Borussia Dortmund-Real Madrid: vuelve un clásico de la Champions League

Fans of Borussia Dortmund behind the steel fencing during the UEFA Champions League match against Real Madrid at Westfalenstadion, Dortmund
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08/04/2014

El Real Madrid vuelve a su hábitat natural. El conjunto blanco se reencuentra con la clase de citas continentales que le erizan la piel a sus seguidores, aquellas que le han brindado más noches de gloria que a nadie en el último lustro. La escuadra merengue se siente siempre muy serena ante estos escenarios, pues sabe que cuando el himno de la Champions suena, el estadio empieza a arder y se instala en la conciencia que cada fallo penaliza de forma trascendental, la templanza de sus majestuosos centrocampistas domina casi siempre la situación. Sin embargo, el Real afronta este encuentro ante el Borussia Dortmund con cierta sensación de intranquilidad. El inicio de temporada no está siendo el esperado.

Más allá de la diferencia de puntos con el FC Barcelona, pues el sobrenatural ritmo de puntuación que impone Leo Messi no debe servir nunca de medida del rendimiento propio, lo que alarma es la impresión de que el club blanco aún no se ha encontrado a sí mismo sobre el campo en el presente curso. Quitando los encuentros de Supercopas, partidos que merecen todos los asteriscos del mundo, el conjunto merengue no ha firmado esos minutos de fútbol que tranquilicen a su hinchada y expongan que la ruta que se está siguiendo es la correcta para llegar en condiciones a los meses donde todo se define.

Zidane vuelve a Dortmund. Foto: Focus Images Ltd
Zidane vuelve a Dortmund. Foto: Focus Images Ltd

La sensación es que buena parte de la afición blanca ya ha encontrado la respuesta a todos los males del Real. De hecho, ya la tenía antes de que la temporada diera comienzo. Un análisis que sirve siempre para explicar las causas de cada pinchazo incluso antes de ver los partidos, independientemente de su desarrollo y de lo que en ellos suceda. Lo que le pasa al Madrid, según esta teoría, es que le falta un delantero centro y he ahí el origen de sus problemas.

La sentencia de que el Real Madrid se ha quedado algo corto de determinación desde la marcha de Morata es algo que se puede llegar a compartir, pero que desde luego no explica el rendimiento colectivo que se ha visto ante Levante, Betis o Alavés. Aunque suene a obviedad, el conjunto de Zizou tiene una plantilla con capacidad de jugar no sólo mucho, sino muchísimo mejor al fútbol de lo que lo ha hecho hasta ahora. El Madrid ha presentado hasta ahora un problema de juego mucho más importante que de pegada. Y eso tiene una solución más compleja.

La marcha de Morata ha sido muy sonada este verano. Foto: Focus Images Ltd
La marcha de Morata ha sido muy sonada este verano. Foto: Focus Images Ltd

El Real Madrid se proclamó campeón de Europa gracias a un virtuoso 4-3-1-2 que Zidane diseñó bien mediada la temporada. El técnico francés se vio obligado a dar un volantazo en el tramo final del curso para dar cabida al irrefrenable nivel de Isco Alarcón. El malagueño estaba siendo un acontecimiento futbolístico por sí mismo e hizo a Zizou construirle a su medida un sistema ad-hoc. Los tres centrocampistas eran innegociables, Kroos, Modric y Casemiro son piezas capitales del éxito blanco, así que ideó una forma en la que pudieran encajar junto a un pletórico Cristiano Ronaldo. El resultado fue una imperfecta creación, pues apenas había tenido tiempo de desarrollarla, pero que se veía sostenida principalmente por dos factores. El principal era el desbordante fútbol del número 22, que con su derroche de energía, su presencia y su movilidad cosía las costuras que pudiera tener y lo transformaba en algo muy competitivo. El segundo motivo era el descomunal rendimiento que alcanzaron los dos laterales blancos durante el tramo final de temporada, que se valieron por sí solos para ocupar con solvencia los costados en un sistema sin extremos y sin futbolistas que les ayuden a crear superioridades por ese sector. La autosuficiencia de Marcelo y Carvajal en las bandas ocultaba los desperfectos de un esquema que necesitaba trabajo.

Ha empezado la 2017/2018 e Isco ha bajado un peldaño su rendimiento. Se ha mostrando como una figura importante dentro del colectivo blanco, pues no en vano es uno de los mejores centrocampistas del planeta, pero ese nivel de inspiración y omnipresencia se ha apagado un poco. Seguramente no era sostenible. El malagueño ya no está siendo ese futbolista pivotal que hace orbitar a todo el Real Madrid a su alrededor. Por su parte, los laterales blancos sí han descendido su rendimiento de forma más pronunciada. Sin paños calientes: están mal. Poco o nada se parecen a los focos de juego impoluto que fueron hace unos meses. En definitiva, que a Zidane se le han caído los dos principales cimientos que sostenían el sistema por el que ha apostado también para la presente temporada. Y está todavía tratando de buscar soluciones.

