Un despiste empaña la gran actuación del Chelsea

Willian of Chelsea and Andrés Iniesta of FC Barcelona battle for the ball during the UEFA Champions League match at Stamford Bridge, London
Picture by Simon Dael/Focus Images Ltd 07866 555979
20/02/2018

No hubo sorpresas en lo que a planteamientos se refiere en Stamford Bridge. El Chelsea de Antonio Conte firmó un soberbio ejercicio de disciplina defensiva mientras que el Barcelona usó la posesión como arma y escudo. “Un choque de estilos”, así definió Ernesto Valverde este partido de ida de los octavos de final. En el duelo de escuelas, el sabor a victoria estuvo en la boca de los pragmáticos, que además de contener a los culés les incomodaron en sus salidas en ataque. Las sensaciones positivas se tradujeron en un gol cuando Willian adelantó al Chelsea cumplida la hora de juego. El estadio disfrutó de una actuación impecable de su equipo, solo empañada por un despiste que propició el empate del Barça, obra de Messi, que nunca antes había marcado en este estadio. El equipo londinense estará obligado a ver portería en el Camp Nou.

Chelsea 1 (Willian 62′)
Barcelona 1 (Messi 75′)

Chelsea vs Barcelona - Football tactics and formations

En partidos ante equipos cerrados, suele darse que el dominador de la posesión va de menos a más: primero tantea al rival, después se va gustando, comienza a ganar confianza, y acaba encontrando el momento de salirse con la suya. Sucedió todo lo contrario en el Bridge, donde se vivió un ambiente más intenso de lo habitual. Según el tiempo corría, el Chelsea empezaba a creerse cada vez más que estaba anulando al líder en solitario de la liga española, el Barcelona. Y no solo frenó su potencial ofensivo; también lo puso contra las cuerdas. Tanto que fueron los visitantes quienes agradecieron el descanso.

Conte no blindó el centro del campo con un trivote, algo que venía haciendo ante los rivales más exigentes, sino que se aferró a su sistema por defecto, el 3-4-3 que les dio el título de liga la temporada pasada. No se echó de menos ese mediocentro extra, y no solo porque N’Golo Kanté trabajase como si fuese dos futbolistas: todo el engranaje del Chelsea tapó los espacios a la perfección, desde los tres de arriba hasta los tres de abajo. Sabían cuándo había que salir y morder y cuando había que recular. Le dieron el balón al Barça sin rechistar y esperaron en campo propio cual maestro del judo, esquivando cualquier ataque y contragolpeando sin piedad. El trío de centrales estaba comandando por un imperial César Azpilicueta, capitán de este equipo dada la suplencia de Gary Cahill. Como su compañero Kanté, Azpilicueta es un currante de primera clase. El español, Christensen y Rudiger redujeron las amenazas del uruguayo Luis Suárez. El otro delantero culé, Leo Messi, vivió alejado del área. Aunque marcó un gol y dejó sus detalles de siempre, esos por los que ya todo ha merecido la pena, se podría decir que los Blues lograron reducir con éxito el peligro del imparable genio argentino. Estaban concentrados en todo momento.

Sus ocasiones a la contra fueron lo que terminó de darle confianza al Chelsea. Dos veces escuchó ter Stegen el sonido del balón golpeando el poste. Ambos disparos habían sido de Willian. El brasileño llegaba enchufado a la cita después de haberse lucido en la eliminatoria de FA Cup ante el Hull City. A pesar de haber disputado los 90 minutos en aquel encuentro, Conte le alineó en esta noche de martes para no desperdiciar su estado de gracia. En la otra banda jugó un ex del Barça, Pedro Rodríguez, y la referencia no fue ninguno de los dos nueves, ni Giroud ni Morata, sino el 10, Eden Hazard. Tres jugadores de baja estatura encabezaban el tridente. En vez de buscar el centro al área, se encargaron de caracolear y de buscar un fallo en el comportamiento defensivo del Barça. Con y sin balón, el fútbol del Chelsea estaba funcionando.

