El Basilea se queda muy cerca de la gloria

Taulant Xhaka es fijo en el doble pivote del Basilea. Foto: Focus Images Ltd.

Los suizos aprovecharon la oportunidad de oro que les ha brindado el calendario para quedarse a un paso del objetivo. El United dejará libre una plaza para un outsider en el grupo A y, ahora mismo, Xhaka y compañía son los claros candidatos para hacerse con ella. En Moscú ganaron con holgura y controlando el escenario en todo momento. Además, Dimitri Oberlin hizo sonar su nombre una vez más. Ya es una de las revelaciones de la primera fase.

CSKA Moscú 0
Basilea 2
(Xhaka ’29, Oberlin ’90)

CSKA Moscu vs Basilea - Football tactics and formations

Pocas sorpresas de inicio, con apuestas cerebrales por parte de ambos entrenadores. Con todo, nos quedaba un partido con dos equipos frente al espejo. Y es que esa duplicidad de defensas de tres, de carrileros no siempre verticales y de parejas de mediocentros en paralelo podía connotar sopor. El que se sentía más cómodo compitiendo en ese reiterativo contexto era el conjunto centroeuropeo, más que nada por esa cierta candidez que acompaña a un CSKA que debería ser mucho más rudo debido a sus orígenes. Y es que uno recuerda a los antiguos equipos de la extinta Unión Soviética, o aunque sea a aquel gran Dinamo de Kiev que dirigía Lobanovski y al que aupaban Shevchenko y Rebrov, y lamenta que hoy en día se haya perdido toda aquella identidad. Aquella bravura, normalmente aderezada con talento, que siempre acompañaba a los equipos del este. Hoy día tenemos a conjuntos definidos por cierta inseguridad, sobre todo cuando compiten en Europa. La actual performance de los moscovitas, también la de hace un lustro, es un claro exponente de ello.

Y eso que tiene en nómina a una pléyade de jugadores eternos y a los que vemos año tras año a estas alturas de temporada. En esas estábamos, adivinando la cintura de elefante de muchos de ellos, cuando nos dimos cuenta de que el jugador más experto, el que más conoce el oficio, estaba en las filas del rival. Era Taulant Xhaka, que aprovechó una recuperación de su compañero Steffen para galopar sin oposición hasta la frontal y soltar un zapatazo ante el que nada pudo hacer Afinfeev. El tibio guardameta estará un partido más -y ya van unos cuántos- sin dejar su puerta a cero en la Champions. Viendo la jugada que desequilibraba el marcador, surge otra duda: ¿le renta al CSKA fiarlo todo a una columna vertebral teóricamente experimentada que comete esos fallos de colegial? La respuesta es obvia.

Akinfeev acumula 40 partidos de Champions League encajando gol. Foto: Focus Images Ltd.
Akinfeev sigue sin dejar la portería a cero en la Champions. Foto: Focus Images Ltd.

Al descanso se llegó sin pena ni gloria y, tras él, Goncharenko trató de cambiarle la cara a su equipo dando entrada a Bibras Natcho en lugar de Sergei Ignasevich. Eso significaba dos cosas: en primer lugar, poblar un mediocampo en el que los forasteros estaban ganando claramente la batalla. En segunda instancia, era una de las pocas veces al año en la que los rusos abandonan su aburrida zaga de tres columnas. Había motivos de sobra para ello. Aunque, a decir verdad, la entrada del israelí sirvió de poco.

Mientras la segunda parte avanzaba, Suchy y compañía cerraban cualquier vía de llegada al área de Vaclik e iban convirtiendo el empate en improbable. No pudimos verle demasiado en acción, pero el joven portero checo aparenta, ante todo, confianza en sí mismo. Los locales apenas tuvieron ocasiones claras, aunque en caso de haberlas tenido, la sensación era que no hubieran marcado un gol ni jugando hasta el amanecer. A falta de media hora, llegó el primer cambio de Raphael Vicky, que fue mucho más esperanzador que el de su homónimo. Era Dimitri Oberlin, uno de los nombres propios de la segunda jornada y que un poco más tarde ya lo sería también de esta primera fase.

El pasar de los minutos parecía conducirnos al desenlace que presenciamos. En la recta final, un puñado de ataques de ego pudo salirle muy caro a los delanteros visitantes, que fallaron acciones de gol clamorosas y cometieron errores groseros. Algunos de ellos de Oberlin, que al borde del descuento se desquitó dejando otra foto para el recuerdo. Valiéndose de su imponente zancada, metió un gol que le postula como uno de los nombres de la primera fase -3 goles ya-. No fue una acción de videoteca, pero estamos hablando de un chico cuya actuación está siendo decisiva para un conjunto que no suele pasearse por estas instancias de la competición.

Los visitantes se llevaron los tres puntos con merecimiento. Fueron, simplemente, más maduros. Más equipo. Mostraron más tablas, y eso hizo que la victoria cayera por su propio peso. A su vez, la nueva derrota del Benfica en el otro partido del grupo empieza definir las cosas. Una victoria suiza dentro de dos semanas en St. Jakob Park podría dejarlo todo visto para sentencia.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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