Conclusiones de la vuelta de semifinales de la UWCL

The trophy one display pictured ahead of the UEFA Women's Champions League Final at the Cardiff City Stadium, Cardiff
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01/06/2017

Barcelona y Chelsea lograron el billete para la final de Gotemburgo del próximo domingo 16. Será la segunda final de las catalanas en tres años. Las de Lluís Cortés tendrán ante sí la oportunidad de subir un peldaño más y llegar a lo más alto del panorama continental. Emma Hayes también tiene motivos para celebrar. Será la primera mujer en dirigir a un equipo finalista de la Liga de Campeones femenina en la historia. La de la entrenadora inglesa es una historia de constancia, de trabajo y de levantarse después de cada tropiezo. Empezó su carrera en los banquillos hace 20 años en Estados Unidos. Ahora ha llevado a un Chelsea plagado de estrellas, a su primera final continental. No está el Olympique de Lyon, campeón de las cinco últimas ediciones, ni el Wolfsburgo, que perdió tres de esas cinco finales ante las francesas. Será la primera vez que no haya equipos galos ni alemanes en la final, por lo que llega el turno para que la liga española y la inglesa saquen pecho. Uno de los suyos reinará en Europa.

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Dos golpes de Martens para alcanzar la final

El Barcelona capitalizó un mal inicio del París Saint-Germain en el Estadi Johan Cruyff. Hubo pérdidas y errores de las galas, que no terminaron de asentarse en el césped del recinto azulgrana. La efectividad de Lieke Martens hizo el resto. En un partido que se presentaba parejo, como lo fue el de la ida, las visitantes ofrecieron cierta ventaja a las locales. Y estas la aprovecharon. Las centrales locales tenían espacio para mover el esférico cómodamente hasta encontrar la mejor opción, y encontraron las atacantes la forma de sacar partido al espacio que quedaba a la espalda. Allí envió Leila Ouahabi un globo a los ocho minutos de partido. Martens inició una diagonal hacia la meta de Christiane Endler, abrió el ángulo de disparo con su cuerpo para sacar un disparo con el interior del pie que la meta chilena no pudo tapar. A la media hora de juego llegó el segundo de la neerlandesa. Caroline Graham Hansen encaró a su par junto al lateral del área. Encontró un hueco por donde enviar el balón hasta el segundo palo. El hueco que las defensas esperan que cubra la portera, y a su vez, el espacio que la guardameta espera sea protegido por sus compañeras. Quien apareció fue Martens para definir sin problema.

La estocada no fue mortal. Virtualmente clasificadas para la final, las azulgranas llevaban sin encajar dos goles en casa desde abril de 2019 (y aquel partido lo ganó 6-2). Esta campaña, solo el Manchester City pudo anotar dos veces ante el Barça, aunque las celestes terminaron cayendo en los cuartos de final de la UWCL. Sin embargo, la pronta reacción del París Saint-Germain presentaba un nuevo escenario. Las parisinas recortaron la distancia en el marcador solo tres minutos después del 2-0. Hubo mucha indecisión tras el córner colgado al área culer. Nadie despejó, nadie acertó a rematar. Tras varios intentos fallidos, finalmente fue Marie-Antoinette Katoto quien metió el pie para mandar el balón a la red. Ramona Bachmann se erigió como principal amenaza de las visitantes tras la reanudación. Llegando a línea de fondo por la banda derecha. Con centros, con pases atrás o con diagonales hacia la portería de Sandra Paños, como la del minuto 58 que sacó la guardameta española. Lluís Cortés fue modificando su equipo según avanzaba el duelo. El Barcelona siguió controlando a su rival. Tiró de personalidad e incluso estuvo cerca de zanjar la semifinal en varias ocasiones. Superada la hora de juego, Marta Torrejón y Jenni Hermoso golpearon la madera dos veces en sendos saques de esquina. Asisat Oshoala, que entró a diez minutos del final por los problemas físicos de Aitana, tuvo la última. Ya en el descuento, Paredes no pudo despejar un balón áereo que permitió a la delantera nigeriana plantarse ante Endler, pero la chilena ganó el mano a mano. Subió a rematar la portera en varias ocasiones, creando superioridad numérica en el área rival pero sin encontrar la manera de apear a un Barcelona capaz, como expresó Lluís Cortés tras el encuentro. “Hace dos años fuimos a Budapest a vivir la experiencia de nuestra primera final de la Liga de Campeones”, dijo el técnico tras el encuentro. “Pero esta vez iremos a Gotemburgo a ganar”.