Willian llegaba en un gran momento. Le dio dos veces al poste y a la tercera se encontró con el go. Foto: Simon Dael/Focus Images Ltd.
Willian llegaba en un gran momento. Le dio dos veces al poste y a la tercera se encontró con el gol. Foto: Simon Dael/Focus Images Ltd.

Peleados contra esas líneas tan cerradas, peleados contra sí mismos por no estar inspirados, y con el recuerdo de las ocasiones del Chelsea. No fue un primer tiempo agradable para el Barcelona. Un remate de Paulinho había sido su única ocasión. En la segunda parte continuaron en las mismas líneas. El control del balón siguió sin dar sus frutos. Busquets y Rakitic distribuían, Messi se ofrecía por el centro y trataba de aportar verticalidad, Iniesta buscaba más de lo mismo partiendo por la izquierda, y Paulinho abría el campo escorado a la derecha. Pero llegaban al último tercio, el reloj daba la hora de la verdad, y sus aproximaciones se quedaban en eso. El centrocampista brasileño después fue sustituido por Aleix Vidal, que junto con Sergi Roberto intentó tomar el carril derecho. Un minuto antes de producirse el cambio ya había llegado el gol del Chelsea. En una jugada de córner, Willian recibió en la frontal y esta vez ni el palo impidió su celebración.

El Barcelona había buscado en todas partes el juego de llaves que abriera el muro azul instaurado en Stamford Bridge. Había buscando en todas partes y no había encontrado nada. Con el partido llegando a su fin, los culés solo habían tirado a puerta una vez. Y entonces fue como si el Chelsea, tan cauto en todo lo demás, tan acertado hasta el momento, le hubiese abierto la puerta a su rival. Una pérdida en las inmediaciones de su propia área les costó el gol del empate, pues había varios jugadores del Barça arriba, listos para presionar. Iniesta fue quien recogió el obsequio y Messi quien empujó el balón a la red para no hacerle un feo a la oportunidad de oro. En el banquillo del Barça se miraban incrédulos. Los de Conte habían sido unos anfitriones horribles durante todo el partido, y en cambio, ahora les hacían tal regalo.

El Chelsea no le había dejado generar demasiado peligro a Lionel Messi, pero el argentino de todas formas el argentino logró marcar su primer gol en Stamford Bridge. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.
El Chelsea no le había dejado generar demasiado peligro a Lionel Messi, pero de todas formas el argentino logró marcar su primer gol en Stamford Bridge. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

Queda abierta la eliminatoria. Del Barcelona no se espera nada que no sea mimar la redonda, pero será interesante ver cómo afronta el segundo partido el Chelsea; si jugarán como esta noche o si adelantarán sus líneas. Al fin y al cabo, tienen que marcar por lo menos un gol.

Foto de portada: Simon Dael/Focus Images Ltd

Related posts

5 comments

Los que vemos la premier sabemos que Christensen es mucho mejor de lo que mostró ayer, pero vaya partido se marcó el crack de él. Solo le faltó ir a celebrar el gol en la piña del Barca. En estos partidos a cara de perro la experiencia es un grado y quizás Cahill hubiera sido mejor opción, aunque es fácil hablar a toro pasado.

Con la alineación de Conte se leyeron muchas críticas al italiano, pero conforme pasaban los minutos el fútbol le iba dando cada vez más la razón al de Lecce.

Hasta el gol culé, el Chelsea estaba rayando la perfección, no sufrían en defensa (gran Azpilicueta) y en ataque lograban llegar con peligro a la meta de Ter Stegen (gran William). Quizás, de no ser por el error infantil de Christensen, los blues hubieran llegado en ventaja al Camp Nou. Ahora con la obligación de ganar o empatar a 2 o más goles, sus posibilidades de avanzar ronda son bastante cortas para mí, pero bueno, fútbol es fútbol.

la verdad es que yo veo un poco de paralelismo entre esta eliminatoria y la del psg-madrid, sobre todo en base a como llegaban los equipos, el chelsea y madrid encontrandose en un momento discreto en sus competiciones domésticas mientras el barcelona y el psg dominan en sus competiciones nacionales. Yo creo que esta eliminatoria no esta tan desequilibrada y todo puede pasar

Deja un comentario

*