El City presenta candidatura

Pep Guardiola Manager of Manchester City reacts during the UEFA Champions League match at Karaiskakis Stadium, Piraeus
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25/11/2020

El Manchester City de Pep Guardiola llegaba a Budapest encadenando 18 victorias seguidas en partido oficial y 25 encuentros invicto, y los citizens alargaron la racha un partido más en la competición donde más se quieren reivindicar, la Champions. Ante ellos, un Borussia Mönchengladbach cuya gran fase de grupos le dio el premio de jugar unas eliminatorias de Copa de Europa después de 43 años, aunque es de sobras conocido que el anuncio de la marcha de Marco Rose al Borussia Dortmund de cara a la próxima temporada ha enrarecido el ambiente dentro de Die Fohlenelf. A pesar de ello, la batalla táctica entre dos grandísimos entrenadores estaba servida, y la ganó el Manchester City con claridad. El 0-2 pone un margen realmente difícil de remontar para los alemanes, que se vieron superados en todo momento por un City muy concentrado, bien estructurado, controlando el ritmo del partido, implicado en el trabajo defensivo y certero de cara a puerta, pues remató cuatro veces al arco renano y anotó dos goles, contrastando con la imagen de la mayoría de partidos de la fase de grupos, donde el City necesitaba generar un volumen de ocasiones ingente para perforar la portería rival. La película ha cambiado mucho en dos meses y el equipo de Guardiola está realmente inspirado, así que si los detalles acompañan, los citizens tienen por delante una campaña europea realmente ilusionante.

Mönchengladbach 0

Manchester City 2 (Bernardo Silva 29’, Gabriel Jesus 65’)

Man. City vs Gladbach - Football tactics and formations

Se disponía de inicio el City con un 4-3-3 en defensa, mientras en ataque se convertía en el 2-3-5 que recuerda a la disposición en pirámide, tan asociada a los orígenes del fútbol. Walker y Cancelo partían como laterales, aunque rápidamente centrarían su posición para ejercer roles distintos: el portugués sería compañero inseparable de Rodri Hernández en la base de la jugada y Walker se ubicaría en una zona intermedia entre la medular y la línea de cal, permitiendo un tercer apoyo para los dos jugadores con más peso en la creación y también para los dos centrales. Por delante, Bernardo Silva arrancaría de interior derecho, Gündogan partiría de interior izquierdo para ofrecer apoyos en el costado y coger vuelo para llegar al área, y los extremos -Sterling y Foden- se situarían muy abiertos en derecha e izquierda. El Gladbach, ante este sistema, respondía con una disposición que fluctuaba entre el 4-3-3 y el 4-4-2, con Zakaria-Kramer-Neuhaus prácticamente en línea cuando tocaba defender y con el suizo ocupando el perfil derecho en fase ofensiva, el cual compartía con un Lainer que recorría toda la banda. En la línea de ataque, Pléa abría el campo por izquierda y Stindl y Hofmann se ubicaban en el centro. A pesar de que los de Marco Rose trataron de sobrecargar el medio, el City encontró con suficiencia las superioridades numéricas, hilando pases para avanzar por dentro y terminar las jugadas habilitando a los extremos. La primera combinación peligrosa del City vino en un buen pase vertical de Rodri Hernández, que conectó con Bernardo Silva y este atrajo a varios jugadores antes de filtrar un gran balón para Sterling, que no pudo continuar su avance gracias a la buena intercepción de Elvedi.

No sólo se vio de inicio a un City combinativo, sino que su presión alta en los primeros 15-20 minutos fue realmente eficaz. El Gladbach no tenía forma de salir con el balón jugado y fue frecuente durante el inicio verle tocar la pelota en los primeros 20 metros de campo sin encontrar salida, ante un City que tapó las líneas de pase y que sabía perfectamente cuándo apretar sobre el poseedor, impidiendo que los de Marco Rose pudieran dividir. Con el paso de los minutos, el escenario cambió a raíz de que el Gladbach encadenó un par de buenas salidas desde atrás y comenzó a jugar más en largo, alcanzando el campo rival a base de duelos aéreos ganados por los centrocampistas, toda vez que Pléa estaba abierto en izquierda y los otros dos delanteros -Stindl y Hofmann- no eran jugadores adecuados para proponer esos envíos en largo. Mientras tanto, el City seguía alternando diferentes recursos, entre los que se encontraban los cambios de orientación, con tal de desarbolar el orden alemán y la presión que ellos también trataban de ejercer. El lado derecho seguía siendo el preferido del City para tratar de dar la estocada, aunque también aparecía Phil Foden en el izquierdo para probar centros tensos en cuanto le llegaba la pelota.

Marco Rose (Salzburg). Foto: Steffen Prößdorf (Buscar enlace) Bajo Licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International
Marco Rose afrontaba su primera eliminatoria de Champions. Foto: Steffen Prößdorf, bajo Licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 International