Barcelona vs PSG - Football tactics and formations

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El Show de Kerr y Kirby

Son la pareja de moda en el fútbol inglés. Sam Kerr y Fran Kirby, Fran Kirby y Sam Kerr. El pasado 30 de marzo rompieron el récord de la FA WSL de combinaciones de goles, es decir, una asiste y la otra marca. Así ocurrió también en la semifinal frente al Bayern de Munich. Tres pases realizaron en la jugada del primer gol, a los 10 minutos de partido. Sam para Fran, Fran para Sam, Sam para Fran, y gol. Avanzaron por todo el campo hasta llegar al área y volver a igualar la eliminatoria a dos. Tras un frustrante encuentro de ida, el Chelsea tomó pronto el control del de vuelta. De la nada llegó el tanto bávaro que minó la confianza local. Sarah Zadrazil apareció a 25 metros de la portería para recoger un rechace a la salida de un córner. De primeras, la alemana soltó un zapatazo que fue tomando altura hasta colarse por la escuadra, previo golpe en el travesaño. Imparable. Parado estuvo el equipo de Emma Hayes durante los siguientes minutos. Algo que el Bayern aprovechó para dar un paso al frente y para tratar de dañar aún más a sus anfitrionas. Lea Schüller se encontró en una buena posición en el minuto 38 para poner distancia de por medio en el marcador, pero optó por potencia y su tiro salió desviado. Fuerte, pero fuera. Por momentos, el choque recordaba al de ida. Volvió la frustración del Chelsea, que no lograba superar a un Bayern bien organizado y que amenazaba a la contra. Tan inesperado fue el tanto de Zadrazil, por cómo venía desarrollándose el juego, como lo fue el de Ji So-Yun al borde del descanso. La 10 local botó un libre directo desde la frontal que se estrelló contra la barrera. Despierta, la surcoreana cazó el rechace y volvió a disparar a puerta, de primeras. Para entonces, la barrera se había abierto, dejando un hueco por el que se coló la pelota hasta acariciar la red para júbilo de las inglesas.

La ida había durado un partido y medio, la vuelta arrancó con el inicio de la segunda mitad. El 2-1 igualaba el marcador de la ida y forzaba la prórroga. Ambos equipos intercambiaron papeles entonces, con las bávaras controlando la posesión y buscando más asiduamente la meta rival. Mientras, las londinenses esperaban atrás. Jessica Carter había entrado en el lateral derecho en el lugar de Jonna Andersson, que se vio superada por Hanna Glas en el encuentro de ida. Fue ella misma la encargada de provocar la falta que terminaría decidiendo la eliminatoria. De provocarla y de botarla. Se mascaba la prórroga, se auguraban unos minutos finales con dos equipos evitando cometer errores. En su lugar vimos a dos equipos intercambiando golpes como si la vida les fuese en ello. Fue en el 83. Carter lanzó una falta lateral con potencia al primer palo para la llegada de Pernile Harder. La doblemente ganadora del premio UEFA a la mejor futbolista (en los cursos 2017/18 y 2019/20) metió la frente para volver a poner al Chelsea por delante. Se adelantó a la zaga visitante y cumplió su cometido. La futbolista más cara de la historia hizo valer su fichaje llevando a su equipo a su primera final de la UWCL. O no. Que Kerr fallase un mano a mano a dos minutos del término del encuentro auspicio a un Bayern que no tenía nada ya que perder. La portera Laura Benkarth se convirtió en una atacante más durante los cuatro minutos de descuento. El asedio bávaro no encontró premio de milagro. Inspiración divina tuvo Ann-Katrin Berger para sacar el primero de los tres disparos en la acción en la que más cerca estuvo el Bayern de dar un vuelco a la eliminatoria. Pero las bávaras se toparon con un frontón. Se lanzaron las zagueras en todas direcciones con la única intención de proteger su portería y su renta. Perdieron el esférico las teutonas en su último intento, ya a la desesperada. Fran Kirby, que había abierto el marcador, lo cerró finiquitando un contragolpe a placer. Sin portera, sin obstáculo. Aún no se había dado el pitido final, pero la alegría se desbordó por la banda del Kingsmeadow. Segundos más tarde inundaba el césped, el Chelsea estaba en la final.

Chelsea vs Bayern Munich - Football tactics and formations

Foto de portada: Kristian Kane/Focus Images

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