El Signal Iduna Park espera al Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd
El Signal Iduna Park espera al Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd

En plena búsqueda, el Real Madrid viaja a uno de los templos más majestuosos del fútbol continental. En el Westfalenstadion le espera al conjunto blanco un Borussia Dortmund rutilante a nivel local, pero perfectamente consciente de la situación en la que se encuentra. No puede fallar mucho más. En un grupo tan complejo como es el H, la derrota que el club amarillo podía permitirse sin preocuparse ya la tuvo frente al Tottenham en la primera jornada y ahora le toca afrontar los encuentros con una creciente sensación de necesidad. Si el BVB pierde hoy y en Nicosia se da el resultado que la lógica invita a que se dé, el conjunto de Peter Bosz tendría a Spurs y al Real a seis puntos de distancia. Nada insalvable, pero sería un escenario que pondría muy cuesta arriba sus opciones de pasar a octavos de final. Es una bola de set para el BVB.

Sus números en Bundesliga son contundentes. El conjunto amarillo lidera la competición alemana con un saldo de 5 victorias y un empate, 19 goles a favor y uno solo en contra. Su identidad es también muy clara. Es la escuela holandesa de Peter Bosz aplicada a rajatabla. Innegociable 4-3-3, juego de posición, fútbol asociativo, porcentajes de posesión abusivos y paciencia hasta que los espacios aparezcan. Una fórmula que le ha valido para mandar en casi todos los partidos que ha disputado en Alemania. El BVB ha estado muy lejos de ser una ágil máquina de crear ocasiones, de hecho ha tenido fases de mucha espesura con el balón en los pies, pero esa segura posesión de pelota a través de formar constantes triángulos sobre el campo le ha permitido controlar la mayoría de encuentros sin sufrir sobresaltos. Más que como una herramienta para desbordar, el balón le ha servido al Borussia Dortmund la mayor parte del tiempo para no sufrir y evitar transiciones. Hay que decir, sin embargo, que cuando sus rivales han mostrado energía y agresividad para quitarle la pelota, como hicieron Tottenham o Hamburgo, el conjunto alemán ha evidenciado que su calidad para superar presiones está lejos de ser infalible. Y al Madrid de Zidane le hemos visto ejercer ese papel de forma sobresaliente en la temporada anterior.

Yarmolenko y Philipp han caído de pie en el equipo y eso ha facilitado mucho las cosas. El BVB aún no tiene la agilidad de circulación que su entrenador desearía, pero la resolución del ucraniano, la energía del alemán y la fiabilidad goleadora de Aubameyang han servido para ir encarrilando encuentros con soltura. 24 goles producidos suman entre los tres esta temporada. Incluso en un encuentro en el que el Borussia Dortmund no pueda imponer su juego, en el intercambio de golpes tiene armas poderosas para hacer daño. El principal problema para Bosz es que no acaba de dar con un centro del campo completamente convincente para desarrollar su idea. Götze sigue cogiendo ritmo, Dahoud todavía no se ha soltado y Sahin, Kagawa y Castro están bien, pero no parecen esos futbolistas que van a llevar al Dortmund a una nueva dimensión. Quien si lo puede ser es Julian Weigl, que estrenó titularidad el pasado sábado y su brutal rango de pase tuvo un impacto inmediato en las posesiones amarillas. Será bonito medirle ante los medios que han dominado esta competición en los últimos años y ver si es capaz de estar a su altura.

Alineaciones probables: Borussia Dortmund – Real Madrid, martes 26 a las 20:45h

Tottenham vs Away team - Champions League - 13th September 2017 - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd

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6 comments

Yo tengo dos dudas en los onces que has puesto :

1. Creo que entrará Sahin por Weigl ya que el turco descanso contra El BMG.

2. A ver el estado de Kroos, igual Asensio arriba para castigar los espacios que deja El BVB e Isco en la medular.

Yo creo que Weigl es titular seguro. Si no ha venido jugando es porque ha estado lesionado, pero el sábado entró contra el Gladbach y demostró que es otra cosa.

¿Qué sucede con Guerreiro, Schmelzer y Durm para que Zagadou hay jugado prácticamente todo en el lateral izquierdo? Me sorprende esto porque lo tenía por un jugador de demasiada envergadura para ese puesto. No he podido verlo aún, así qué, ¿qué tal se está desempeñando? ¿Puede sufrir contra Bale y Carvajal?

Los tres están lesionados, su rendimiento no esta siendo malo pero yo le veo el mismo problema con su envergadura y poca proyección ofensiva.

Están lesionados, sí. También está Toljan, que ha jugado partidos ahí a pierna cambiada. Coincido en que Zagadou es un futbolista demasiado rígido para el LI, pero a Bosz le da bastante confianza. Aunque todavía no le hemos visto muy exigido. Vamos a ver.

Personalmente sobrevaloráis mucho al Dortmund , me parece muy flojito, va bien en la liga, porque la Bundesliga de este años es la peor de la historia , y porque ha tenido suerte. No pasa a octavos y cuando le pille el Bayern le va a caer una buena.

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