El Basilea de Oberlin pone al Benfica contra las cuerdas con una goleada de escándalo

Dimitri Oberlin of Switzerland during the 2014 UEFA European Under-17 match at Gozo Stadium, Xewkija
Picture by Tom Smith/Focus Images Ltd 07545141164
09/05/2014

Qué mejor manera para celebrar el vigésimo cumpleaños que una actuación estelar, memorable, en una noche de Champions League, pensaría Dimitri Oberlin cuando Raphäel Wicky le comunicó al jugador cedido por el RB Salzburgo que formaría parte del once ideal del Basilea en el choque contra el Benfica. El portentoso extremo nacido en Yaoundé el 27 de septiembre de 1997 pero internacional con Suiza en categorías inferiores solo había sido titular en dos partidos esta temporada, pero el técnico helvético confió en él para jugar un duelo decisivo de la máxima competición continental. Wicky confió en Oberlin, que venía de rendir a buen nivel ante el Zürich, aprovechando su oportunidad para jugar de inicio con el gol de la victoria, y de nuevo Oberlin respondió pegándose un festín a costa de un Benfica que cayó goleado con estrépito y que agrava la crisis que atraviesa el club encarnado. Desde el primer minuto hasta que se marchó ovacionado en el 74′, Oberlin fue una pesadilla para el vigente campeón luso. En Lisboa no lo olvidarán. Conviene recordar su nombre.

Basilea 5 (Lang 2′, Oberlin 20′, 69′, Van Wolfswinkel (p) 59′, Riveros 76′)
Benfica 0

Basilea vs Benfica - Europa League Final - 24th May 2017 - Football tactics and formations

El Benfica naufragó en su visita a Basilea desde el primer minuto. En la primera jugada de ataque del elenco suizo llegó el primer gol, en la primera toma de contacto de Oberlin con el esférico. El extremo izquierdo helvético cogió el balón en el sector zurdo y filtró un buen pase al espacio que generó el primer gol del partido. Júlio César salvó el remate del Basilea en primera instancia, pero Oberlin siguió la jugada de cerca y asistió a Lang con un clarividente toque de primeras que dejó al carrilero solo ante la portería que había abandonado el arquero brasileño. Fue el inicio de la pesadilla del campeón portugués, que con el marcador en contra no encontró la manera de perforar el sólido sistema defensivo diseñado por Raphäel Wicky. El equipo azulgrana basculaba de lado a lado con orden, lo que le permitía mantener las vigilancias sobre los centrocampistas encarnados. El volante más alejado se acercaba para tapar el pase horizontal hacia el centrocampista de turno y Van Wolfswinkel obstruía el pase de seguridad hacia el central más cercano en el equipo luso. El Benfica se bloqueó y en un córner a favor llegó un contragolpe fulgurante. Oberlin despejó un centro demasiado bajo, que se quedó en el primer palo, y salió disparado hacia el área contraria. El atacante suizo arrancó en una carrera propia del mejor Usain Bolt y Steffen exhibió la sensibilidad suficiente para ponerle el balón en el lugar que demandaba la jugada. Con un pase preciso, Steffen dejó solo a su compañero ante Júlio César. No perdonó. 2-0.

Basilea disfrutó con la exhibición de Oberlin. Foto: Focus Images Ltd.
Basilea disfrutó con la exhibición de Oberlin. Foto: Focus Images Ltd.

La entrada de Salvio por Cervi no agitó el partido por parte del Benfica, que prácticamente no puso a prueba al portero checo Tomas Vaclik. La introducción del ex del Atlético de Madrid tampoco sirvió para testar al inexperimentado carrilero izquierdo por el que apostó el Basilea, un chico de 20 años que solo había disputado un partido esta temporada, en la Copa suiza. El italiano Raoul Petretta vivió un choque más plácido de lo esperado y pasó absolutamente desapercibido con una actuación sobria, lo mejor que se puede decir de un chico que se estrena en competición europea. Ayudó el trabajo defensivo de Oberlin, muy agresivo sin el balón, generoso en las ayudas al carrilero italiano y aplicado a la hora de tapar las incursiones de André Almeida. Asimismo, la potencia de Oberlin en carrera permitió al Basilea desplegarse al contragolpe después de cada pérdida del Benfica, que a menudo dejaba a la zaga muy expuesta. Cada vez más necesitado de anotar un gol que lo metiera de nuevo en el encuentro, el cuadro luso cometió varios errores impropios en los de Rui Vitória que permitieron a Oberlin correr con metros por delante. En una de estas ocasiones, Oberlin provocó un penalty tras driblar a Fejsa. Sobre la hora de juego, Van Wolfswinkel anotaba el tercer tanto de la noche.

“Me ha gustado mucho ver que mi equipo ha jugado a tope hasta el final del partido”. Raphäel Wicky, entrenador del Basilea.

 Con 3-0, el Benfica entró en una espiral de frustración que se reflejó en la expulsión de André Almeida. Nada más encajar el tercer gol, Almeida intentó provocar una falta de Petretta. No solo el colegiado no indicó la infracción, sino que Almeida quiso tomarse la justicia por su mano y entró con dureza al carrilero italiano. La entrada dejó al Benfica con diez hombres, con Salvio de improvisado lateral derecho y un Basilea aún más cómodo para ampliar la diferencia en el marcador. Oberlin completó su noche de celebración con el 4-0, en una jugada en la que se mantiene atento para interceptar un pase poco tenso de Pizzi y en la que luego define con frialdad ante la salida de Júlio César, aunque el último tanto del partido lo anotó el paraguayo Blas Riveros. Oberlin marcó dos tantos, generó los otros dos y no participó en la jugada del quinto gol porque ya lo habían sustituido. De no haber levantado el pie del acelerador, la goleada suiza quizás hubiese sido incluso más escandalosa. El Benfica sigue sin puntuar en su grupo antes del doble enfrentamiento contra el gran favorito, el Manchester United, mientras el Basilea sueña con volver a alcanzar los octavos de final. De la mano de su nuevo ídolo, Dimitri Oberlin, quién sabe si será posible. Apetece ver si la exhibición del internacional sub-21 suizo ha sido algo más que una noche de inspiración. En Basilea no olvidarán lo que ocurrió el día de su vigésimo aniversario.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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