin anotar. Finalmente, Dzagoev aprovechó un hueco para plantarse solo ante Vaclik, al que tiró al suelo como si jugara en el pasillo con sus hijos. Tras el empate, Wicky retiró a Oberlin (tan desapercibido como el resto del triplete atacante local) por Ajeti, pero nada cambió. Tampoco la posición de Wernbloom, que siguió de delantero hasta que volteó el resultado con un tiro cruzado. A partir de ahí, Goncharenko reculó. Esperaba que el Basilea fuera a por todas, pero los suizos apenas crearon peligro en la recta final. Por debajo en el marcador, no hubo ni una ocasión clara. Es más, los visitantes dispusieron de alguna contra a la que fueron sin fe, más ocupados de asegurar la victoria que de anotar un tercer tanto que habría sido muy beneficioso para un posible desempate en el grupo.

Y es que, cuando el Basilea tenía en la mano apuntillar su pase, cuando nadie esperaba otra remontada a domicilio del CSKA (con lo que sufren los rusos lejos de casa), todo cambió. Al descanso, el grupo estaba muerto y enterrado. Ahora, la pelea por los octavos está servida. En Suiza ya tenían organizada la fiesta, pero no contaban con Dzagoev. Y mucho menos, con sus ganas de recordar que tiene la suficiente magia en las botas como para decidir noches europeas.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Años esperando por que Dzagoev terminase de explotar, extraño los buenos años de Arshavin, Pavliuchenko, Progrevniak y cía 🙁

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