Dicho esto, un error del propio Foden en el repliegue cuando Lainer tiraba un desmarque al espacio por su lado generó una peligrosa llegada del Gladbach, en la que el ex del Salzburg vio la entrada en diagonal de Pléa y le puso la pelota para que rematara, pero Kyle Walker realizó una gran cobertura y abortó la oportunidad de gol. Fue uno de los pocos momentos en que los de Guardiola mostraron dudas en el regreso defensivo, que siempre fue realmente ágil. Si en algo sufría el City antes de esta gran racha de resultados y la reconfiguración táctica del equipo, era en el repliegue, y quizá por ello Guardiola no paró de dar órdenes a Rodri, uno de los jugadores que peor lo pasó durante el pasado curso y el principio de este. El técnico de Santpedor no paró de repetirle al centrocampista madrileño que estuviera en su sitio -a la derecha de Cancelo en la base de la jugada- y que se separara más del poseedor del balón para ofrecer mejores líneas de pase. Gran parte del éxito del City en la noche de Budapest radicó en conseguir que el Gladbach no pudiera correr. Pero si un mediocentro erró de forma definitiva fue Christoph Kramer, que perdió la pelota en la salida del Gladbach y se la regaló a João Cancelo, una idea malísima dado el temporadón del portugués, que lleva meses en trance y demostrando que la mano de Guardiola es la más capaz de potenciar a un futbolista. João, que sigue consagrándose como uno de los pies más finos del panorama europeo, metió un centro espectacular al segundo palo para la entrada de Bernardo Silva, que cabeceó cruzado para batir a Sommer. El envío fue tan preciso, con la rosca y la trayectoria justas, que sorprendió a Elvedi, inquebrantable durante el resto de la noche. El City refrendó su dominio con el gol, buscando más dianas antes del descanso con algunos retoques tácticos con respecto al plan inicial: Foden y Sterling intercambiaron los costados y Gabriel Jesus bajó algunos metros para ayudar a generar superioridades en medio campo. 

Andreas Bouchalakis of Olympiacos F.C. and João Cancelo of Manchester City during the UEFA Champions League match at Karaiskakis Stadium, Piraeus Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019 25/11/2020
João Cancelo dio dos pases clave en los goles del Manchester City. Foto: Focus Images Ltd

Los primeros compases de la segunda parte mostraron algunas diferencias en el City con respecto al primer acto, si bien Guardiola mantuvo a los mismos futbolistas. Rodri tomó una cierta tendencia a ubicarse entre los centrales en la salida del cuero, mientras Walker y Cancelo eran los centrocampistas, formando por momentos un 3-2-5. Además, el equipo esperaba algo más para presionar al Gladbach, permitiendo a los alemanes juntar pases horizontales sin capacidad de avanzar para luego ir a presionarles. Los de Marco Rose, por tanto, seguían teniendo problemas para hacer llegar el balón arriba, fomentando la desconexión y el desacierto de jugadores que debían ser determinantes. Quizá Lars Stindl fuese el ejemplo más claro, porque no fue capaz de poner su gran entendimiento del juego al servicio del equipo, como demuestra una acción tras la reanudación en que Lainer tiró otro buen desmarque al espacio, mientras Stindl sólo se vio capaz de aguantar la pelota y buscar un pase de seguridad. El trabajo y la fe de Zakaria en las disputas era una de las pocas cosas a las que podía agarrarse el Borussia, mientras en la zona trasera volvía a cometerse un error que casi cuesta un gol: Bensebaini perdió un balón peligrosísimo cediéndolo hacia atrás y Gabriel Jesus pudo irse hacia el área sin oposición, pero al brasileño se le hizo de noche y Elvedi llegó al corte. A Guardiola se lo llevaban los demonios, porque en Champions te puedes arrepentir si dejas pasar una ocasión como esa. A los pocos minutos de la oportunidad fallada, el insistente Zakaria puso un centro desde la derecha que Pléa casi convierte en gol con un remate de escorpión. Lo que le faltaba a Pep era que le igualasen así una eliminatoria de Champions tras no recibir un solo tiro a puerta durante 60 minutos, pero afortunadamente para el City el balón se marchó fuera por muy poco. Esta ocasión fue lo último que hizo Pléa en el partido, que se retiró para dar entrada a Marcus Thuram, a la vez que Valentino Lazaro suplía a Lainer. 

La revitalización del equipo que buscaba Rose no surtió efecto, pues en el minuto siguiente a los cambios llegó el segundo del City, que circuló la pelota de lado a lado y alcanzó el gol con otro gran envío de Cancelo al segundo palo para Bernardo Silva -esta vez atacando la espalda de Bensebaini- y tocando de cabeza para el remate final de Gabriel Jesus. La reacción de Rose fue meter más piernas, sacrificando la creatividad que podía dar Stindl para dar entrada a Embolo, mientras Guardiola refrescaba su equipo con jugadores de la misma posición: Mahrez entraba por Sterling, Ferrán Torres saltaba al campo por Foden y Agüero sustituía a Gabriel Jesus. El propio Kun aceleraría una posesión del City tocando de espuela para Gündogan, que condujo hacia el área para tocar con un Cancelo que descargó hacia la derecha para Mahrez. El argelino la quiso colar por el palo corto y Sommer lo evitó. El City dominaba los compases finales del partido y todo hacía pensar en un plácido tránsito hacia el minuto 93, momento en que debía finalizar el encuentro si no fuera porque en el 92:55, Rodri perdió una peligrosísima pelota en campo propio, regalándole el cuero al recién incorporado Hannes Wolf mientras Laporte y Rúben Dias corrían desesperadamente hacia atrás. Finalmente, el austríaco disparó con la oposición del francés y Éderson pudo detener el remate, lo cual nos demuestra dos cosas: que estaba justificado que Guardiola friese a órdenes a Rodri y que la suerte, esta vez, acompañó al City. Y ya se sabe que para ganar la Champions necesitas, en buena parte, que los detalles te vayan a favor. Viendo el excelso nivel de juego de los citizens, probablemente lo que más les deba preocupar en su camino hacia la ansiada Copa de Europa sea la parte esóterica de esta competición, que tan en contra han tenido siempre.

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Foto de portada: Focus Images Ltd

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